El papel de las madres: cuidamos, atendemos, pero ¿quién nos valora?

Hace unas semanas, en Stories, contaba mi amiga Annabel, del blog La nave del bebé, que en la clase de su mayor iban a ir pasando los padres para contar a qué se dedican. Imagino que habrá ingenieros, fontaneros, médicos, electricistas, informáticos, profes…

Unos días más tarde escuchaba a Keka, mi amiga del blog Mamá se escribe con k, dar su opinión y explicar sus sentimientos cuando la gente a tu alrededor te juzga por “no hacer nada” y he pensado que debía volver a escribir sobre este tema.

Escribí hace años sobre este tema y, si te apetece, puedes leer mi reflexión de ese momento.

Ser madre me cambió la vida, es verdad. Empezando por darme cuenta de cómo estaba el tema de la conciliación de primera mano: un despido, un juicio, una readmisión, un ere… Y luego a nivel de maternidad personal: no querer separarme de un bebé que demandaba pecho cada pocos minutos, una vinculación que hacía que quisiera estar cada minuto a su lado y no perderme nada, ni que nadie me contara cómo habían sido sus primeros pasos o risas.

En mi caso se juntaron muchas cosas y, finalmente, optamos por el hecho de disfrutar plenamente de mi maternidad 24 horas.

Sin embargo, no os podéis imaginar la cantidad de comentarios que recibo dando por hecho que “no hago nada” porque “estoy en casa”.

Estar en casa, al cuidado de los niños, atendiendo las necesidades de la familia, no es sencillo. Sí, me podréis decir que se ha hecho a lo largo de la historia, pero se contaba con la tribu familiar que tanto bien nos hace.

Cada vez que quiero ir a comprar algo al super de la esquina de mi casa, tardo media hora de reloj en salir por la puerta. Tres niños, dos perros, zapatillas que no se ponen solas, enfados que hay que gestionar, los “yo no quiero ir a comprar” y un etcétera que nadie te cuenta.

Valorar el trabajo de los demás parte de uno mismo, evidentemente. Siempre pensamos que es más sencillo el trabajo de los demás que el nuestro. Pero el día que te metes en los zapatos del otro, ¡lo flipas!

Hace unos meses me decía una amiga (y no lo decía de malas, ni mucho menos) que si no me daba tiempo a mí a tener la casa hiper limpia, no le daba tiempo a nadie.

Y no, no me da tiempo porque cuidar de personas implica precisamente eso, atender a personas que se mueven, que caminan -o gatean muy muy rápido-, implica hacer comidas cada día, atender esas gestiones del hogar que no siempre son visibles (la ropa no se dobla sola, pasar la lavadora a la secadora es un proceso sencillo que se complica cuando el bebé no quiere bajar de tus brazos).

Quizá no consigamos que cambie el mundo, pero si alguien leyendo esto cambia su mirada y empatiza con las que atendemos a personas dependientes (porque los niños pequeños lo son, no lo olvidemos).

Trabajar, trabajamos mucho. No siempre lo valora la sociedad. No está pagado con dinero, pero… hay cosas que no tienen precio, ¿o no?

Ely

Ely

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4 thoughts on “El papel de las madres: cuidamos, atendemos, pero ¿quién nos valora?

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