Hoy reflexionamos

Mi hijo pega a otros niños, ¿qué puedo hacer?

parque

Este quizá sea uno de los post que voy a escribir más complicados de sintetizar porque no todos los niños (ni los adultos) somos iguales y afrontar un hecho de violencia en nuestros hijos, nos cuesta.

Se dice que los niños hacen lo que ven en las casa, en sus padres y en las personas que se encargan de su crianza y, siento decir que, bajo mi humilde opinión, no siempre es así.

Los niños pequeños son seres emocionales que, ante cualquier asunto que no les gusta, suelen sacar la mano para defender su punto de vista. Esto es debido a que su sistema límbico, la parte encargada de las emociones básicas, está muy desarrollada y su cerebro reptiliano o primitivo, el que se encarga de los instintos, está muy presente, por lo que proteger el ego es una de las tareas que tiene y está en nosotros sacar nuestro instinto más animal. El neocortex, la parte del cerebro que se encarga del raciocinio tardará un poco más en desarrollarse y tener poder sobre el resto de cerebros.inteligencia-emocional-7-638

Que los adultos entendamos este concepto es fundamental para afrontar un hecho violento entre niños. Debemos saber cómo funciona su cerebro para poder ayudarles a ir adquiriendo comportamientos cívicos y erradicar la violencia. Porque claro, una cosa es que sepamos que su cerebro, durante los primeros años, está “programado” para actuar así y otra diferente es que se consienta ese tipo de conducta.

Mi recomendación personal es no perder nunca la cordura. Como siempre os digo, somos modelos de buenas conductas para ellos y no debemos perder el norte cuando veamos estos comportamientos.

Si estamos en el parque y vemos que nuestro hijo se está pegando con otro (o le está pegando a otro, de forma unilateral), debemos hacer lo siguiente:

  1. Nos acercaremos al niño, tranquilos, manteniendo la calma y lo separamos del otro niño.
  2. Nos pondremos a su altura, mirándole a los ojos y le diremos, con un tono firme pero sin gritar algo como “a nadie nos gusta que nos peguen y no puedo permitir que le hagas a este niño”. Si estuvieran dos, los separaríamos y les diríamos lo mismo “chicos, pegarse no soluciona el problema y no puedo permitir que os hagáis daño”.
  3. Ofrecemos una salida al conflicto tipo “podéis jugar por separado cada uno con vuestras cosas
  4. También podemos hacer algún juego colaborativo para eliminar las tensiones creadas en ese momento. Como sabéis, la distracción y el juego en conjunto hace que se limen las asperezas y que vuelva a reinar la calma.
  5. Si vemos que el asunto hoy está complicado, podemos pensar que no tienen un buen día y seguir jugando en otro parque, dar un paseo por el campo o marcharnos a casa. Es una forma de expresar a nuestro hijo que si pega, nadie querrá jugar con él. Y esto no es un castigo, es una consecuencia natural a un hecho que no podemos permitir.

Y ahora también viene la parte en la que nuestro hijo sea el que ha recibido el golpe de su amiguito en el parque. Y es que, a veces también ocurre esto, que nuestro hijo no quiere prestar algún juguete y otro niño le empuja, le pega y rompe a llorar. Los pasos a seguir serian estos:

  1. Consolar a nuestro hijo, contenerlo emocionalmente mediante abrazos y besos. Las palabras de consuelo ayudan, pero en un momento de estrés y nervios, el abrazo es fundamental, no lo olvides 😉
  2. Cuando tu hijo esté un poco más tranquilo, empatiza con él mediante preguntas, deja que te cuente. “¿Qué ha pasado? ¿No querías dejarle el juguete?”
  3. Habla con él con frases sencillas y dile que entiendes su comportamiento, que no tenía la culpa y que es normal que esté triste. “Cariño, te entiendo, tú estabas jugando tranquilo y (nombre del niño) también lo quería para jugar y se ha puesto nervioso y te ha hecho daño”.
  4. Explícale que quizá el niño no tiene un buen día y necesita pasar unos minutos tranquilito, relajándose y preparándose para jugar de nuevo.
  5. Hay que intentar desdramatizar la situación.

Son cosas habituales entre niños de entre 2 y 4 años, pero como he dicho antes, que sea frecuente no significa que debamos tolerarlo, simplemente, deberemos tener mucha paciencia y hablar mucho con los niños. Como sabeis que me encantan los cuentos, os voy a dejar algunas recomendaciones de cuentos que ya he reseñado para que las tengáis a mano: Rabietas y Cuentos Sanadores. Al final del post os dejo los enlaces Afiliado de Amazon por si queréis conseguirlos. Por si os sirve, tengo un curso sobre autoridad y límites que quizá os ayude a enfrentaros a este tipo de situaciones. Os dejo el enlace también

Y tranquilos, poco a poco, el neocortex empezará a tener más fuerza sobre el resto de cerebros y los niños aprenderán nuevas habilidades y destrezas para resolver los conflictos, es cuestión de tiempo, de verdad. A fin de cuentas, la mayoría de los adultos resolvemos nuestros conflictos mediante la palabra, a través de acuerdos y negociaciones, sin llegar a las manos, ¿verdad?

Espero que os sirva este post. Puedes dejar tus comentarios aquí abajo o contarme lo que quieras a través del correo electrónico mailto:info@mamadediaydenoche.com

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2 Comentarios

  • Reply
    Cuestion de madres
    23/05/2016 at 11:56

    Uffffffffffff últimamente este tema está muy de moda por desgracia y muchos padres pasan del tema y lo zanjan con un… “es cosa de niños” pero claro, esos niños crecen y si no han aprendido que no se hace siguen repitiendo las pautas. Gracias por los consejos e intentaré adaptarlos a mis hijos (ya son un poco más creciditos).

  • Reply
    Diana Oliver
    26/05/2016 at 10:06

    Me gusta mucho lo que comentas de intentar desdramatizar la situación. El otro día en el parque una niña pegó a Mara y la madre poco más que monta un drama parquil. Le pidió perdón a Mara mil veces, y le echó una regañina impresionante a su hija. Pero impresionante. Yo me quedé tan en shock que no sabía ni qué decir.

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