Hoy reflexionamos

Desconexión y reconexión con nuestros hijos a los dos años

De un tiempo a esta parte vengo observando a Álvaro, más que como madre, como maestra de infantil. Y es que hace unas semanas me pasó lo siguiente. Fue una semana un poco dura para mí. Empezamos mal con el lunes y fui arrastrando el cansancio y el agobio sobre mi espalda, hasta que el jueves exploté como una bomba de relojería. Me había desconectado de mi hijo mayor, Álvaro. No era capaz de empatizar con él y pensaba que todo lo que él hacía era con el propósito de molestarme. No podía más. Ese mismo jueves hablé con mi marido y le dije lo que me pasaba. Necesitaba serenarme y, lo primero, era analizarme a mí misma.
Mientras le contaba lo que me pasaba me di cuenta de que Álvaro sólo tiene dos años. Al tener a Diego lo hemos hecho hermano mayor pero es pequeño de edad. Si Diego no estuviera diría que “es pequeño” y durante esa semana sólo pensaba “con lo grande que es, parece nuevo en esta casa”. Realmente me hizo una llamada de atención. Sin decírmelo, me estaba diciendo: “mamá, soy pequeño. Aún te necesito y necesito tu atención”. 
Pasamos el fin de semana fuera y me vino bien ver cómo reaccionaba con la familia, verlo desde otra perspectiva. Es bastante autónomo y le gusta colaborar en todas las tareas que le dejas. Es educado y simpático. Aunque, como cualquier niño de dos años, tiene sus momentos. No significa que sea bueno o malo, es simplemente un niño aprendiendo
Al volver a casa todo había cambiado. Me sentía con más fuerza y ánimo para afrontar el día a día con ellos. No siempre es fácil tener a dos niños tan pequeños. En algunos momentos me gustaría tener dos minutos para mí, para escribir estas palabras sin interrupciones. No siempre es posible, pero yo he decidido libremente tener dos niños seguidos. 
Me planteo actividades para hacer con ellos, más con Álvaro por la edad. Diego, con cinco meses, aún es feliz intentando comerse los cuentos o los peluches. También llegará el momento de plantearle retos. Pero ahora me toca lidiar con Álvaro que, en honor a la verdad, es el mejor “hijito de indias” que podía haber tenido, porque tiene una paciencia infinita conmigo. 
Así que ahora estoy buscando en mis apuntes de magisterio (y en mi memoria) libros, canciones, juegos, actividades y retos para él. Muchas veces, observándolo, lo veo que coge un coche y hace que vuela. Otras veces está cocinando sin parar y le da de comer a “Nono” (un bebé que también se ha agenciado como buen futuro-padre). Lo mejor de estar en casa es no tener programación; pero también es más complicado saber qué materiales necesitas según va demandando hacer unas actividades u otras. 
Al final, las actividades que más le gustan son las que puede hacer con nosotros: montar el tren haciendo cada día circuitos diferentes; pintar con las manos; hacer una torre con los botes de tempera (porque son para hacer torres, ¿lo sabíais, verdad?); llenar botes con agua y vaciarlos en un cubo dentro de la bañera (el momento baño da para mucho); que les leamos cuentos a Diego y a él; y, una de las actividades que más le gusta últimamente es ver el efecto que tiene sobre su hermano. 
Le encanta ver cómo se ríe cuando él salta en la cama, por ejemplo. Y cuando le hace cosquillas en la tripa con la nariz. Incluso está empezando a entretenerlo contándole cuentos en su lenguaje, mientras su hermano lo mira embelesado y a mí se me cae la baba. 
A veces nos desconectamos de nuestros hijos porque dejamos de empatizar con ellos. Pensamos con nuestra cabeza de adultos y la trasladamos a su cerebro pero ellos aún van por otro lado. Dejemos que sean pequeños y que disfruten de las pequeñas cosas de la vida. 
Buscando entre mis libros encontré este texto de los niños a los dos años: 
A esta edad la capacidad de concentración del niño es muy corta. Lo que más le interesa es manipular cosas, desmontar aparatos, y verter agua o arena de un recipiente a otro.
Está aprendiendo a hablar, y le gusta imitar a los adultos.

