Salud

Cómo empecé en el running sin tener ni idea

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Esta entrada la voy a hacer con una premisa antes de comenzar: no soy experta ni profesional. Simplemente soy una mamá de tres que quería correr, moverse, practicar deporte, sentirme bien conmigo y con mi cuerpo, y ser un modelo para mis hijos en esto del autocuidado.

Dicho esto, también os confesaré que no es sencillo comenzar a correr cuando llevas tiempo sin haber practicado deporte.

Para que os hagáis una idea yo hice deporte durante mi infancia y adolescencia. Hice natación, gimnasia rítmica, aerobic y, por supuesto, educación física.

Cuando comencé en el instituto recuerdo que el profesor nos preparaba para hacer el famoso Test de Cooper, el kilómetro, los 100 metros… ¡el hombre tenía fe en nosotros! Pero a mí me pilló en la época de aprovechar los entrenamientos para seguir hablando con mis amigas y recuerdo que odiaba profundamente lo de correr.

Había compañeros que nos pasaban, nos doblaban y nosotras acabábamos con la lengua fuera, pero felices de lo que nos había cundido la conversación. Siempre di por hecho que nunca, bajo ningún concepto, saldría a correr por placer.

¿Y por qué ahora sí?

Yo creo que el hecho de ver a compañeras bloggers del ámbito de la maternidad salir a correr, cuidarse, estar fuertes, sanas, activas y compaginar todos los aspectos de su vida con el deporte, hizo que me picara un poco la curiosidad.

Es, sin duda, esta envidia sana de ver como las demás gestionan su tiempo y pueden reservarse espacios para su autocuidado lo que me hizo pensar que algo no lo estaba haciendo bien.

No estaba contenta con mi cuerpo, del ultimo embarazo aún me quedaban dos kilos que no conseguía quitarme, pero, a la vez, sabía que no quería frustrarme y sentir que no podía correr durante cinco minutos seguidos.

A ver, que yo había salido en alguna otra ocasión y, por supuesto, lo había hecho sin tener ni idea de lo que hacía. Me ponía unas mallas, unas deportivas que tuviera por casa y me lanzaba a correr. Luego, a los cinco minutos, volvía con dolor de tobillos, de rodillas, con la lengua fuera y el corazón latiendo como un caballo desbocado.

Y no conseguir tus propósitos y fracasar, duele, eso es verdad.

Mi método para lograr 30 minutos seguidos

Así que esta vez decidí preguntar antes de comenzar a correr, hacerlo bien para llegar a conseguir mi meta y, sobre todo, no lesionarme –que para mí es muy importante-. Hablé con mi primo Iván, que lleva tiempo haciendo medias maratones y me habló de lo importante que es ser constante. Miré en blogs de compañeras de maternidad que se habían iniciado en esto de correr, me leí el libro de Cristina Mitre (hice una reseña hace un tiempo), fui a Decathlon a comprar cosas que necesitaba para salir a correr en condiciones, siguiendo las recomendaciones del libro, busqué aplicaciones para salir a correr y me decanté por la de Decathlon Coach (la App sirve para Android y para Apple). Le indiqué mis parámetros de altura, peso, si llevaba tiempo sin hacer deporte y la meta que quería conseguir.

Me diseñó un plan para correr y empecé a seguirlo. He tenido semanas en las que he hecho sesiones libres, animada por lo bien que me encontraba cuando salía a correr y, sobre todo, al terminar la sesión. Es cierto, vuelvo a casa llena de energía, un poco de verborrea que hace que mi marido escuche la velocidad a la que he conseguido ir, el tiempo que he estado corriendo sin parar y demás –santa paciencia que tiene el pobre- pero, sobre todo, me gusta la sensación primera de salir sin tener claro si lo conseguiré, ir poniendo un pie delante de otro y ver como lo voy consiguiendo, como el cuerpo me pide más, me permite seguir y mi mente actúa para dar ese último empujón.

He conseguido correr 30 minutos seguidos sin terminar con agujetas ni ganas de vomitar. Mi velocidad ahora mismo no me importa. Me importa que he conseguido esa meta y estoy planeando la siguiente, porque si puedo estar media hora corriendo, entiendo que con entrenamiento conseguiré estar una hora, ¿verdad?

Correr de acuerdo a tus circunstancias

No he sido cuadriculada en nada. He cuadrado horarios con mi marido para salir, he continuado con mis clases de yoga y he hecho entrenamientos cuando he podido. Semanas con dos entrenamientos y otras con cuatro. He dejado al cuerpo descansar, reponerse y recuperarse. Si me he encontrado mal físicamente por enfermedad, he permitido que mi cuerpo se recuperase con calma y he continuado con el programa como si lo hubiera hecho todo y, para mi sorpresa, el cuerpo tiene memoria y hay margen para entrenar.

Después de estos sentimientos, sobre todo, de euforia, puedo decir que me gusta salir a correr. Que he cumplido con uno de mis objetivos y que quiero seguir haciéndolo durante el año que viene. Ahora empezaré a apuntarme a alguna carrera. Empezaré por cosas pequeñas, sencillas y motivadoras para mí. Quiero ver que soy capaz de hacerlo y, poco a poco, igual un día me veo corriendo una media maratón.

¿Os habéis animado a salir a correr en algún momento? ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

¡Os leo en los comentarios!

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