Reflexiones sinceras sobre partos, conciliaciones y luchas por derechos

Leyendo el título de este post imaginarás que no va a ser un post cualquiera. Ni siquiera va a ser con el tono con el que suelo escribir. Será el embarazo que me tiene bastante suelta la lengua o será que estoy cansada de ser “políticamente correcta” mientras la gente pisa mis derechos -y los de tantas familias con actitudes poco respetuosas.

Empezaré por el principio

Hace meses os conté que estaba embarazada por tercera vez. Daría la bienvenida a un niño o niña para octubre y seríamos, por fin, familia numerosa -algo que siempre nos planteamos mi marido y yo-.

Algunos nos tachan de locos, de inconscientes, nos dicen, incluso que “no está la vida para tener hijos” -que siempre pienso lo mismo: “estupendo, tú no tengas ninguno, pero mientras no alimentes ni vistas a mis hijos, haznos un favor: cállate”-.

Estaba yo feliz de la vida con mi nuevo embarazo cuando salió publicado el embarazo de Carla Pereyra que, si no la conoces es una joven modelo que mantiene una relación con Cholo Simeone. Si te gusta un poco el fútbol, seguro que a él ya lo has situado.

“Oye, qué bien -pensé yo-, estamos embarazadas del mismo tiempo, así que voy a seguirla en instagram y así veo si vamos “a la par” en esto de la barriga”. Inocente de mí. Primero porque para ella, aunque tenga 28 años como yo es el primer embarazo y el mío el tercero. Y, además, porque yo no tengo ni preparador físico ni nutricionista ni nada…

Porque tener dos niños menores de tres años que te hacen correr y agotarte cada tarde en el parque no cuenta como entrenador personal. Por si alguien lo está pensando.

Pasaron las semanas y no sé por qué me dió la sensación de que, como en mis anteriores embarazos, las famosas tendrían a sus bebés antes que yo a los míos. Ocurre mucho. Llega la semana 37 y ¡todas a parir! Menos yo, claro, que me toca esperar con lo incómodo que son las últimas semanas.

Y en esta ocasión, no me he equivocado -en las otras, tampoco-.

El 29 de septiembre, tras un parto programado, Carla Pereyra y Diego Pablo Simeone dieron la bienvenida a Francesca, su primera hija en común. ¡Toma ya! Acerté de pleno.

¿Es necesario programar un parto? ¡Pues no! Los bebés nacen, de verdad, aún no conozco a ninguno que se haya quedado dentro. Entre la semana 37 y la 42, todos nacen. Pero no es lo mismo nacer en la semana 37 que en la 42.

¡Ojo! Que no es algo que lo diga yo. Lo dicen los médicos, que son los que entienden. Dan ese margen de semanas porque nunca se sabe con exactitud cuándo se fecundó el óvulo. Cogemos la fecha de última regla de forma orientativa, pero nunca se sabe, realmente, el tiempo que pasó hasta que te quedaste embarazada.

¿Y por qué me indigna tanto estas situaciones?

En este punto tengo que hacer varias aclaraciones:

  • Porque no se respeta al bebé. Sí, lo he dicho. Aquí todo el mundo tiene derecho a hacer lo que quiera menos el bebé, que en el caso de los famosos nunca deciden cuándo nacer.

¿Y es que los bebés lo deciden? Pues sí. Resulta que lo que desencadena el parto es la terminación de la maduración de los pulmones -que no es moco de pavo-. Por lo tanto, si programamos el parto -que no se sabe si será parto inducido o terminará en cesárea-, no sabremos si los pulmones están maduros al 100%, por no hablar de las infecciones que pueden coger al no estar “terminado”.

Si queréis saber más sobre esto, hablo con mi madre, que le programaron el parto de mi hermano para que el médico se pudiera ir de vacaciones y os cuenta todo lo que vivió de primera mano. Solo deciros que el médico, que en principio le dijo que el bebé nacería al día siguiente, se quedó a su lado sin moverse ni medio metro porque la situación era un poco extrema. ¡Ah, y sin epidural!

  • Porque no es lo mejor para la madre

Lo siento queridas pero una inducción no es natural. Un parto es un proceso fisiológico que se puede complicar y los médicos están para darnos soluciones. Si tenemos placenta previa, problemas de tensión, corre riesgo la vida de la madre, del bebé… ¡Eso es serio y merece atención especial! No es lo más habitual porque si fuera normal es posible que nos hubiéramos extinguido hace muchos años como especie humana, pero puede pasar.

