Hoy reflexionamos

La Champions, el partido y una gran enseñanza

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¿Sois futboleros? ¿Os gusta el fútbol? A mí, no mucho, la verdad. Pero llevo unos años donde mi corazón rojiblanco está en auge. Serán los mensajes de Diego Pablo Simeone, será que estoy más metida con los niños en el fútbol, los jugadores y los resultados, será que me tenía que pasar, pero sí, hoy mi corazón es más rojiblanco si cabe.

En mi casa nunca se ha visto un partido de fútbol completo. Mí padre, lo que se dice futbolero, no es y, claro, ni mi hermano ni yo lo hemos sido nunca. Del Atleti sí, pero ni polémicos ni nada. Alguna bufanda, alguna gorra pero poco más. Nunca hemos discutido por el futbol. Pero llegó mi marido, del Madrid hasta la médula, conociendo alineaciones no solo de su equipo, sino de otros equipos, conociendo horarios de partidos, fichajes, futbolistas… Un no parar… Perderse un Madrid-Barca, para él, es una declaración de amor en toda regla… ¡Para que os hagáis una idea!

Y yo, poco a poco, he ido metiéndome en dinámicas. Nunca como él, nunca tan informada, ¡pero hombre! el mundo de la prensa rosa y del futbol, sobre todo en el Real Madrid, están muy relacionados… Así que algo voy aprendiendo.

Y con el Cholo como entrenador llegaron ilusiones, palabras de aliento, trabajo continuo, buenos resultados y, en dos años, dos veces en la final de la Champions. Y dos veces contra el Madrid.

Hace dos años, embarazada de Diego, dije antes del partido que si ganaba mi Atleti mi hijo se llamaba Diego Pablo. Una señal del destino en el minuto 93 hizo que el sueño se esfumara y mi niño se quedara solo con Diego, un nombre precioso.

Y este año, la historia se repite. Vuelvo a estar embarazada para ver una final Real Madrid- Atlético de Madrid. Esta vez, como no sabemos el sexo del bebé, no hay apuestas, ni promesas sobre nombres, solo quedaba disfrutar y sufrir a partes iguales.

Y el partido terminó con la victoria para el Real Madrid y lágrimas para el Atlético, lágrimas en las que me uní. Será cosa del embarazo, las hormonas o que a una le hacía ilusión celebrar su cumpleaños con un regalazo por todo lo alto. Y, sin embargo, lo tuve.

Álvaro, tres años y medio, me vio llorar y vino a darme un abrazo mientras me decía “¿estás triste?”. “Sí, cariño, ha perdido mi equipo” -le contesto yo. “Te entiendo. Yo estoy contento porque ha ganado el mío”. Y, pensando en él, te alegras porque entiende de empatía, porque no hay rivalidad para él entre los equipos de fútbol, porque canta la canción del Madrid y la del Atleti a partes iguales… Aunque su corazón sea del Madrid, el trabajo que hacemos en casa para no competir sino colaborar, está saliendo, se está viendo y, eso, para mí, es una gran enseñanza.

Ya os contaré otro día todo lo que ha aportado el Cholo y su política del “partido a partido” en nuestra vida y en el fútbol.

¡Feliz lunes!

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1 Comentario

  • Reply
    Cuestion de madres
    31/05/2016 at 08:19

    Si es que fue una pena que perdieran… y eso que no soy de ninguno de los dos pero prefería al Atleti… para el año que viene 😉

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