Reflexión

¿Por qué deben los padres estar presentes en el parto?

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El momento del parto es muy especial para toda la familia porque significa que conoceremos y veremos, por primera vez, al nuevo miembro de la familia, pero recuerdo que en mi primer embarazo, en mi casa se hablaba mucho sobre quién me acompañaría en ese momento.

Por eso quiero dejar por escrito mi opinión, que no ha cambiado en absoluto con el tercer embarazo. Más que nada, quiero ayudar en esta decisión a otras futuras mamás que se estén planteando esta situación.

¿Cosas de mujeres?

Siempre hablamos de que vivimos en una sociedad patriarcal en la que la mujer ha vivido sometida al hombre y, en muchas ocasiones, siento que nuestra sociedad, aún siendo machista en muchos aspectos, no ha sido patriarcal sino matriarcal.

La madre ha sido la que ha decidido sobre la educación de los hijos, apartando al hombre en muchos momentos importantes para la familia.

El momento del parto, por ejemplo, es uno de ellos. Esto era -y, en ocasiones, aún es- un momento de mujeres. Y eran las mujeres las que se encargaban de la parturienta invitando al hombre y padre de la criatura a quedarse en un discreto segundo o tercer plano.

Y, ¿para qué un permiso de paternidad si él no tiene que dar teta ni cuidar su cuerpo? ¡Para eso venía tu madre a casa y estaba unos díiiitas cuidando de ti! Seguro que en vuestras familias hay casos así.

Cuando me quedé embarazada de Álvaro tenía claro que quería que mi marido estuviera presente en el parto.

¿Por qué?

  • Porque es mi compañero de viaje, el que yo elegí y parte importante del proceso de creación de la familia.
  • Porque a su lado me siento segura -como la canción de OT-.
  • Porque teniéndolo a mi lado sigo siendo mujer y no niña -esto os lo explico ahora más detenidamente-.
  • Porque tiene derecho a vivir la experiencia y a formar el vínculo a tres que supone esos primeros instantes.
  • Porque mis hijos son también suyos.
  • Porque el hecho de ser hombre no implica que sea menos o tenga menos derechos.
  • Porque estoy tranquila a su lado mientras me mira.
  • Porque con esa mirada me da fuerzas para seguir.

En mi casa me dijeron que mi madre era la que debía acompañarme en ese momento, que eso no era cosas de hombres -eso es típico de abuela, ¿a qué sí?- y que así él descansaba -¡Hola!, ¿la que da a luz soy yo y él es el que necesita descansar?-. Veis como muchas cosas no son marcadas por los hombres sino por las propias mujeres que los apartan desde una visión totalmente machista.

En fín, que cuando llegó el momento, entró el padre de la criatura y a la familia la avisamos tarde. Con la llegada de Diego avisamos muy tarde y ahora con Lucía lo haremos igual o más tarde 😉 (razones aquí).

Y mi marido fue el primero en cambiarle el pañal y en vestirlo. ¿Por qué? ¡Por las mismas razones! Porque es su padre y tiene derecho a disfrutar de sus hijos y, lo más importante: ¡mis hijos tienen derecho a disfrutar de su padre!

Con Álvaro mis suegros estuvieron unos días en casa y mis padres, al vivir tan cerca, vinieron cada día durante no sé cuántos días. Con Diego decidimos que queríamos estar los cuatro solos y adaptarnos a la nueva situación. Por lo complicado no son los primeros días en los que el bebé come y duerme. Lo complicado llega más tarde que es cuando no hay nadie, cuando el padre se va de vuelta al trabajo y la vida se vuelve un poco caótica…

Ahora con Lucía lo haremos igual -a no ser que por circunstancias físicas o psicológicas necesitemos ayuda-.

Pero el momento del parto, es un momento de pareja que recibe con amor a su bebé. Es un momento sagrado y nadie debería interponerse en él.

¿Y si te acompaña tu madre?

Si estás acompañada por tu madre -y cada decisión es respetable- yo creo que tu rol pasa de ser “mujer” a ser “niña”, a no soportar el dolor, a estar más “blandita”… Así, al menos, lo transmitió la matrona en los cursos de preparación al parto y creo que es verdad.

¿Os habéis fijado en lo poco que nos ponemos malas las madres? ¡Claro! No estamos hechas de otra pasta, es que nuestros hijos nos necesitan. En mi casa, por ejemplo, mi marido tampoco se pone malo y es genial porque formamos equipo y nos permite estar al pie del cañón en muchas cosas.

Y ya la última reflexión que os quiero dejar. No olvidéis que si queremos que el hombre se implique en la crianza de sus hijos y esté presente, debemos dejar que ocupe su papel y nadie se interponga. Tiene derecho a disfrutar de sus hijos. Y luego irá al pediatra, al colegio y a comprarles el chandal… Pero el parto también es importante y especial para ellos -y lo digo yo a pesar de que a mi chico el tema agujas y sangre hace que se maree 😀 -.

¡Feliz día, familia!

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