Hoy reflexionamos

Hoy aprendemos sobre infecciones respiratorias agudas en la infancia


En los encuentros madresféricos nos sólo nos ponemos cara las mamis blogueras, que es importante, también aprendemos sobre diferentes temáticas que nos proponen y, a su vez, servimos para la difusión de determinadas recomendaciones médicas o de productos relacionados con la maternidad y la infancia. Hace unos días, concretamente, el 26 de marzo, tuvo lugar un encuentro organizado por Madresfera y Alianza Aire en La Bolsa Mágica, un lugar precioso y muy recomendable en la zona del Retiro que tiene muchas actividades y juguetes educativos, además de unos decorados muy cuidados. La ponente era la Dra. Luna, pediatra del Hospital Materno-Infantil Doce de Octubre que fue directa y muy didáctica. Gracias por hacerte entender con la cantidad de términos médicos que manejaste.

Comenzamos la sesión realizando un breve taller de yoga en familia (porque estos eventos casi siempre son friendly, vamos que aceptan a los niños y les preparan actividades mientras las mamás estamos “twitteando” como locas difundiendo información, haciendo fotos y cogiendo apuntes para que luego nos queden unas entradas decentes y de calidad para nuestros blogs). Tras unos minutos conociendo nuestra respiración y aprendiendo a conectar con nosotros mismos nos subimos a la planta de arriba para atender con atención a la Dra. Luna. 

Alianza Aire es una organización no lucrativa que trabaja en el ámbito de las infecciones respiratorias agudas en aquellos niños que son más vulnerables ante ellas, como los prematuros, niños con cardiopatías congénitas, Síndrome de Down, fibrosis quística, enfermedades neuromusculares y determinadas enfermedades raras. Trabajan en la prevención y sensibilización de estas infecciones y su impacto en la infancia, promoviendo la salud respiratoria en el ámbito doméstico, familiar, escolar y social.

El aparato respiratorio tiene dos vías: la vía aérea superior y la vía aérea inferior. Podemos imaginarnos un árbol para identificar mejor las dos áreas diferenciadas, en el que la tráquea seria el tronco y conduciría el aire a los pulmones. A continuación tenemos los bronquios que serían las ramas de la tráquea. Los bronquiolos son las ramitas más pequeñas y llegamos a los alveolos, que serían las hojas de nuestro árbol. Una vez situados, comenzamos a ver qué es un catarro.

¿Todos sabemos lo que es un catarro? La verdad es que todos sufrimos varios catarros al año. Se estima que la media en los adultos es de entre 3 y 4 al año, siendo algo mayor en los niños, que tienen entre 5 y 6, siendo más frecuentes en los meses de frio y en los niños que ya están escolarizados. Un catarro es un episodio de obstrucción nasal con aumento de mucosidad y tos. Técnicamente es una infección respiratoria alta o catarro de vías altas y es el motivo de consulta más frecuente para los pediatras. Los catarros se producen por virus (se ha visto que hay involucrados más de 200), por lo que no tenemos ninguna vacuna o antibiótico para curarlo, por lo que, lo normal es que los pediatras nos manden para casa a curarlos por sí mismos. Sí, como lo leen. Los catarros se curan solos. ¡Ah! Y los catarros no se cogen ni por salir al patio ni por salir a la calle ni por andar descalzos por casa ni por ir poco abrigados. Simplemente se cogen porque ventilamos menos (tanto en el cole como en casa) en los meses de frio y pasamos más tiempo en el interior. Y, así, no es difícil que si un niño tiene un virus rápidamente se contagie al resto.
Los síntomas locales del catarro de vías altas son la obstrucción nasal, moco y tos, irritación nasal, estornudos y dolor de garganta. En una semana los síntomas nasales y de garganta ceden, pero la tos puede durar algo más. Los síntomas generales son escozor ocular, fiebre (no suele durar más de 3-4 días), dolores musculares y de cabeza.
Es importante que conozcamos que el moco va cambiando a lo largo de la enfermedad y que aunque se vuelvan verdosos no es signo de complicación (a mí siempre me habían dicho que si el moco era verde era signo de infección y resulta que es un mito como la copa de un pino) ni de necesidad de tratamiento antibiótico. Por cierto, los antibióticos no tienen efecto frente a los virus. La mejor forma de eliminar los mocos es la tos. Y otro mito: los mocos “no se bajan” a los bronquios.
Sobre la tos os cuento que es un mecanismo reflejo de las vías aéreas que permite mantener las mismas limpias y abiertas. La tos en sí misma no es una enfermedad ni significa que el niño tenga algún problema. En el catarro, la tos irá cediendo según se resuelva el proceso pudiendo durar más que el resto de los síntomas. No está indicado el uso de antitusígenos, expectorantes, mucolíticos, antihistamínicos (antialérgicos) y descongestivos para el tratamiento de la tos en el catarro.
Respecto a la fiebre se escuchan muchas cosas y no todas son ciertas. La realidad es que la fiebre es una defensa de nuestro cuerpo frente a la infección y que en algunos niños predispuestos a la fiebre puede desencadenar convulsiones. Los consejos que nos dan cuando hay fiebre es desabrigar e hidratar al niño, dar ibuprofeno o paracetamol siempre que el niño tenga fiebre y mantener la calma y observar al niño.
Entonces, ¿cómo se curan los catarros? En la jerga médica dicen que “un catarro se cura en 7 días con antibiótico y, sin antibiótico, en una semana”. Vamos, que el tratamiento para el catarro consiste, simplemente, en aliviar los síntomas limpiando la nariz con suero fisiológico (enseñar a sonarse la nariz en niños más mayorcitos), si hay fiebre, dar antitérmicos, ofrecer agua y alimentos con frecuencia y, si toma pecho darle más a menudo. El secreto es mimos, paciencia y “vigilar” en casita.
¿Cuándo debemos llevar al pediatra al niño si tiene un catarro? Si tiene pocos meses la recomendación es llevarlo en las primeras 72 horas del inicio de la tos y/o mocos aunque no tenga fiebre. Si es más mayor acudiremos si el apetito ha disminuido mucho o rechaza las tomas; también si dura más de 10-14 días o si hay algún dato que sugiera que se ha “complicado” o que estamos ante otro cuadro distinto. Acudiremos al pediatra si hay dificultad respiratoria o “pitos”, si la fiebre persiste más de 72 horas, si se acompaña de dolor o supuración de oídos, irritabilidad o decaimiento o si la tos no disminuye pasados los días o es intensa y dificulta las actividades del niño. Sobre todo, acudiremos al pediatra si nuestro sentido común nos indica que algo no va bien.
Ahora pasamos a las infecciones de las vías respiratorias bajas: la bronquiolitis. La bronquiolitis es una enfermedad causada por virus que afecta a las vías respiratorios inferiores (bronquiolos). Al causar inflamación, obstruye y dificulta la respiración. El virus que más veces está implicado en esta afección es el VRS (Virus Respiratorio Sincitial) que suele ser causa de catarro de vías altas en adultos y niños más mayores. Sin embargo, no todos los niños que se infectan por VRS desarrollan una bronquiolitis.
La posibilidad de que un niño de dos años haya sido infectado por el VRS es mayor del 95%. La infección no genera respuesta inmunitarias que proteja frente a nuevas reinfecciones, por lo que esto no es como una varicela que se pasa una vez y se acabó el asunto. En España, las infecciones por VRS generan entre quince y veinte mil visitas pediátricas de urgencia y de siete a catorce mil hospitalizaciones.
¿Cómo se contagia el virus? Esta infección se da en los meses fríos del año y el VRS se contagia a través de la mucosidad o la saliva de una persona infectada. No es difícil que se propague en el entorno familiar, las guarderías, colegios y centros sanitarios.
La bronquiolitis comienza como un catarro de vías altas (también con fiebre) pero después de 1-2 días la tos empeora y aparecen síntomas de vías bajas: dificultad para respirar y ruidos de pecho. La mayoría mejoran a lo largo de 7-10 días y no suele necesitar ni ir a urgencias ni ingresar pero hay grupos de riesgo que son:

