Crianza Reflexión

Y llegaron los Reyes Magos a nuestro hogar

Carroza de la Cabalgata de Reyes de nuestro pueblo
La tarde del 5 de enero estuvo rodeada por la alegría y la ilusión. Nos fuimos los cinco (sí, Tiza también se vino) a tomar un chocolate con dos parejas más que tienen también niños y, después, vimos pasar la Cabalgata de Reyes de nuestro pueblo. La verdad es que los niños necesitan poco para estar más que emocionados y chillar los nombres de los Reyes. Mi hijo disfrutó de lo lindo a pesar de lo “cutre” que resultó la pobre cabalgata. Iban unos caballos delante, dos bueyes tirando un carro en el que había dos ovejas y las tres carrozas reales. Después iba la maquina de la limpieza del ayuntamiento para que, tras su paseo, se nos olvidara que minutos antes los Reyes Magos habían estado allí. 
Cuando terminó la Cabalgata nos fuimos para casa, bañamos a los niños, cenamos y nos fuimos a dormir dejando los zapatos bajo el árbol, unos polvorones y bombones para los Reyes, así como una carta espontanea que decidimos escribirles esa misma noche y un dibujo de los Reyes que usamos para explicarle a Álvaro quién era quién y qué regalos le llevaron al niño Jesús.
Foto que os adelanté por Instagram
Por la mañana, ¡sorpresa! ¡Los Reyes Magos habían estado en nuestra casa! No supimos por dónde pudieron entrar pero la cosa es que bajo el árbol teníamos regalitos para nuestros pequeños: un balón del Real Madrid (Champion 2014 [y eso que yo soy del Atlético de Madrid]), camisetas de Rayo McQueen para ambos enanos, el cuento de Zapatos, zapatitos y zapatones, dos puzles de Rayito McQueen, un polo, dos cuentos, calzoncillos de hombrecito para Álvaro… ¡Vamos qué no se pueden quejar!
Los regalitos de mis niños
Lo mejor de todo es que los abuelos vinieron a comer y resultó que también en su casa habían dejado regalos para ellos: un camión de bomberos con mando a distancia y un peluche para el pequeño Diego, que ese día cumplía 4 meses. 
Y, para concluir, el tío y su novia también llegaron con dos coches teledirigidos de Rayo McQueen y Dusty (Aviones) y una batería para amenizar los momentos de cocina y plancha de mamá.
Comimos en familia, disfrutamos de una agradable conversación, Álvaro jugó todo lo que pudo y mucho más con todos. Y dimos por finalizadas estas vacaciones tal y como las empezamos, en familia.
La vida con niñoscambia la perspectiva de todo, en especial, de la Navidad. Hoy nos toca recoger el árbol, los adornos y el Belén, sabiendo que, a pesar de haber estado colocado a una altura no apropiada para tener un niño de 2 años, Álvaro ha respetado en todo momento el maravilloso trabajo que hizo su padre colocando todas las figuritas que tenemos (y los coches de Rayo McQueen, McMisil, Mate y el Sheriff, que no podían faltar).
Por cierto, para nosotros también hubo regalos: una cámara de fotos (que abrimos antes para poder usarla en estas fechas), un puzle (que también abrimos para hacerlo en estos días de vacaciones y que ya tenemos enmarcado), una tarjeta de 64 Gb para la cámara de fotos y unos leggins para vestir para mí. Así que han sido unas navidades estupendas. 
Y, como ya os dije, el 7 de enero es un buen día para empezar a perder el peso post-parto, post-vacaciones, post-navidad… Así que ya he empezado a comer menos y más sano; realizar algunos ejercicios y hacer un menú para saber lo que vamos a comer cada día, con el fin de controlar la alimentación y cumplir parte de los propósitos de este 2015.
Y hasta aquí el post de hoy. Espero que vuestras navidades también hayan sido especiales y llenas de momentos grabados en la retina (o en miles de fotografías) para la posteridad. 

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