Hoy reflexionamos

Reivindico el derecho de los niños a no tener un buen día

derecho niños

No es extraño que vivamos a diario situaciones que nos estresan o que nos causan malestar. Por ejemplo, la falta de descanso, el hambre o el estrés hacen que nuestro nivel de tolerancia con los demás y con nosotros mismos esté algo alterado y no nos encontremos “muy católicos”.

Es entonces cuando solemos pedir disculpas a la persona con la que hemos pagado el pato y le explicamos que no hemos tenido un buen día, una buena semana, un buen mes o un buen año. Entre los adultos es muy comprensible todas estas situaciones: el trabajo, la vivienda, las tareas, los niños, los amigos, la falta de tiempo… Siempre tenemos alguna excusa que nos permite “no tener un buen día”.

Sin embargo, con los niños nuestro nivel de tolerancia es diferente. Es como si midiéramos con una vara diferente y no les permitiéramos estar enfadados, sentir rabia o frustrarse. Y precisamente para ellos que son seres puramente emocionales es muy frecuente que las alegrías sean expresadas con gritos de júbilo y saltos, y los momentos estresantes los expresen con llantos, furia y rabia.

Por eso hoy el post va dedicado a esta reivindicación: ellos, como nosotros, son personas con sentimientos y emociones (casi siempre a flor de piel) y necesitan aprender de nosotros como gestionar los conflictos que les van surgiendo en su día a día. A veces no somos muy empáticos con ellos y perdemos de vista que, como siempre os digo, somos sus modelos de buenas conductas. Ellos aprenden de nosotros. Todo el tiempo, aunque no hablemos, aprenden de nuestros actos.

Si un día vemos que los niños no están cómodos para estar en el parque, en un restaurante o un centro comercial, quizá podamos dejarlo para otro momento. Igual no se encuentra bien (no digo a nivel físico, que también podría ser que estuviera incubando un virus, claro) emocionalmente o necesita un ratito de relax en casa o necesita correr de forma salvaje para soltar el estrés acumulado. Sé que a veces lo más sencillo es pensar que los niños nos quieren fastidiar el plan. Traemos en nuestras mochilas muchos prejuicios en contra de la bondad de los niños y yo os invito a que penséis justo al revés. En muchas ocasiones una rabieta es fruto de una necesidad no atendida. Pues vamos a atenderla. Y dependiendo de la edad, hagámoslo de una forma u otra: igual tiene hambre, sed, ganas de consuelo, ganas de un abrazo, igual está cansado… O igual no le apetece compartir y se está viendo obligado por la situación y se siente violento. Vamos a ser sus modelos, vamos a ser dialogantes y permitir que nos cuenten qué les ocurre y cómo podemos ayudarles a gestionar lo que les pase. Con escucha activa y paciencia seguro que nos va mejor que si somos los primeros que ponemos el grito en el cielo, les decimos cosas como “pesados”, “enfadicas” y demás cosas que no queremos decir (porque todos sabemos que nuestros hijos no son así) e intentamos gestionar para que nos vean como una ayuda y no como un incordio.

A fin de cuentas, todos tenemos derecho a tener un mal día, ¿no?

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7 Comentarios

  • Reply
    Evs
    16/05/2016 at 09:30

    Muy buena reflexión que comparto. Cuando entendí que mi niña feliz por naturaleza tenia derecho a enfados y malos días. ..siempre que los expresará y buscará nuestra ayuda….Nuestra vida fue más relajada

    • Ely
      Reply
      Ely
      16/05/2016 at 10:33

      Relajarse ayuda, es verdad. Es que los padres somos los que nos frustramos cuando vemos que los niños no están bien. Creo que tenemos un sentimiento como de culpabilidad y muchas veces no es nuestra culpa, es solo un mal día… Entenderlo no es sencillo pero no somos superpadres o supermadres. Tenemos que relajarnos más y disfrutar… a fin de cuentas, el tiempo pasa tan deprisa! Gracias, Eva, un abrazo grande!

  • Reply
    Amordebatmami
    16/05/2016 at 11:31

    Bonita reflexión que espero que llegue lejos!
    Necesitamos más adultos que miren a los niños como niños que son, no como a personitas inferiores. Necesitamos que los padres se paren y los miren a los ojos. Hay veces que me da la sensación que nadie se preocupa por cómo están o cómo se encuentran…

    • Ely
      Reply
      Ely
      16/05/2016 at 15:23

      Es complicado, tenemos muchas mochilas en nuestra espalda y muchas presiones para ser buenos padres y que no se nos suban a la chepa… Pero tú lo has dicho: son niños, no seres inferiores! Un abrazo y feliz día, Kitty!

  • Reply
    Diana Oliver
    17/05/2016 at 10:44

    Qué complicado y qué gran verdad. Se nos olvida todo el tiempo y es una verdad como un templo. Lo aplico a muchas cosas más: Si no pegas a tu pareja, ¿por qué a un niño sí? Si un día no tienes hambre y no comes, ¿por qué el niño siempre tiene que comer? Si un día no tienes sueño para irte a la cama, ¿por qué un niño se tiene que ir sí o sí? Y así hasta el infinito. Me ha encantado el post, Ely. ¡Comparto!

    • Ely
      Reply
      Ely
      17/05/2016 at 12:16

      Los adultos somos complicados y creo que tenemos tanta presión por “hacerlo bien” que se nos olvidan las cosas básicas! Tendremos que aprender a tener calma y a disfrutar, otra vez, de las pequeñas cosas! Un abrazo, guapa!

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    Nuria it mum
    19/05/2016 at 04:33

    Y quien dice malos dias dice malas noches, supongo… si una noche por lo q sea no dormimos bien es perfectamente normal, pero si ellos un noche no duermen mal, enseguida pensamos y buscamos la razon fisiologica ¿que le pasa? Y aqui esty a las 4 y media de la mañana queriendo aguantr el tiron cn el… paciencia no?

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