Reflexión

Una sociedad sin niños

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Parece que está de moda abrir lugares en los que los niños no son bien recibidos. Bueno, de hecho, no se aceptan. Ya hay vagones de tren, aviones, restaurantes y hoteles. Y las estadísticas nos dicen que es una moda que está en auge. Y no me extraña. Somos una sociedad envejecida, así que niños cada vez hay menos y los que hay, preferimos apartarlos de la sociedad.

Total, que creo que además de ser algo discriminatorio hacia una parte de la sociedad (porque le pese a quien le pese, los niños forman parte de nuestra sociedad), es algo que no nos beneficia ni como particulares ni como colectivo.

Se dice que los niños son ruidosos, son molestos, son escandalosos… ¡Claro! ¡Son niños! ¿Cuándo van a gritarle al mundo mientras saltan que son felices? ¿Cuándo se van a asombrar emocionados porque han conseguido hacer aquello que ayer no podían? Desde luego que infancia se tiene solamente una vez.

Entiendo que haya una parte de la sociedad que quiera estar en un restaurante “sin niños”. Un lugar tranquilo, sosegado, donde poder hablar tranquilamente… Mientras chilla el ejecutivo de turno porque está estresado y no consigue cerrar el trato que tenía apalabrado. 😉

¿Los niños son el problema? ¿De verdad? ¿O el problema lo tenemos la sociedad que va deprisa, con estrés, con muchas tareas por delante y muy poco tiempo? ¿El problema lo tienen los niños que no entienden el mundo de los adultos o somos los adultos lo que tenemos un problema al no entender el mundo de los niños?

Un hotel, un restaurante o un avión que está preparado para adultos (y es aburrido estar ocho horas en la misma posición para un adulto) es un calvario para un niño, evidentemente. Y, con una baja tolerancia al aburrimiento y al “mundo adulto” que pasa comiendo y de sobremesa dos horas, es normal que el niño estalle, llore, grite, berré y hasta suba por las paredes con el fin de salir de esa odisea.

Si te vas a un parque infantil en el que los niños meriendan, igual el que tienes que llorar eres tú como adulto para conseguir sacarlo de allí.

Pero vamos, apartarlos de la sociedad y no permitir su acceso me parece que no nos favorece como sociedad. Marca una clara diferencia entre el “mundo adulto” y los “lugares donde no son aceptados” los niños.

Los niños no son nuestro futuro, son nuestro presente. Somos modelos de buenas conductas. ¿Qué les enseñamos si no permitimos que accedan a hoteles, restaurantes o trenes? ¿A clasificar, a separar, a discriminar?

Luego celebramos el día del niño, el día de la paz, el día de la tolerancia… Pero en nuestro día a día, les decimos lo contrario, que los niños son inferiores a los adultos y que son seres imperfectos, por lo tanto, sobran en nuestra sociedad sin niños.

Por cierto, no hace tanto que los niños no eran considerados en la sociedad. No se usaba anestesia para operarlos (total, lloraban de todas formas) y eran clasificados como seres imperfectos hasta que llegaban a la adultez. Se les trataba mal, no se les incluía en nada, su opinión no contaba para nada y eso de “ver, oír y callar” era su día a día.

Quizá, a pesar de pensar que somos una sociedad moderna que avanza a pasos agigantados, que descubre planetas lejanos y curas contra enfermedades, seguimos siendo la misma sociedad enferma que no consigue entender que los niños son solo niños.

Cuidemos la infancia. Estos niños serán los adultos del mañana. Y nosotros, seremos los ancianos que un día, irremediablemente, apartaran por imperfectos, continuando la cadena de sociedad sin niños (ni viejos).

P.D. Todo esto está escrito mientras sostengo a mi hijo pequeño en brazos, embarazada de mi tercer bebé y pensando que sin ellos no sería la que hoy soy. Mientras haya sitios en los que los niños no sean recibidos, las familias tampoco lo somos. ¡Y somos muchas familias! 😀

¡Feliz viernes, familia!

