Reflexión

Ya sabemos el sexo de nuestro tercer bebé, ¿quieres conocerlo?

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¡Buenos días! ¿Qué tal estuvisteis la semana pasada? Espero que no se notara mucho mi ausencia no avisada… Me tomé una semana sabática… A veces, en esto del mundo de los blogs, necesitas coger aire, respirar e inspirarte para seguir escribiendo y compartiendo cosillas con tus lectores. Así que vuelvo de nuevo con muchas cosillas que contaros.

Hoy, empezaré diciéndoos que ya sabemos el sexo de nuestro tercer bebé. Por si aún queda alguien que no lo sabe, vamos a ampliar la familia y ya tendremos el carnet de “numerosa” que espero que venga lleno de descuentos y privilegios, ¿no? Bueno, afortunadamente, los que nos lanzamos a tener más hijos que la media española (actualmente, 1.3 hijos 😉 ) no lo hacemos por los descuentos, porque si de las ayudas dependiera, creo que no seríamos muchas las familias numerosas en España.

Pues después de 20 cortas semanas, porque esto de tener un tercer embarazo con los niños las 24 horas del día, es lo que tiene que no te das cuenta del embarazo hasta que caer rendida por la noche y entonces sientes los movimientos de tu pequeño bichillo, que te dice “aquí estoy yo también”.

Total, que he escuchado de todo, he tenido pronósticos varios dependiendo de la forma, el tamaño y la altura de la barriga. Me han dicho que sería niño o niña en función de lo ¿guapa? que estuviera ese día (que, por cierto, dependerá también de lo que haya dormido, comido y puesto algo de crema en la cara)… Y tras muchos pronósticos distintos y muchas risas por mi parte (porque me encanta esto de las apuestas y de no saber lo que es), tenemos la ecografía hecha y el sexo revelado.

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Como siempre, fuimos a nuestro hospital de referencia para hacer la eco 20 y, aunque teníamos claro que no siempre se dejan ver por la posición en la que se coloquen, queríamos saberlo. Bueno, mi marido quería saberlo; yo no lo tuve muy claro hasta que me preguntaron. Por una parte quería saberlo, pero por otra casi quería dejarlo para el final (porque luego te dan caña con más mitos sobre si es niño o niña y si estás guapa o fea, gorda o delgada; como las embarazadas no nos vemos diferentes con nuestros cuerpos, pues encima no hacen más que repetirte cosas “agradables” :D)

Y, es verdad, no quería enfrentarme (porque ya he pasado por dos embarazos anteriormente) a esto de “claro, es que las niñas tal” o “sí, porque embarazada de un niño pascual”… Es que es muy rollo, de verdad. A ver, que no soy miss universo, que me conozco y sé que la retención de líquidos durante mis embarazos es algo que me persigue, tiendo a tener mucha barriga y me hincho como una pelota… Pero bueno, son unos meses y luego, con tranquilidad y calma, mi cuerpo vuelve a ser el mío comiendo como siempre. Porque no es cierto lo que dice Pilar Rubio, que se engorda por hincharte a bollos. Yo no como bollos, pero bueno, qué tampoco le voy a dar información sobre la fisionomía de cada mujer. Y sí, vuelvo a mis vaqueros de toda la vida (sí, los míos son de cuando cumplí 18 años) porque a mí la maternidad me sienta bien y hace que vuelva a mi talla sin hacer dietas, sin restricciones de comida o sin hacer ejercicio como una obsesa. Vuelvo, con tiempo, con calma… Y, si no volviera, pues oye, que mi familia no depende del estado de mi cuerpo para vivir porque no soy modelo.

En fin, que me enrollo como las persianas y no os cuento lo mejor. Que todo está bien, el bebé crece sano y con unas medidas muy buenas y adecuadas para la semana en la que estoy embarazada. Que es un bebé deseado, querido y que tenemos ganas de verle la cara, sobre todos los niños porque como con cada nacimiento hemos tenido regalos que salían de la tripa de mamá, pues están como locos por ver qué les trae…

Y el bebé es… una NIÑA

Y el bebé es… una NIÑA

Sí, queríamos una niña desde el principio de los tiempos. Álvaro nos dio una lección de vida al demostrarnos que los niños son geniales y cuando nos dijeron que Diego era un chico, también nos pusimos contentos. Con este tercer embarazo estábamos en las mismas: si era un chico, genial; y, si era una chica, que nos apetecía una niña, pues bien, así probamos lo que es tener una niña en la familia y, creemos que para sus hermanos será genial contar con el sexo femenino en su vida. Una hermana que aportará muchas cosas y para la que ya tenemos mucho amor para darle.

Y ahora nos queda la mejor parte: pasar todo el verano con tripa, que creo que viene muy muy caluroso, y luego disfrutarla durante toda la vida. Os iré contando poco a poco cómo lo llevamos y cómo lo gestionamos con los niños.

¡Buen día, familia!

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