Hoy reflexionamos

Revisión de los cuatro meses

Diego ya tiene 4 meses, ¡cómo pasa el tiempo!

El tiempo pasa volando y, como el que no quiere la cosa, mi pequeño bebé, Diego, tiene ya 4 meses. Y tal y como os conté en su momento cómo fue la revisión del primer mes y la del segundo mes de vida, hoy os cuento lo que viví el pasado viernes, aunque algo dejé caer en Twitter.

En esta ocasión no estaba el enfermero que me corresponde, se encontraba de vacaciones y había una chica nueva. No os voy a decir que no me alegrara porque os estaría mintiendo. Lo cierto es que sólo nos hemos visto dos veces (en la revisión de los dos años de Álvaro y la revisión de los dos meses de Diego) y no hemos cuadrado, la verdad. A mí esto de que me juzguen ya en la pregunta de si le sigo dando el pecho y que continúen con la crítica porque aun lleva pañal, no me gusta (manías que tiene una). Total, que el primer día no cuadramos y el segundo casi me llama “mala-madre” por no vacunar con el rotavirus y el prevenar (como si fueran gratis y me negara a ponerlas o como si conociera mi cuenta corriente).
Bueno, la cosa es que el enfermero en cuestión no estaba, así que me alegré desde el momento en el que vi a otra enfermera salir por la puerta para llamarnos. Entramos en la consulta y me invitó a sentarme para comenzar con la tanda de preguntas. Le expliqué que veía bien a Diego, más espabilado que a Álvaro cuando tenía ese mismo tiempo, quizá porque Álvaro ha ejercido y ejerce un poder sobre natural y lo estimula mucho, cada día y cada momento, lo que hace que el pequeño crezca a pasos agigantados. 
Me preguntó por el tema de la lactancia y le dije que continuamos con ella de forma exclusiva. Enseguida cogió una carpeta y me dio unas pautas para la alimentación complementaria. Me dijo que ya debía empezar a darle “energía” al niño a través de los cereales porque la leche materna ya no les alimenta. A los cinco meses empezaríamos con los cereales con gluten y a los seis con purés de verduras. La fruta también podía empezar a dársela ya en la “toma de la merienda”. Todo esto no me pilló de susto porque hace dos años, con Álvaro, me pasó lo mismo. 
Después de escuchar todo el repertorio, me preguntó si tenía alguna duda. Ni corta ni perezosa le dije que no tenía ninguna duda pero que prefería seguir las recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y continuar hasta los seis meses con lactancia materna exclusiva y a demanda; y que, a partir de ahí, iría introduciendo poco a poco los alimentos según el interés que fuera mostrando el niño, no basándome en purés o no purés, sino en mi hijo que es único y que tendrá determinados intereses y gustos. 
Me dijo que esas eran las pautas que daba la pediatra y que se iba a molestar si no las siguiera. Ante esa afirmación, os podéis imaginar mi cara. Simplemente le dije que yo venía para la revisión de los 4 meses, en ningún caso había pedido ninguna pauta y, como agente educativo primero de mi hijo y máximo responsable de su salud (al igual que su padre), YO era que iba a decidir qué, cómo y cuándo; a fin de cuentas, ellos son expertos en niños enfermos y mi hijo no estaba en esa circunstancia.
La respuesta le debió de gustar porque me dijo “llevas razón. A veces se nos olvida que los padres sois vosotros y sois los que mejor conocéis a vuestros hijos. Y, al final, todos se crían”. 
Tipos de agujas. Imagen obtenida de “San Google”
Total que se limitó a hacer lo que tenía que hacer, que era pesar al niño, medirlo, medir su cabeza y ponerle las dos vacunas. Como le comenté el tamaño y grosor de las agujas, las cambió por otras más finas (no sé si es habitual), y lo cierto es que, aunque Diego se puso tenso cuando le pinchó las dos veces, no se quejó (a diferencia de la otra vez que lloró sin consuelo ante la mirada de su madre, impotente, que le pone las vacunas porque cree que es lo mejor para él pero que preferiría si se las pudieran poner con un spray). 
Me habló un poco más sobre el tema de la comida pero bueno, creo que da para otro post, porque tela lo que hay que oír en pleno siglo XXI sobre forzar a los niños a comer, dejarlos sin comer hasta que cedan y “someterlos” hasta que se coman lo que nos interesa, como si las madres (y los padres) no tuviéramos corazón y no sufriéramos de ver a nuestros hijos que no comen algo porque no les gusta o porque, con cuatro, cinco, seis, siete u ocho meses no están preparados. Lo dicho, escribiré un post.
Bueno, como veis el tema de los mitos de la lactancia está extendido en el mundo de la sanidad y parece que todo el mundo apoya la lactancia hasta los tres o cuatro meses, momento en el que la leche materna caduca y deja de tener “energía”. ¡Cuántas cosas tenemos que escuchar! Suerte que tenemos Asesoras de lactancia, profesionales sanitarios que se informan, se actualizan… ¡Y a Carlos González que nos aclara tantas y tantas cosas! 
¿A vosotr@s también os metieron prisa por introducir otros alimentos en la revisión de los cuatro meses? ¿También quisieron quitar “tomas” de leche materna por frutas, verduras y más alimentación complementaria? ¿Soy la única que entiende que si se llama alimentación complementaria a la leche materna es porque lo fundamental y básico es la leche materna y no el resto de alimentos? ¡Gracias por comentar y buen lunes!