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4 Comentarios

  • Reply
    Mami Reciente Cuenta
    22/04/2016 at 08:34

    Perfecto post! Estoy totalmente de acuerdo con todo. No me gustaban estos lugares antes de ser madre y tampoco ahora que lo soy.
    Sinceramente, parece que estamos enfermos, enfermos de las prisas, del correr, y de no pararnos a ver las cosas como los niños, que siempre están descubriendo el mundo. Me parece fatal que existan cosas así, que no se dejen entrar a los niños, ya que ellos, sí son el futuro, pero también son la alegría, la inocencia, lo son todo…
    Somos una sociedad envejecida, como bien dices y a mi me da pena. Me da pena que las personas se olviden que alguna vez fueron niños, y que éramos ruidosos, movidos o como quieras decirlo.
    A mi no me van a ver el pelo en estos sitios, eso está claro, porque donde voy yo, va mi hija. Porque somos una familia, porque no concebimos el ir de viaje sin ella, el ir a comer sin ella, el ir a pasear sin ella (me encanta pasear con ella, parándome a verlo todo, a recordar como era y a disfrutar cada segundo con ella, porque el tiempo pasa y pronto dejará de ser una niña).

    Saludos

    PD: El lunes publico un post parecido. Es una carta a mi hija donde le hablo de la niñofobia que existe y de cómo está cambiando todo.

    • Ely
      Reply
      Ely
      22/04/2016 at 08:50

      Gracias por tu comentario. ¿Qué más podemos añadir? El lunes estaré leyéndote para ver cómo le cuentas a tu hija que los adultos no la quieren en la sociedad de la que ella forma parte. No me parece fácil de contar para un niño y creo que puedo aprender mucho. Un abrazo y feliz día

  • Reply
    Diana Oliver
    27/04/2016 at 12:41

    Totalmente de acuerdo contigo. Mucho. Siempre pienso que vale, los niños hacen ruido… ¿Los adultos no? Recuerdo que en el primer piso que vivíamos Adrián y yo pasaban todas las noches grupos de jovencitos piripis que gritaban al paso por debajo de nuestro balcón. Y pienso muchas veces que probablemente esos que gritan se quejen de un niño que llora en el metro o que corre en un restaurante. Un beso!

  • Reply
    CarolAS
    28/04/2016 at 21:17

    Ely, acabo de descubrir tu blog y SEGURO te seguiré. Pienso EXACTAMENTE como tu :)
    Nosotros vivimos en USA, somos originalmente de Uruguay pero antes de llegar aquí vivimos en Sevilla por 6 años, aquí los niños están por todas partes, en los restaurantes, tiendas, comercio, hoteles de lujo, etc sin ningún problema (en verdad es difícil el lugar donde uno llega y en seguida no lo reciben con crayolas, pinturas y hasta tablets) siempre en horarios de niños. O sea, no vas a ver un niño por ninguna parte después de las 21hs. Porque después de esa hora es hora de ‘adultos’. Yo creo que el problema en España es ese – NO hay horario de adultos. Que alguien me explique que hace un niño corriendo entre las mesas de una terraza a las 23hs (o más) de un viernes por la noche….de verdad eso siempre me ha puesto los pelos de punta mientras vivimos en Sevilla y ahora lo digo y me enfado.
    No no y no, los niños tienen que tener horarios de niños. Si los adultos quieren seguir ‘disfrutando la vida’ pues que no tengan niños. Yo recuerdo muy bien mis días de juerga en Sevilla y después de tener a nuestra Princesa eran contadas nuestras salidas. Y lo mas contentos que estábamos, y seguimos estando.
    Entonces, en mi opinion esa es la razón por lo que hay tantos lugares en España que ahora son ‘para adultos’. Perdón, pero creo que la culpa es de los padres. Hay que hacer las cosas con los niños sin dudas. Nosotros vamos ‘all together’ como dice mi Princesa (todos juntos) a todas partes sin ningún problema. Pero siempre respetando sus horarios.
    Seguro que esos que piensan que los niños son molestos/ruidoso tiene a sus niños en la casa de los abuelos mientras ellos están 2 horas de sobremesa con los amiguetes….que fácil la vida así.
    Hay que aprender a convivir y enseñarle eso a nuestros pequeños.
    Perdona si doy la lata con el comentarios. Beso desde Miami.

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