Cuentos

Por cuatro esquinitas de nada

El pasado miércoles 3 de diciembre se celebró el día mundial de las personas con discapacidad. Personalmente no me gusta el nombre. Me parece discriminatorio, a fin de cuentas ¿quién tiene todas las capacidades al 100%? Prefiero decir personas con distintas capacidades y me podréis decir, ¿entonces todos estamos incluidos? Pues para mí sí porque todas las personas tenemos capacidades más desarrolladas que otras, habilidades para realizar ciertas tareas mientras que otras da pena ver lo poco mañosos que somos. No sé, a fin de cuentas todos somos únicos, todos somos necesarios y todos somos geniales siendo nosotros mismos.

Como os decía, el 3 de diciembre me despedí de vosotros a través de las distintas redes sociales dándoos las buenas noches con el cuento que íbamos a leer: Por cuatro esquinitas de nada
Portada del cuento infantil: “Por cuatro esquinitas de nada”

Es un cuento precioso, corto y fácil de leer. Es increíble como con tan pocas frases puede plantear un problema, hacer que el niño esté atento, piense y se resuelva la situación. A mí personalmente es un cuento que me gusta mucho y se lo regalamos a Álvaro cuando cumplió un año. Desde entonces se lo hemos leído muchas veces y es uno de los que tenemos en la cabecera. 

Me encanta ver las caras que pone y como va empatizando con el protagonista de la historia, un cuadrado que juega con sus amigos los redonditos, pero que cuando van a entrar en la casa grande él no puede porque no es redondo como la puerta. 
La solución es muy sencilla pero en lo que nuestros amigos piensan y dan con la solución, tienen ocurrencias varias sobre cómo hacer que cuadradito entre con ellos. No os preocupéis, al final dan con la solución para que todos puedan entrar en la casa grande para alegría de cuadradito y de los niños. 
Como os digo en casa empezamos a leerle el cuento con un año. No pretendía en ningún momento que empatizara o crearle una conciencia moral sobre las diferencias porque con un año es muy pequeño. Intento que disfrute con la lectura, con los cuentos, con ese ratito en el que nos juntamos toda la familia para despedirnos de ellos y pasar tiempo haciendo lo que nos gusta: leer en familia.
Sin embargo es curiosos como, poco a poco, va entendiendo más la situación de cuadradito y va empatizando más con él. Imagino que según pase el tiempo podremos obtener cada vez más cosas de la lectura del cuento: colores, números, contar a los amigos redondos… y por supuesto ¡leer!
Os recomiendo el cuento infantil desde el nacimiento (Diego ya lo ha oído varias veces) hasta los 6, 7, 8 años… A mí me gusta y tengo algunos más… En esta época de Navidad todos estamos como locos buscando qué juguetes les traerán los Reyes Magos a nuestros hijos. Intentad que vuestros hijos cojan el hábito lector desde pequeños, que les guste imaginar con ellos, pensar en alternativas a la solución que da el cuento, que le gusten los dibujos. Al final son muchas cosas las que se regalan cuando se regala un cuento: fantasía, ilusión, imaginación, cultura, poder… como bien dijo Mandela: “la educación es el arma más poderosa”. Empecemos desde casa. 
Os dejo el enlace para que lo cojáis (si os apetece, claro) para estas navidades. Si lo compráis desde este enlace de Amazon, os evito tener que buscarlo y, además, me llevo una pequeña comisión por la venta del cuento. No es mucho, pero mejor que nada. 

¡Gracias por vuestra colaboración!

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