Procura que tenga a mano juguetes que pueda empujar o tirar de ellos. Incluso sirve una caja vacía (con tu supervisión, para que no se encierre en ella) sirve. Le gusta modelar con plastilina (ten cuidado de que no se la coma) y pintar con los dedos.

En la bañera, dale recipientes para que los pueda rellenar con agua y verterla.

Si le das un pincel y un cubo de agua, le encantará jugar a “pintar” la terraza, el patio, el lavadero, o la pared del baño, y es inocuo.

Le encanta romper papeles, arrugarlos, pintar, dibujar (o hacer rayas sobre el papel).

Háblale mucho y también haz pausas para dejar que se expresa, aunque tengas que hacer un esfuerzo por comprender lo que quiere decir.

Enséñale palabras nuevas, aunque sean complejas y de objetos inusuales para él, como un dedal, delantal, persiana, o cualquier otra cosa.

Léele al menos un cuento todos los días y deja a su alcance libros de cartón, para que los mire él solo.

Como le gusta imitarte, siéntate delante de él y juega a copiar todo lo que hace y luego dile que te copie él a ti.

Procura que tenga siempre a mano ropa para disfrazarse, y juguetes que se parezcan a cosas que tú usas a diario, para que pueda jugar a imitar lo que haces.

Dale la oportunidad a diario de expansionarse físicamente. Procura que vaya al parque a diario, si es posible, o que tenga un espacio en casa o en la guardería para poder desahogarse.

Lorraine C. Ladish. Niño creativo, niño feliz. 2008 Ediciones Obelisco

Espero que os sirvan estas indicaciones. Os dejo el libro del que lo he sacado con el enlace de afiliado a Amazon. Si os apetece tenerlo, podéis pinchar en el enlace y yo me llevaré una pequeña comisión de venta. ¡Gracias!


Previous Story
Next Story

You Might Also Like

4 Comentarios

  • Reply
    Madre primeriza
    11/02/2015 at 11:15

    A mí me pasa con cierta frecuencia y cuando me doy cuenta digo que tengo que resetearme :) Y creo que me seguirá pasando, independientemente de la edad de Emma, siempre tendré que ponerme en su lugar y en sus necesidades, supongo que cada vez será más fácil… O no! Ni idea. El caso es que creo que en estos momentos debería resetearme… Y empezaré esta tarde yendo a clases de tejer un par de horas, que las tenía aparcadas desde hace dos meses y como toda persona, mujer y madre, necesito tiempo para mí misma lejos de mi familia :)
    Dos horas… Ommmmmm…..
    Muás!

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    27/02/2015 at 10:45

    Ay, es que tener tiempo para nosotras también es importante! Aunque sea para darnos un baño relajante y llenarnos de energía! Yo ahora escribo con un niño de dos años peinándome (o estirándome) el pelo… Empatizar no siempre es fácil, pero bueno… ¡lo seguiremos intentando! Besos guapa y mil gracias!

  • Reply
    Cuéntamelo Bajito
    19/06/2015 at 10:59

    Yo después de verte en BeMum con los 2, el mayor medio malo, tu con una sonrisa. Hablando con todo el mundo sin dejar de prestar atención a los niños… nena! Te mereces un monumento.
    El mio tiene 2 y seguro que la hubiese liado con la mesa de los canapés.
    En cuanto al extracto del libro… esta describiendo a mi hijo, que maravilla!
    Esta claro que no hacen las cosas con ánimo de incordiar. Son niños y están aprendiendo.
    Sólo eso.
    Un beso!

  • Reply
    madres madrecitas y madrazas
    21/08/2015 at 16:27

    Me ha gustado mucho tu post, me siento reflejada xq ademas mis hijos son de la misma edad q los tuyos

  • Deja una respuesta

    Close