  • Porque las famosas deberían hacer fuerza en nuestra sociedad

Pues sí, deberían ser ejemplo para todos y, sin embargo, no apoyan ni a las mujeres ni a la conciliación ni la lucha por los derechos.

Estamos viviendo un momento histórico en el que se están solicitando por activa y por pasiva medidas para tener conciliación tanto a las empresas como al Estado y hay personajes públicos que, si bien son trabajadores, podemos decir que tienen categoría de “primera” porque tienen buenos sueldos, buenos horarios y buena vida.

¿Y qué hacen para que el resto del mundo mejore? ¡Nada!

¿Por qué digo esto? Vamos a ver, no sé que hará Carla dentro de seis semanas pero es posible que haga como muchas otras famosas que enseguida vuelven a salir en televisión y prensa, siendo mujeres perfectas, estupendas, con recuperaciones físicas express, que concilian fenomenal y que dan el pecho y bla-bla-bla.

¿He dicho seis semanas? ¡Sí, he dicho seis semanas! Que es el mínimo al que nos obliga la Seguridad Social, el resto puedes renunciar a él o cedérselo al padre. ¡Así que vuelta a los escenarios! ¡Claro, es que no pueden no trabajar! A ver, eso que lo diga una familia humilde, me lo creo, pero los que salen en la tele… ¡Venga, hombre!

Estamos pidiendo que se amplíe el permiso de maternidad a seis meses, mínimo, que es el tiempo que recomienda la OMS de lactancia materna exclusiva y los personajes públicos no respetan ni un tercio. ¡Así nos va! En cuanto pedimos un poco nuestros derechos, estamos en la calle.

  • Porque los hombres también son ejemplo

Por cierto, antes de seguir, confirmaros que soy aficionada del Atlético de Madrid y que el Cholo me gusta mucho como entrenador. Creo que motiva mucho a sus jugadores y es un buen tipo… Pero, dice ciertas cosas que no nos benefician a las familias.

Pero ahora voy con los hombres y voy, en concreto, con el Cholo. Se programa el parto según la agenda del padre. ¡Ah, no sabía yo que tú tenías que parir! ¡No, Ely, es que él, como hombre familiar, quería estar en el parto y no perderse el mejor momento de su vida! Claro, y por eso, pensando en lo mejor para su hija y su mujer, se programa el parto. ¡Muy coherente!

Y ahora alguien me puede explicar cuándo se va a coger este hombre -como todos los futbolistas, conste-, ¿cuándo se va a coger el permiso de paternidad?

Aquí estamos haciendo fuerza para que se amplíe ese permiso de 15 días y se iguales los derechos entre hombres y mujeres, haya corresponsabilidad, se consiga no discriminar a la mujer en los trabajos y demás, y te encuentras frases como las del Cholo de “70% fútbol, 30% familia”.

Final del partido

Voy a pitar el final del partido conmigo misma aclarando que cada uno puede hacer con su vida lo que quiera. Cualquier decisión es respetable pero pensemos en los “daños colaterales” que tienen nuestras decisiones.

¿Ayuda que siendo ejemplo y no teniendo necesidades reales económicas vuelvas al trabajo o no cojas el permiso de paternidad? Yo te diría que no. Ayuda que priorices y no hagas declaraciones devastadoras en las que la corresponsabilidad y la familia brillan por su ausencia.

Ayuda que dediques tiempo a tu familia y, si tienes que trabajar, tengas presente, como todos, que tienes obligaciones y también derechos. Esos por lo que reunimos firmas y solicitamos a nuestros gobernantes que miren al norte de Europa y vean qué medidas de conciliación hacen que su población sea eficaz, eficiente y feliz.

Esta es mi opinión. No espero que todo el mundo piense igual, evidentemente, y estoy abierta al diálogo. Por supuesto, cualquier falta de respeto, será eliminada directamente. Este es mi espacio y doy mi visión de un asunto que me preocupa y en el que quiero aportar otra visión.

Sea como sea, bienvenida al mundo Francesca

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Ely

Ely

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  • 09/10/2016 en 10:09
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    La conciliación familiar está realmente muy mal programada desde el poder.
    Mi bebé nació prematuro de 7 meses. Sus problemas respiratorios provocaron que tuviera que cuidarlo continuamente hasta pasado el primer año. Evidentemente tuve que dejar mi trabajo.

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