Reflexión

Reivindico una ampliación del permiso de paternidad, por los padres, las madres y los hijos

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Llevamos dos semanas sin que mi chico esté ya con nosotros y tengo que decir que la vida es un caos continuo. Por mucho que madrugue o me acueste tarde haciendo cosas, nunca llego.

Es la eterna sensación de ser #malamadre a todas horas.

Tengo tres niños, una perra, una casa, un marido, una profesión, una vida y no llego… Y ahora reconozco que no me agobio. No llego y delego. No llego y no pasa nada. No llego y punto.

Pero hay momentos en los que mi mente retrocede cuatro años para atrás, en mi primera maternidad. ¡Ay, inocente de mí! Con todas las presiones sociales de ser buena madre, de ser la madre perfecta que da el pecho cada tres horas, sigue las recomendaciones al pie de la letra, no duerme por ver a su bebé dormidito, aprovecha cuando el bebé duerme para preparar un guiso rico y plancha las camisas y la ropita del bebé para que no tengan arrugas…

Porque eso es lo que hace una buena madre y una buena mujer, ¿verdad?

Y recuerdo una tarde sentada en el sofá, con un bebé que llevaba todo el día enganchado a la teta, una joven que no se había duchado ni había comido y tenía todo el salón lleno de ropa por recoger, doblar, planchar y colocar…

Recuerdo a mi marido llegar de trabajar y verme llorar. Aun me emociono al recordar que la depresión pudo haber estado muy cerca.

Delegar y cuidarnos mucho es la solución. Dejar atrás esas presiones sociales de ver quien es la más madre, también. Porque todas somos madres, creedme.

Y los padres, ¿qué pasa con los padres? Los padres son tan necesarios como los que más. Vale, no paren ni dan teta, pero sostienen, dan aliento y fuerzas para seguir cuando nosotras ya pensamos que no podemos más.

Son los padres los que se encargan de los hijos mayores, si los hay, para llevarlos al colegio, preparar la comida, poner la lavadora… Sí, los hombres de hoy en día, en general, forman equipo con sus parejas, con sus compañeras de vida, y no esperan que recién paridas estén listas para cocinar.

Son ellos los que nos cuidan ahora y no nuestras madres, más que nada porque es posible que vivamos en otra ciudad diferente y no los tengamos cerca como antes pasaba.

La vida ha cambiado mucho, todos lo sabemos. Los padres ya no tienen tres días de permiso pero os aseguro que quince siguen siendo insuficiente. Y en el caso de familia numerosa, la Seguridad Social les da 20 días, que son irrisorios igualmente.

Además de una medida injusta porque nos coloca a las mujeres en el punto de mira en los trabajos. ¿Quién querría contratar a una mujer que va a faltar 16 semanas por ser madre cuando un hombre solo faltará 2 o 3 semanas?

¿Cómo pedimos que los padres se impliquen en la crianza si no les permitimos que pasen tiempo junto a sus hijos?

Y es que, al final, aunque a las madres nos afecte su ausencia, los más perjudicados son los hijos que se ven privados durante demasiadas horas al día sin su padre, su progenitor, uno de sus cuidadores principales y uno de los agentes educativos primarios.

A veces escucho a generaciones anteriores que dicen “pues yo no estuve con mi padre durante mi infancia y no me ha pasado nada”. ¿En serio? ¡Ver normal la ausencia de tu padre durante tu infancia implica que algo te ha pasado pues no lo ves como lo que es, un ser NECESARIO!

Así que sí, reivindico que los padres pasen más semanas junto a sus familias cuando éstas aumenten.

Solicito que permitamos que nuestros niños estén atendidos por ambos progenitores durante más semanas, algo necesario para el correcto desarrollo madurativo de los bebés.

¿En qué sociedad vivimos que lo único importante es la producción? Y, ¿en qué mundo vivía yo antes para no darme cuenta de todo esto? Igual todos los casos de violencia en el mundo se solucionarían si los niños pasaran más tiempo durante su primera infancia junto a sus progenitores, que les atenderán con el mayor de los cariños. Porque el amor de un padre y una madre no se puede comparar con nada.

Y si la excusa es la de siempre, que no hay dinero en el Estado, habrá que revisar en qué se está gastando el dinero de los impuestos. Prefiero menos inversión en políticos, en televisiones emitiendo futbol o programas basura, menos armamento y más tiempo en familia, tiempo de permiso para que ambos progenitores estén donde deben estar y con quien deben estar: sus hijos.

Mientras esto ocurre, escribo estas líneas habiendo dormido cuatro horas -no seguidas, por supuesto-, con una bebé a la teta y otro en las rodillas, cantando la canción “El arca de Noé”. Ahora “jugaremos” a recoger la casa, hacer la comida y haremos puzles o construcciones, pintaremos e intentaremos que los niños, sobre todo, sean felices.

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1 Comentario

  • Reply
    Fernando
    02/12/2016 at 14:29

    ¡Hola!

    En realidad, el permiso de paternidad lleva ampliado a cuatro semanas (más los dos días por nacimiento, es decir, 30 días en total) desde el año 2009, con efectos desde 1 de enero de 2011. Evidentemente, en realidad no ha sido así, porque desde 2010 y por motivo de / con la excusa de la crisis, cada año, el gobierno modifica la ley para que en vez de decir 2011 diga 2012, en vez de 2012, 2013… y así ha pasado lo mismo durante seis años seguidos.

    Este año, con lo de haber estado tantos meses el gobierno en funciones, esta modificación no se ha realizado, por lo que a día de hoy, y si no lo cambian antes de fin de año, el permiso de paternidad está a punto de ampliarse, ahora sí de verdad.

    Seguirá siendo insuficiente, qué duda cabe, pero será un paso. Te dejo el texto legal: https://www.boe.es/buscar/pdf/2009/BOE-A-2009-15958-consolidado.pdf

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