Hoy reflexionamos

Los niños que no van al cole o la guarde también aprenden

La educación en España no es obligatoria hasta los 6 años

A veces escucho a mí alrededor afirmaciones que llegan a dolerme. He tenido momentos en los que he intentado explicar a las personas que mis hijos no van a la guardería porque no es obligatorio, yo estoy en casa, soy maestra de infantil pero, ante todo, soy madre y quiero vivir este momento como algo especial, sin prisas ni horarios. También he tenido momentos en los que he pasado de dar tantas explicaciones y simplemente sonrío y asiento como si la otra persona llevara toda la razón y yo fuera una pobre e inocente mujer en paro. En fin.

Sin embargo, hoy tengo ganas de contaros que, aunque mis hijos no vayan a la guardería, están aprendiendo cosas. Los niños aprenden todo el tiempo, con independencia de si están en casa o están en la guarde o el cole. Siento si alguien está sufriendo cada vez que está leyendo “guarde”. Sé que su nombre correcto son Centros de Asistencia y Educación Infantil y que tienen, a diferencia de las guarderías (lugar en el que se guardan) proyectos educativos, programaciones, evaluaciones y demás burocracia. Después de este pequeño inciso, os cuento un poco mi día para que veáis como siempre aprenden.
Como todos los días, mis hijos se despiertan más o menos a la vez y pasamos unos minutos en la cama, dándonos los buenos días, dándonos miles de besos y abrazos y haciéndonos cosquillas. (Esto en la escuela infantil se llama rutina de entrada o bienvenida). Algún día nos hacemos fotos y se las mandamos a papá para que tenga una sonrisa permanente mientras trabaja con sus chicos adolescentes. Luego pasamos a desayunar (algunos lo hacemos con taza y otro tiene un “dispensador” diferente), los visto, me ducho, me visto y Álvaro mientras saca aquello con lo que quiere jugar. Últimamente le apasionan los coches, pero hay días en los que su cerebro le pide estimulación y quiere hacer puzles o pintar; otras, se coge un cuento y “lee” (sin saber leer, por supuesto, sólo tiene dos años, aunque reconoce ciertas palabras que son familiares para él: papá, mamá, Diego, Álvaro, Tiza y Paz [por la mesa de la Paz]). Él decide cómo juega y con qué juega. Se suele gestionar bien y no se aburre, aunque si se cansa de coches su siguiente opción es el futbol. También le gusta cuidar a su bebé que, igual que el mío no lleva chupete y toma teta (¿adivináis de quién?). Siempre tiene ideas geniales para llevar a cabo aunque no siempre las entienda y pueda ayudarle a hacerlas realidad. Él tiene su lógica y es aplastante. Se queda con todo lo que dices, pero sobre todo, con lo que haces. Como ya he dicho en más de una ocasión, somos “modelos de buenas conductas”.
Normalmente no encendemos la televisión para nada mientras estoy con los niños. Digo normalmente porque si tengo que tratar algún tema de burocracia o necesito concentración por cualquier llamada que tenga que hacer, suelo tirar de video de Pocoyo para conseguir ese momento. No es habitual y, de hecho, mi hijo mayor ha empezado a ver películas con casi dos años y siempre acompañado por nosotros. Entiendo y respeto a los padres, abuelos y demás cuidadores de niños que usan la televisión como medio de entretenimiento para los niños pero considero que mis hijos no deben pasar demasiado tiempo sentados mirando a “la caja tonta”. Cuestión de gustos.
Intento mantener sus juguetes limpios y ordenados con el fin de que le apetezca jugar con ellas. No siempre es fácil y, desde que tenemos a Diego, está siendo más difícil encontrar ratos para colocar juguetes, pero bueno, lo intento. 
Tiene una tienda de Ikea que imita a las tiendas medievales y, dentro, tiene un armario que ejerce las funciones de nevera-despensa, el aspirador y sus utensilios de limpieza y una cocinita que le preparamos con un mueblecito de Ikea. Cada cierto tiempo cambio “la casita” por “las herramientas” y pasa a tener su banco de herramientas para que no se canse de ver siempre lo mismo. Tiene todos sus juguetes ordenados en cajas (os dejo aquí el enlace con mis trucos para tener los juguetes ordenados) y a su alcance, para que pueda elegir libremente a lo que desea jugar, cómo y cuándo.
Si tenemos mucha ropaacumulada, juntos la separamos por colores y elegimos la que vamos a poner a lavar. Si hay ropa en la secadora, nos toca doblarla y colocarla o dejarla colocada en el montón de la plancha. Álvaro aún no sabe doblar una camiseta, pero si es capaz de encontrar la pareja de los calcetines, así que esa es su tarea. No pretendo que haga cosas que no sean de su edad, lo que quiero es aprovechar su interés y motivación para hacer lo que él puede hacer ya. 
Normalmente Rita (mi Thermomix) es la que nos prepara la comida, pero si nos apetece cocinar, Álvaro suele ayudarme con las cosas más sencillas. En principio está familiarizado con todo el instrumental que se usa y, poco a poco, va usando cosas pero aún no ha cogido ningún cuchillo, por ejemplo. La máquina en cuestión nos ayuda mucho con las diferentes funciones que tiene. Ya hemos hecho juntos alguna empanada (incluyendo la masa), bizcochos y alguna tortilla de patatas, entre otros manjares.
Después de comer, él mismo se va a echar la siesta. Suele dormir en su habitación (por las noches duerme con nosotros) acompañado por su peluche favorito, aunque no tiene problemas a la hora de añadir alguno más. 
Cuando se despierta merendamos. Intento que las meriendas sean apetitosas para él pero no siempre lo consigo. Unos días merendamos fiambre (pavo, chóped, chorizo, jamón), otros fruta, a veces un lácteo… Normalmente le pregunto y elegimos juntos. No todos los días nos apetece lo mismo y la cantidad también varía. 
Luego sacamos a la perrapor el campo y, si hace bueno, solemos llevar un balón o pasear para ver a los animales que hay a lo largo del camino en las parcelas colindantes. Creo que los niños necesitan tiempo de juego libre al aire libre, así que hay días que decide tirar piedras hasta ver a dónde llega, otros en los que sólo quiere correr, otros en los que quiere ser un perro más de la manada… también os digo que si hace frio, la salida es más corta porque la perra es la primera que quiere volver a casa.
Después depende de si hace frio o hace buen tiempo. Si hace buen tiempo intentamos ir al parque a jugar con otros niños. Si no es por la mañana es por la tarde. Vamos a la biblioteca, a la compra, a la carnicería, a por el pan…
Lo importante, para mí, es que Álvaro (más adelante también hablaré de Diego) vea que las cosas en la casa están colocadas (o no) porque todos colaboramos; que la ropa no se lava sola ni se seca sola ni se plancha sola; que la comida hay que comprarla y prepararla; que hay tiempos en los que mamá juega con ellos o les lee un cuento y otros en los que estoy haciendo otras cosas que, seguro, me gustan menos que estar con ellos pero que debo hacer. 
El tiempo, en casa, es relativo.
Por todo esto no considero que mis hijos estén en casa y se estén perdiendo unos aprendizajes básicos o sean unos insociables. Mis hijos se relacionan bien con mucha gente de diferente rango de edad. Ven cómo me relacionocon el charcutero, con la cajera, con mi vecina, con la pediatra y con mi madre. Están aprendiendo un modelo de vida (que no tiene por qué ser el mejor), pero que para nosotros es el que queremos, en el que la vida para ellos, el tiempo, es infinito y no hay prisas. Álvaro nos sorprendió el otro día diciéndonos que “es azul” cuando nadie le ha enseñado los colores. Esto confirma mi teoría de que los niños que no van al cole también aprenden.
¿Y a vosotr@s también os han cuestionado por no llevar a vuestros hijos a la guardería o al colegio? ¿Cómo lo habéis afrontado?
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3 Comentarios

