Hoy reflexionamos

¿Tiene estrabismo?
El pliegue epicantal me ha vuelto loca

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Llevaba un tiempo notando que mi mediano, cuando me mirada, tenía un ojo que no me parecía que estuviera correctamente alineado.

En la revisión de los dos años se lo comenté a la pediatra y me dijo que era un efecto óptico, pero que lo observara y, si seguía notando algo, que acudiera nuevamente con él al centro de salud.

Así que aproveché la revisión de los seis meses de la pequeña, para que la doctora volviera a mirar los ojos.

Me dijo, nuevamente, que era un efecto óptico pero que, ante la duda, prefería derivarme al hospital para que le hicieran las pruebas que considerasen adecuadas para su edad y su caso concreto.

No tardaron en darnos cita y ayer, sin ir más lejos, tuvimos la visita al hospital.

Tengo que decir que, a pesar de ser un hospital conocido por todos nosotros, no deja de ser un lugar en el que los niños tienden a ponerse más nerviosos por si hay algo que no les gusta. Es lo que tiene esto de tratar con médicos, que los niños piensan que solo miran los oídos, dan pinchazos con las vacunas y mandan “jarabes”.

Yo le había dicho días antes al pequeño que íbamos a ir al médico para que le mirasen los ojitos y ver cómo los tenía, intentando quitar nervios y estrés.

De hecho, hasta “jugamos” a ver qué cosas le podían hacer los médicos. En este caso no habría pinchazos porque lo decidimos así, sólo gotas mágicas que le pondrían en los ojos y que le harían ver de una forma diferente.

Se lo tomaba bien. También es cierto que el mayor quería ir al médico y que también le mirasen los ojos, así que eso de ser el prota, mola.

Llegó la hora de ir y allí nos plantamos, con la pequeña en la mochila y los dos hombrecitos corriendo porque iban “a su hospital” (¡igual nos dan otro bebé, mamá! – me llegó a decir Álvaro, que últimamente está obsesionado con tener un bebé chico que se llame Ronaldo ;))

Enseguida nos atendieron dos doctoras muy simpáticas, sobre todo una, que también es madre de familia numerosa y que se sonreía cuando me vio entrar con la mochila en la espalda.

La oftalmóloga descartó estrabismo enseguida. Luego decidió que, ya que estábamos ahí, dilataría las pupilas para ver el fondo del ojo y darnos más información.

Así que le pusieron las gotas mágicas y esperamos un poquito mientras los enanos saltaban “despacito” y esperaba un ratito.

El fondo del ojo también está perfecto en ambos ojos. El problema, tal y como me dijo la pediatría del centro de salud, es el efecto óptico que se produce por el pliegue epicantal.

Es decir, el pliegue del ojo hace que no veamos demasiada zona blanca del ojo, haciendo que “veamos” un estrabismo en alguna ocasión que no existe. No hay que hacer nada porque con el desarrollo el pliegue se colocará en su sitio.

Pero, para mí, ha sido un motivo de preocupación. Entendedme, no ha sido exagerado, ni mucho menos. Simplemente quería saber si había estrabismo para que, una vez tuviéramos un diagnóstico, poder tener un tratamiento cuando antes.

Ya sabéis que todo lo que se coge “rápidamente” es más fácil de corregir.

Afortunadamente, los ojos del mediano están bien, alineados y sin nada en su interior. No hay miopía ni ningún problema de visión, al menos, de momento.

Me quedo con un detalle que me comentó la oftalmóloga al finalizar la consulta porque, sinceramente y aunque esté mal que lo diga siendo yo la madre, se portó muy muy bien.

Hay que tener en cuenta que solo tiene dos años y las gotas suelen ser un poco molestas. Al menos, el instinto primero es cerrar el ojo.

Lo hizo bien no, lo siguiente. Fue muy muy correcto y se dejó manipular muy bien, atendiendo a todo lo que le pidieron a pesar de su corta edad.

Avisar a los niños de lo que va a pasar creo que es fundamental para que estén tranquilos.

¡Ah! Y nosotros también estar tranquilos y relajados. Y si sonreís ya, muchísimo mejor.

Todo esto para deciros que, si en algún momento notáis alguna mirada que no os convence, pensad que es importante acudir al médico cuanto antes. No es una urgencia, pero es un “sin prisa, pero sin pausa”.

Consultad con su pediatra, que os deriven y hagan pruebas y, si finalmente no es nada, mucho mejor.

Un abrazo y felices miradas 😉

 

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