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6 Comentarios

  • Reply
    UnaMadre delSigloXXI
    13/01/2015 at 23:54

    Yo, la verdad, me he encontrado casi siempre con pediatras y enfermeras pro lactancia, asi que pocas situaciones de esas me he encontrado. Con el mayor mantuve la LME hasta los 6 meses por recomendación de la pediatra. En cambio, con el pequeño me recomendaron empezar con los cereales a los 4 meses porque era prematuro y estaba muy muy bajo de peso. Entendí que era una necesidad real de mi hijo y seguí las indicaciones. Buen post!

  • Reply
    planeandoserpadres LTR
    14/01/2015 at 20:23

    ¿Darle energía? Pues si a mi bichilla le hubiera dado más energía (y calorías) a parte delas de la teta antes de los 6 meses,tendría ahora una bola rodando por casa. Hay cantidad de profesionales que siguen muy desinformados en esto de la lactancia. Menos mal que ya nos encargamos nosotros de ponernos al día con las últimas tendencias, porque si fuera por ellos… ¡qué manía con lo de que la teta no alimenta suficiente!

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    Mamá de día y de noche
    15/01/2015 at 16:21

    Claro pero cada niño es diferente. Los míos han nacido a término y están bien. Mantienen sus percentiles bien pero, sobre todo, tienen buena salud, nunca están malitos y comen bien… Cada caso hay que mirarlo de forma individual como tu dices.

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    15/01/2015 at 16:23

    Tu niña es que es grande desde siempre y yo cada vez más pienso que tú no tienes leche sino mantequilla! Bromas aparte, cada niño es distinto y hay que valorarlo indivualmente, pero de ahí a que de un párrafo a otro pasemos de lactancia materna exclusiva a papillas de frutas y/o cereales…

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    Mamá de día y de noche - Revisión de los seis meses, vacunas de pago gratuitas y la campaña electoral
    13/11/2015 at 17:03

    […] con lo que me pasó en esta revisión rutinaria del niño sano. Empezaré desde el principio. Tras varias visitas con el enfermero de Diego y sus malos modales a la hora de dirigirse a mí por el hecho de que con dos años Álvaro tomara […]

  • Reply
    Mamá de día y de noche - ¿Debemos obligar a los niños a comer?
    13/11/2015 at 17:03

    […] que fue ayer cuando te contaba la revisión del cuarto mes de Diego, y a lo largo de esta semana me toca ir con él a la de los seis meses. ¡Cómo pasa el tiempo! […]

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