Reflexión

Recuperación expréss tras el embarazo y otras presiones de los medios de comunicación

sport-927760_1920

Hace unos meses, embarazada de Lucía, escribía esta reflexión sobre el nacimiento de la hija de dos famosos. Me hizo mucha gracia que, estando a la par en las semanas de embarazo, su pequeña naciera un mes antes que la mía, pero ya se sabe: los intereses personales priman frente a la salud de los bebés.

Que sí, que lo sé, que a partir de la semana 37 están “a término” pero no es igual un bebé que nace de forma espontánea en la 37 que uno al que lo echan con procedimientos médicos. Pero vamos, que cada uno hace lo que quiere.

Ahora ya han pasado meses desde que Lucía nació y, en algunas ocasiones, me siento fatal con mi forma física.

Sí, todos los que me ven me dicen que estoy delgada y demás, pero no estoy como antes de estar embarazada de Lucía (no digo del primero porque estaba mejor después del segundo, me quedé más delgada).

El vaquero me agobia porque aún no me cabe. Vale, es verdad que yo tengo los vaqueros de la universidad, pero me gustan y la experiencia de la maternidad me demostró que el cuerpo me cambia, pero luego vuelvo a mi ser.

Por supuesto, no es cuestión de un mes o de dos o tres. Pasan meses. Muchos.

Bueno, realmente el tiempo es algo muy personal y subjetivo. Nueve meses pueden ser muchos y se pasan realmente pronto cuando tienes a tu bebé en brazos.

Pero es ahí cuando las mujeres madres necesitaríamos apoyo y dosis de realidad en estos momentos en los que nuestras hormonas andan aun revueltas.

Sin embargo, las portadas de las revistas nos muestras a unas y otras que, por cierto, dudo mucho que pasen malas noches y tengan casas que recoger. Son mujeres, modelos en la mayoría de los casos que tienen entrenadores personales y nutricionistas, cocineros y demás, por lo que pueden estar pendientes de sus cuerpos.

El resto de los mortales, en general, tardamos tiempo en volver a nuestro vaquero. A veces, la lactancia hace que los kilos se pierdan enseguida y otros, provoca que engordemos.

Mi cuerpo, por ejemplo, hasta que no empezamos con alimentación complementaria, no me permite bajar ni comiendo solo lechuga. Y, cuando menos me lo espero, pierdo 3 kg de golpe.

¿Por qué? Porque el cuerpo necesita unos nutrientes y unas reservas para poder alimentar a nuestros bebés. Primero fue gestando y ahora es a través de la lactancia.

Y aquí reside lo verdaderamente importante: que nuestros hijos estén sanos y nosotras también. La talla del vaquero llegará -o no- pero todo es relativo si no nos comparamos con famosas.

Sinceramente creo que la recuperación no depende únicamente de lo que comamos -aunque influya, evidentemente-. Creo que la naturaleza también nos ha preparado para seguir alimentando a nuestros bebés y por eso guarda esas “sustancias de reserva” para seguir fabricando leche.

En fin, que sé que es una presión la que todas sentimos en muchas ocasiones. Yo miro a algunas y pienso si de verdad las dos somos de la misma especie porque ellas están sin rastro de “heridas” propias de la maternidad: ni ojeras, ni cansancio, ni lorzas, muslos, glúteos o pecho… Será cuestión de genética y de algo de ayuda extra, ¿no?

También os digo que mi madre siempre me ha contado que cuando llegó del hospital después de dar a luz se metió en su vaquero y se fue a comprar (sin mi). Eso sí, la lactancia le duró un suspiro y pronto me dio biberón para complementar su leche “desnatada” como dice ella.

Y vosotras, ¿os recuperáis pronto físicamente de los embarazos o hay kilos que se resisten? ¿Sentís presión cuando leéis eso de “tan solo dos meses después de dar a luz luce espectacular” o solo yo siento “rabia infinita” hacia esa afirmación?

Os leo en los comentarios. ¡Buen día y feliz miércoles!

Previous Story
Next Story

You Might Also Like

1 Comentario

  • Reply
    Verónica Reng
    31/05/2017 at 19:19

    Bueno dulce Ely es una calamidad. A mi me siguen preguntando si estoy embarazada. Yo nunca he sido delgada, pero si hubo un tiempo en que mi abdomen era plano y mi cuerpo curvy tonificado. Hace ya casi cuatro años que di a luz a mi primer bebé, y admito que unos tres meses después me veía bastante bien, en relación a como estaba en el inmediato post parto, pero llevé mal la lactancia, un bebé demandante, depresión post parto, no ayuda, y me dió por comerme todo el dulce que se me pusiera delante, no fue hasta cuándo mi segundo bebé tuvo poco más de un año, cuando admiti que tenía un problema, había perdido el autocontrol. Ahora estoy en una lucha que sé que durará años para perder todo ese peso ganado,volveré a ser la misma? No lo sé físicamente, pero en cuanto a salud y estilo de vida, creo que ya estoy ganando bastante, y estoy transmitiendo buen ejemplo a mis hijos. La presión social? Allí sigue, desde que me digan que he perdido mi belleza, hasta que estoy “trofolla”, no sé muy bien que significa pero no es bueno. Pero me lo tomo con filosofía, a los que insisten en saber si estoy embarazada les digo que si pero de poco,y me dicen no puede ser que barrigón, jajajaja, y a los que me dicen que estoy fea, gorda, etc, les regalo mi mejor sonrisa, no les daré el gusto de sentirme mal. By the way, tu eres preciosa, y tienes tipazo,en dos días podrás enfundarte de nuevo esos jeans de la universidad. Los míos hace rato que estan en manos de Cáritas.

  • Deja una respuesta

    Close