-Los más pequeños: menores de 3 meses
-Los prematuros
-Los que tienen ciertas enfermedades:
     +Cardiopatías congénitas
     +Enfermedades pulmonares (fibrosis quística, displasia broncopulmonar)
     +Inmunodeficiencias
     +Enfermedades neuromusculares
En estos el riesgo de padecer una bronquiolitis grave y/o precisar ingreso es mayor.

Si ya ha cogido la bronquiolitis, debemos saber que nos pasa como en el catarro. Al ser provocado por un virus no hay vacuna ni antibiótico, la mayoría de los casos son leves, no hay tratamiento específico pero podemos dar antitérmicos para la fiebre. Lo más importante es ayudar a pasar el proceso manteniendo una hidratación adecuada, haciendo lavados nasales con suero, ofrecer cantidades pequeñas y frecuentes de alimentos blandos y haciendo que beban líquidos con el fin de evitar la deshidratación, evitar el humo del tabaco y ambientes cargados de humo.
Los signos de aviso que nos llevarían directamente al médico con el niño son:

-Se “ensanchan” los orificios de la nariz al respirar y se contraen los músculos bajo las costillas, en un esfuerzo de hacer llegar más aire a los pulmones.
-Al exhalar el aire, suenan ruidos torácicos como silbidos
-Los lactantesmás pequeños pueden tener dificultadespara tomar alimento, debido al esfuerzo que realizan al respirar
-Aparición de signosde deshidratación: boca seca, ingerir menos cantidad de líquidos de lo habitual, llorar sin lágrimas u orinar con menos frecuencia 
-Color azulado en labios y punta de los dedos
-Niño somnolientoo muy irritable

Así será el médico el que decida si podemos continuar vigilando en casa o si es mejor mandarlo al hospital para valorar la necesidad de ingreso o no. Debemos recordar que la gran mayoría no necesita ingreso hospitalario y que algunos de los que ingresan solo lo hacen para ser “vigilados”, teniendo claro que para los ingresados no hay, tampoco, un tratamiento “curativo”.

¿Podemos intentar evitarlo? Podemos intentar prevenir la infección por el VRS evitando el contagio, extremando las medidas higiénicas con lavado de manos antes y después de tocar al niño infectado y evitando el hacinamiento de los niños en poco espacio (en las escuelas infantiles también ayudaría la continua limpieza de los juguetes), evitar el humo del tabaco y fomentar la lactancia materna más allá de los primeros 4 meses de vida del bebé.

Espero que os haya resultado didáctico. Yo aprendí mucho en esta charla, os lo aseguro. Voy a dejar a vuestra disposición la presentación que nos hizo la Dra. Luna para que podáis tener toda la información de primera mano y podáis mirarla tantas veces como deseéis. Simplemente pincháis en el siguiente enlace y se os descargará la información.

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