Una Navidad diferente

Siempre me dijeron que la Navidad hay que pasarla en familia, alrededor de una buena mesa, compartiendo con los tuyos alimentos, risas, momentos únicos que quedarán grabados en la memoria de tu corazón.

Llamadme inconsciente, pero en los años que tengo nunca había caído en la cuenta de que hubiera gente, mucha gente, que durante esas fechas no estuviera con sus familiares… Bueno, si pensaba en la gente que estaría enferma o lejos de su tierra por motivos laborales… Salvo eso, ¿quién más podría estar haciendo otras cosas?

Esta Navidad, para nosotros, ha sido durilla, la verdad. Acudimos a urgencias con Lucía porque estaba apagada, llevaba toda la mañana metida en la mochila pegadita a mí y casi no mamaba. Era como si estuviera cansada y me asusté cuando noté que la temperatura corporal subía.

Llamé a mi madre para que se quedara con los dos pequeños, que también estaban tocados, y me fui con una maletita hecha temiéndome un ingreso que esperaba que no se hiciera realidad.

Cuando llegamos le miraron la temperatura, saturación, la respiración y le cogieron moco para analizar VRS y gripe.

Enseguida le pusieron unos aerosoles que le hicieron toser y mover moco para que pudiera entrar mejor el aire y nos dijeron que, al no tener ni 2 meses, la dejarían ingresada porque era posible que necesitara un poco de oxígeno y ayuda para echar los mocos fuera.

A partir de ahí, os podéis imaginar la situación: mi marido viajando para ver a los pequeños, trayéndome ropa al hospital, organizando cosas, casa, mi madre con los dos niños, los niños sin sus padres…

Lucía tuvo bronquiolitis con VRS positivo. También dio positivo en gripe b. A los tres días de estar ingresada, al tener picos de fiebre y no mejorar en la entrada de aire, le hicieron una placa y vieron una mancha en el pulmón. Neumonía nos dijeron que era, y empezamos con antibiótico. Primero en vena y, cuando se quitó la vía (esta hija mía tiene carácter) probamos vía oral y funcionó.

Aerosoles con ventolín, oxígeno, vías, cables varios para tenerla controlada… y, a pesar de todo, estaba tranquila. Y nosotros también.

Tenerla en el hospital era un “fastidio” por no tener nuestra vida normal, pero era el mejor sitio en el que podíamos estar.

Estábamos atendidas, cuidadas, siempre con un trato impecable de todo el personal que trabaja en el hospital: desde limpieza, cocina, auxiliares, enfermeras, pediatras… (no sé si encontaré la manera de agradeceros lo bien que nos tratáis tanto en partos como en hospitalizaciones varias)

¿Cómo se paga todo eso? ¿Cómo se paga el buen hacer y el trato tan cercano y cariñoso de esas personas que están cuidando a tu hija como si fuera suya? ¿Cómo se agradece lo suficiente que velen por tu pequeña de esa manera?

Las fechas no eran las mejores porque nos pilló la Nochebuena y la Navidad allí. Los niños estuvieron con mis padres, mi abuela, mi hermano y mi cuñada durante esos días. Salieron al parque, pasearon, vieron la tele, jugaron con la Tablet y aprovecharon mi ausencia para hacer uso y abuso de las nuevas tecnologías… pero ya sabéis como son los abuelos (y más si los niños están un poco tocados con toses y mocos).

La primera Navidad de Lucía no fue como teníamos planeada. Para nada. Y, sin embargo, fueron unos días llenos de aprendizajes.

Hay gente que en esos días no estuvo, tampoco, con su familia: por falta de salud, por fallecimiento, por trabajo…

¡Cuántas veces nos quejamos o no nos lo ponemos fácil por cosas que tienen solución! Disfrutemos de la vida, de la salud… Aprovechemos el momento y valoremos a las personas que tenemos cerca.

Al menos, esta Navidad diferente, también me ha hecho mirar de forma diferente el mundo.

¿Y tu Navidad, cómo ha sido?

Ely

Ely

El post de hoy ha llegado hasta aquí, pero puedes dejar tu comentario para ayudarme a crecer y a aprender contigo. Recuerda que un blog se nutre de ellos :) Espero volver a verte por aquí y ¡feliz día! Nos vemos en las Redes Sociales

3 thoughts on “Una Navidad diferente

  • 11/01/2017 en 10:31
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    Pobre Lucia!!! Que susto! Os pense muchisimo!!! Menalegro que ya este superado y que le hayas sacado un aprendizaje positivo!

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  • 11/01/2017 en 10:39
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    Hola!!!
    La primera navidad de mi pequeño fue igual, la pasamos en el hospital, ingresamos a los diez días de nacer también por una bronquiolitis, fue muy duro cuando lo llevé a urgencias y me dijeron que se tenía que quedar ingresado, pensé que se me caía el mundo encima, con sólo diez días!!! Y doce largos días después, de vuelta a casa.
    Ahora, cuatro años después, lo pienso y me doy cuenta que al convertirte en madre te haces de otra pasta y desarrollas un sexto sentido, porque mi madre, me decía que no le parecía para tanto, que mi hermano también había sido un niño muy propenso a los mocos y las toses de pequeño, pero para mí, hacía unos ruiditos muy raros al respirar y mira por donde … bronquiolitis.
    Un saludo, besos!!!

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  • 11/01/2017 en 12:35
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    Qué triste y qué bonito a la vez, Ely. Tienes toda la razón: disfrutemos y miremos lo bueno que tenemos a nuestro alrededor. Es maravilloso ese optimismo. Un beso <3

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