Felices tres años, Diego

Hace tres años nacía Diego en un parto corto, rápido y sorprendentemente sencillo. Hacía diez días que nos habían dicho en una consulta ginecológica que la placenta parecía envejecida, que no estaba engordando suficiente y que me modificaban la fecha de parto una semana para cuadrar todo un poco.

Salimos preocupados por el tema de la placenta envejecida. Yo llevaba ya años sin fumar y casi no estaba en contacto con personas fumadoras, pero no sabía si el hecho de haber fumado durante años tendría consecuencias como ésta.

Así que, cuando comencé con contracciones la noche del 5 de septiembre, estaba nerviosa por ver como sería este pequeño que llevaba dentro.

Recuerdo perfectamente salir a pasear por el mercadillo medieval del pueblo en el que vivimos, pararnos a hablar con unos amigos que estaban tomando una Coca Cola mientras sonaba la música, y recuerdo llegar a casa y decirle a mi marido que tenía las lumbares cargadas y que me iba a dar un baño relajante.

Recuerdo que las contracciones pararon y yo sentí que las predicciones de la doctora sería n ciertas. Sentí hasta cierto alivio de que ella llevará razón para que el pequeño naciera con peso y fortaleza suficiente como para no estar en incubadora, poder estar los cuatro juntos en casa.

Pero salí de la bañera y las contracciones volvieron más fuertes que nunca. Eran las dos y media de la mañana y yo me doblaba con las contracciones. Tenía ganas y prisas por venir, así que nos fuimos volando al hospital, llegue con dilatación casi plena, así que veríamos a nuestro hijo muy pronto.

Y así fue, romper aguas, tres empujones y el pequeño se enganchaba al pecho y la vida exterior.

Han pasado tres años y las aventuras no han dejado de suceder.

Diego es un niño estupendo: cariñoso (que no besucón), simpático, fiel y leal con su hermano hasta el fin del mundo, cuidadoso con su hermana, atento, ordenado, concienzudo y tenaz, decidido, valiente, con un instinto para cuidar y congeniar con los animales impresionante, colaborador y con ganas de comerse el mundo.

Poco queda de este bebé que conocí hace tres años. Diego es un niño estupendo. Fue un hijo pequeño genial y esta siendo un mediano alucinante, y eso que ser mediano no es el papel más sencillo.

A veces le toca hacer cosas de mayores y otras de pequeños, a veces está con papá, otras con mamá, y muchas está a su bola. Porque ser el mediano cuando te llevas dos años con cada hermano también te permite tener ratos de libertad absoluta, de tomar tus propias decisiones, de asumir tus propios retos y formar tu propio carácter.

Ha decidido que quiere ir al cole con su hermano, aunque no irá a su clase porque el cole es pequeño pero tiene una línea por cada curso. Será una aventura estupenda que empezará en unos días.

Hasta que llegue el momento, disfrutaremos de cada día y, sobre todo, disfrutaremos de hoy, que mi pequeño Diego cumple tres. Echaremos de menos a los que nos faltan en este día cerca de nosotros, la vida laboral manda y que el cumple caiga en medio de la semana no lo pone fácil, pero me parece una oportunidad genial para celebrar el cumple varias veces, ¿o no?

A ti Diego:

Sigue siendo tú mismo, pequeño, sigue siendo único y vive con intensidad cada instante. Porque la vida está para exprimirla a tope y, de eso, tú, sí que sabes. Y mantén esa sonrisa preciosa que tienes y ese sonido al reírte que me tiene enganchada a ti.

Felicidades, Diego, te quiero hasta la luna y vuelta”

Ely

Ely

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