  • Reply
    planeandoserpadres LTR
    16/01/2015 at 17:21

    A mí me repiten mucho que mi bichilla estaría mejor yendo unas horitas a la guardería. Yo me resisto a poner la tele salvo en momentos de máxima desesperación, porque ella se suele entretener bastante con sus libros, rebuscando en los muebles y cajones, dando carreras, mirándose en el espejo de la entrada, dándome conversación incomprensible en su idioma Y después de comer vamos de paseo a casa de la abuela y ¡hala! ¡Un mundo nuevo por explorar! Sólo conozco un niño de su edad que va a la guardería desde los 4 meses y está más atrasado que ella en todo. ya sé que esto depende mucho de cada niño, y que la guardería no tendrá culpa de nada (ni el niño tampoco, ya tendrá tiempo de desarrollar sus habilidades). Por eso quiero que se respete mi decisión de tenerla en casa, al menos por el momento.

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    22/01/2015 at 16:39

    Es que si es lo que tú quieres, ¿por qué no respetarlo? Tú eres la mejor madre para tu bichilla, nadie mejor que tú conoce sus necesidades y si estáis bien así, para qué cambiar! Gracias por tu respuesta guapa, pero qué bien te explicas! Besos

  • Reply
    Blog AdoroSerMama
    09/04/2015 at 13:53

    Me requeteencanta tu post!!!

    Ayer mismo una psicóloga me dijo que si no llevaba a mi hija a la guarde no se iba a sociabilizar y que los niños necesitan ir a ma guardería y que tienen que ir para aprender.
    Vamos, porque ella lo diga!!!

    Mi niña tiene 17 meses y dice muchas palabras, conoce más de 20 especies de animales y los sonidos que emiten, ya reconoce la A, B y C (estamos enseñándole la D) y cuenta hasta el 3.
    Cuando llegamos a algún sitio dice HOLA y cuando se va dice ADIOS o HASTA MAÑANA.

    Adora jugar con otros niños en el parque y le encantan los libros.

    Que venga alguien a decirme en mi cara que mi hija no se va a sociabilizar porque no va a la guardería o que va a tener problemas con el aprendizaje es tener ganas de que la mande, como poco, a la mierda.

    He dicho!

    je je besos guapa!!!

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