Hoy reflexionamos

Los besos se regalan

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Llevo unos días dándole vueltas a la idea de escribir este post pero no siempre es fácil dejar por escrito todo lo que quieres contar. Y es que esto de la maternidad es un camino que tiene tantas opiniones como madres y padres estamos en el mundo. Pero hoy os quiero contar mi opinión sobre el tema de los besos y los niños.

¿No os ha pasado nunca que llegáis a un sitio y la gente les empieza a pedir besos a vuestros hijos? A mí me ocurre a menudo y siempre digo que mis hijos no son muy besucones, cosa que no es del todo cierta porque ellos suelen darnos besos pero solo a las personas a las que nos tienen cariño y aprecio. A estas edades, los abuelos de los niños del parque o mi tía abuela no pertenecen a ese sector y parece que la culpa de que mis hijos no den besos es mía.

Y creo que tienen razón porque yo NUNCA he obligado a mis hijos a darle un beso a nadie. ¿Por qué? Porque los besos se regalan, son un acto de amor y si se obliga, pierde todo su sentido. ¿Quién quiere un “te quiero” que no es cierto? ¿Quién quiere una caricia por obligación? Yo desde luego no quiero que mis hijos me beses porque deben hacerlo. Más que nada porque, desde mi punto de vista, no están obligados a quererme (ni siquiera a mí que soy su madre).

Así que leyendo, buscando diferentes puntos de vista, he llegado a la conclusión de que quiero que mis hijos beses a quien ellos quieran besar, agradezcan el tiempo compartido de quienes les dedican tiempo de forma desinteresada y sonríen ante sus gestos y ocurrencias sin compromiso. Y, para eso, no necesitan que su madre o su padre les diga que den besos, porque agradecidos los niños son un rato.

Por otro lado, y no menos importante a la libertad del gesto, quiero que sepan que su cuerpo y sus besos son suyos. Sí, sé que habrá alguno que se eche las manos a la cabeza cuando lea esto pero mis hijos son pequeños y en esto sí que soy yo la que debe de enseñarles que nadie, absolutamente nadie tiene derecho a obligarlos a hacer cosas que ellos no quieran (hoy discutimos sobre besos, pero no está tan lejos el tema de los abusos a los niños).DSC_0728

Y cuando digo nadie, es nadie. Ni familia ni amigos de sus padres ni desconocidos. El cuerpo de mis hijos es suyo, sus besos son suyos y nadie, repito nadie, tiene derecho a obligarlos a mostrar, dar o tocar sus cuerpos ni su integridad física y/o psicológica.

Lo siento, creo que en el tema de los abusos los niños son víctimas y NUNCA serán responsables de los actos macabros a los que los adultos, familiares o niños más mayorcitos les hacen pero debo prevenir. Y la mejor manera de prevenir, a mi juicio, es educarlos con la libertad de poder decir NO sin que haya consecuencias negativas para ellos: no hay enfados si no me quieren dar un beso a mí (o si no quieren recibirlo); y si no quieren dárselo a los abuelos, los tíos o los primos, tampoco pasa nada. Nadie se queda triste ni hay chantajes emocionales o con regalitos. Porque en el fondo lo que les enseñamos es a ceder en contra de su voluntad, a someterse a los deseos del adulto y a ver normal que las muestras de amor tengan que sea a cambio de cosas.

A mí me parece lógico y normal. Y tengo que contaros que en algún momento el tema de los besos me ha costado algún choque entre mi marido y yo, más que nada por el tema de no dar besos a la familia, pero siempre he pensado que, aunque confío plenamente en mi familia, en un porcentaje muy muy elevado de los casos de abusos, se dan con gente en la que confías: amigos, familia, profesores, monitores…

Sé que en los primeros que tengo que confiar son en mis hijos y en su comportamiento o conversaciones si es que empezaran a contarme algo. Nunca dudaría de su palabra ni les haría creer que “han malinterpretado” nada.

Prevenir, a veces, es curar. Que ellos sepan de limites está bien y que sepan que el resto también tiene límites sobre ellos, mejor.

Así que recuerda que los besos, siempre, se regalan. Y si no quieres que te los nieguen, lo mejor es no pedirlos; así será mucho más satisfactorio cuando veas que algún niño (o tu propio hijo) te regala uno.

¡Feliz día y besos regalados para todos!

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3 Comentarios

  • Reply
    Carolina
    01/02/2016 at 16:38

    Yo opino que no debemos obligar a los niños a besar a nadie. Más allá del caso de abusos, también hay algo más inmediato y es que enseñamos a hacer cosas que no quieren. Oye, si ven al tío o al abuelo y no quieren dar un beso, no hay que obligarles. Si estos además se lo han pedido, tendrá que aceptar un NO por respuesta.

    Dar permiso a los niños a decidir si quieren dar besos o abrazos o no quieren, es enseñarles también en confiar en ellos mismos y en su criterio. Si un niño no quiere dar besos pero se ve obligado, terminará creciendo creyendo que él es el raro, o sintiendo que se traiciona a sí mismo cada vez. Son emociones muy incómodas.

    Un post muy claro. Me gusta. Un abrazo.

  • Reply
    Teresa de Tutete.com
    01/02/2016 at 22:30

    No hay nunca que obligar eso está claro, como cuando no quieren compartir sus cosas, no debemos forzarles en ese momento. Pero a veces las cosas las hacemos por que socialmente parecen correctas, y no caemos en que vamos contra la voluntad absoluta de un niño, que no lo hace por mal, sino por que esto no le sale en ese momento. A mi como adulta no me gusta que me fuercen, supongo que en un niño la cosa no es muy diferente. Un besote

  • Reply
    Mamá de día y de noche - Miércoles con música: Jamás
    03/02/2016 at 11:41

    […] días! ¿Cómo habéis empezado el día? Nosotros con abrazos y besos desde la cama, ¡qué maravilla empezar con dos enanos dándote los buenos días! Como cada miércoles hoy le […]

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