Reflexión

Los aspectos positivos de ser madre

En medio de toda la información que nos asalta sobre lo engañadas que estamos las mujeres con el hecho de ser madres y las bondades que esto tiene, me he decidido a reflexionar sobre el tema y sacar los aspectos positivos. He tenido que resumir a momentos que, para mí, hacen que me sienta plena como mujer y como madre.

Sí, sé que no soy únicamente madre, que llevo asociados otros roles a mi persona como amiga, amante, hija, hermana, cuñada, nieta, prima, sobrina y Dios sabe cuántas cosas más.

Para mí merece la pena ser madre por esos momentos en los que veo a mis hijos jugando juntos (incluso discutiendo) y sé, desde la tranquilidad de haber pasado por ese momento evolutivo, que todo pasará, que crecerán y compartirán momentos felices como sus graduaciones, su primer amor, sus primeras salidas nocturnas, su primer puesto de trabajo…

También sé que vivirán momentos menos agradables como la pérdida de algún ser querido, el fallecimiento de sus mascotas de infancia, la separación de sus hogares si deciden estudiar en otra comunidad o país… y, sin embargo, creo que saldrás reforzados de todas y cada una de ellas, porque son personas con unas habilidades y capacidades que ya demuestran a pesar de su corta edad.

Me gusta cuando los veo leerse cuentos el uno al otro o cuando “leen” cuentos para la pequeña de la casa; cuando se preocupan por la mano fracturada de la abuela y deciden llamarla para mandarle fuerza y ánimos; cuando ayudan a levantarse a un compañero en fútbol… son esos momentos los que hacen que no pierda la fe en el ser humano.

Esos momentos en los que están eufóricos de alegría y te abrazan y te recuerdan lo mucho que te quieren, no tienen precio. Gestionar momentos más complejos me ha hecho crecer como persona y buscar recursos y herramientas para criar mejor y disfrutar del proceso.

Y esos momentos en los que estás triste o preocupada o, simplemente, en calma y te regalan un abrazo o un beso, me hacen ver que la mayor de las riquezas ha sido tenerlos en mi vida y me siento plenamente agradecida por ello.

Sabía que ser madre sería un camino con subidas y bajadas, nadie me ha engañado. Momentos en los que estaría pletórica de felicidad y otros en los que necesitaría salir de paseo en soledad para airearme, respirar, coger fuerza y volver con energías renovadas.

Ver a mis tres hijos crecer con salud y pensar en su felicidad y bienestar me ha hecho darme cuenta de que, como en muchas ocasiones he dicho, la maternidad hizo que saliera del egocentrismo propio del ser humano. Salí de mi zona de confort para tener un pedazo de mi corazón en cada uno de sus cuerpos y mentes; a cambio de ser un poquito inmortal al haberles dado vida.

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