Reflexión

¡Felicidades, pequeño! Diego cumple 2 años

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¡Buenos días! La entrada de hoy va con retraso. La idea era haber sacado el post ayer pero durante la tarde anterior me fue imposible encontrar un hueco para escribir y ayer me pasé gran parte del día preparando cositas para celebrar el cumple de Diego como se merecía él y los invitados 😉

Así que aunque llegué con un día de retraso, aquí está. ¡Felicidades, pequeño!

Hay momentos en los que no sé dónde me mete el tiempo. Pasa tan deprisa que, a veces, no nos damos ni cuenta.

Hace ya algún tiempo, cuando me despierto, observo a Diego y veo que ese bebé ha dejado de serlo. De repente tiene unas piernas largas, fuertes y esbeltas que me recuerdan lo mucho que corre y lo hábil que es moviéndolas.

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¡Ha pasado tan rápido el tiempo! Hace nada estábamos llamando a la familia para decirles que teníamos a Diego en nuestros brazos, aunque los abuelos fueron bastante incrédulos y hasta que no vieron la foto no terminaron de hacerse a la idea de que se puede dar a luz y después llamar por teléfono 😉 No es incompatible 😀

Y, a partir de ahí, el tiempo ha pasado muy deprisa. Álvaro avanzando poco a poco en su crecimiento y madurez, y Diego viendo a su hermano como si de un Dios se tratara y aprendiendo a pasos agigantados.

Los segundos no se crían solos, pero van más deprisa en todo y es normal, tienen un pequeño maestro al que admirar y querer, dispuesto a enseñarles y a compartir juguetes y juegos… Bueno, no siempre comparten, pero es parte de la madurez normal de los niños.

Diego llegó en el mejor momento para nosotros, para Álvaro. Lo hemos disfrutado cada minuto, hemos visto sus avances, logros, frustraciones, caídas y cómo ha sabido reponerse, apoyarse en nosotros y seguir intentándolo.

Es un niño valiente, atrevido, risueño y simpático. Tiene un carácter con el que no me lo va a poner cuando llegue la adolescencia (o sí, ya sabéis, prejuicios de madre), pero que me hace gracia porque me recuerda al mío.IMG_3777

Decidido, protector, con ideas fijas y con gran iniciativa, me encanta el niño en el que se está convirtiendo.

Los abrazos y los besos son su mejor regalo, pero es mejor no pedírselos y dejar que te sorprenda con ellos. ¡Y tienen un valor incalculable!

Le gusta dormir mientras te abraza y me encanta cuando pide los brazos para ir descansando, signo de que confía en nosotros y nos permite, todavía, que cuidemos de sus sueños.

Ahora espera la llegada de Lucía con ganas, aunque hasta que no llegue no sabremos cómo lo llevará. La llegada de su hermana significará que deja el puesto del pequeño y se convierte en el mediano,  un papel, sin duda, complicado.

Sonreír es su mejor hechizo y ese guiño de ojos nos conquista a todos los que lo vemos. Es tierno, cariñoso y un bollito que hace dos años nos regalaba la experiencia de la bimater/paternidad y completaba un poco más nuestra familia.

¡Felicidades, pitufo!

Gracias por dejarnos disfrutarte cada instante

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