Reflexión

De mamá colgona a mamá canguro


En la pestaña “Mis principios”, podéis leer diez puntos en los que me baso para mi día a día. Uno de ellos es que soy mamá canguro. Pero he tenido que pasar de mamá colgona a mamá canguro. Os lo explico mejor a continuación.

Mamá canguro es aquella mamá que, como hacen los canguros, llevan a su bebé encima. A este geste se le conoce como portear. Así que yo soy una mamá que portea a sus hijos. 
Cuando estaba embarazada de Álvaro, una compañera de mi marido nos pasó muchas cositas de sus hijas que nos podrían servir: una mini-cuna, una mochila baby-björn, un buzo para el invierno… Cuidadosamente comencé a lavar la ropita, plancharla y prepararla para el nacimiento de mi primer hijo. La mochila me gustó porque así no tendríamos que andar con el carro o llevándolo en brazos cuando sacáramos a las perras (entonces teníamos a Noa y a Tiza) por el campo. 
Cuando nació Álvaro yo tenía el cuco preparado con sabanita, mantita, protector de la lluvia… ¿os lo imagináis, verdad? Iba a todos los lados con el carrito. Álvaro no ha sido un niño protestón, de hecho destaca por ser bastante hábil a la hora de adaptarse a los cambios. Solo usaba la mochila cundo salíamos al campo a pasear. ¿Por qué? Porque, a pesar de ser un bebé recién nacido, me dolía mucho la espalda tras el paseo. Así que aguantaba estoicamente cada día ese rato, pero en cuanto podía, me la quitaba y Álvaro al carro.
Baby björn es una mochila NO ergonómica
 Cada vez que me iba a ir a ver a mis padres (viven a 30 km) metía el cuco en el maletero, metía el esqueleto del carro y montaba a Álvaro en la maxi-cosi homologada para viajar. Total, un poco rollo. Cada vez que tenía que bajar: monta carro, monta al niño. Para subir era igual pero al revés. Mi carro es un jané de tres ruedas que pesa bastante, para ser sincera. 
Recuerdo que un día pensé en bajar a una reunión que organizaba la Liga de la Leche en el pueblo en el que viven mis padres y, ya de paso, quedarme a comer. Comencé entonces mi aventura tras aparcar no muy lejos de la puerta en la que se iba a hacer la reunión. Baja esqueleto del carro, baja cuco, baja al niño, ponte el abrigo, coge el bolso y colócalo en la silla, cierra el coche y a caminar. Llego a la puerta, abro la puerta y, para entrar, comienzo a hacer no sé cuántas posturas para poder pasar el carro sin que se me cierre la puerta ni de golpes en la silla. La reunión se va a hacer en la planta de abajo del local y no hay ascensor, sólo escaleras. Así que decidí dejar el carro y bajar sólo con el niño en brazos. Entonces me encontré con Gala, la dueña de Sencillamente Natural, la tienda en la que se iba a hacer la reunión, con una mochila portabebés ergonómica con su hijo a la espalda dormido plácidamente. Recuerdo que me preguntó “¿te apañas bien con el carro?” y le dije que no. Por mi pueblo las aceras son estrechas y no hay sitio para carros. Por la calle es peligroso. Tienes que estar subiendo y bajando la acera cada vez que viene un coche. Pesa mucho y no puedo entrar a los sitios sin hacer mil y una posturitas con el fin de que no golpee el carro de mala manera. 
Manduca, una mochila portabebés que sí respeta la posición natural de los pequeños y nuestra espalda porteadora
 Así que yo fui a una reunión de lactancia pero en mi mente se quedó el tema de las mochilas portabebés ergonómicas. Le conté que tenía una en casa pero que me hacía daño en la espalda. Me recomendó que buscara información sobre las mochilas ergonómicas y que, si tenía alguna duda, le preguntara a ella. Y eso hice. Cuando llegue a casa busqué información, experiencias y, poco a poco, me convencí de que eso quería para mi día a día.
Es que había días en los que mi hijo solo quería estar en brazos y, así, es difícil recoger la casa y poner lavadoras. No pedía limpiar azulejos (aunque luego lo he llegado a hacer con él a la espalda), pero sí tener dos manos para poder traer la compra y a las perras, poder recoger o calentarme un café por la mañana. 
Así que volví a la tienda y me decanté por una manduca, que aguanta hasta los cuatro/cinco años o los veinte kilos. Empecé a portear a Álvaro y comprobé que lloraba mucho menos, dejó de tener cólicos y estaba muy tranquilo encima de mamá (y de papá también). Además, me encantaba tenerlo tan cerca de mi corazón, me daba mucha paz. 
En ocasiones he tenido que escuchar que lo estaba mal criando y que iba a pedir siempre brazos. El tiempo me ha dado la razón y todos han visto que, una vez que Álvaro empezó a caminar, pedía ir en la mochila cada vez menos, hasta que, ahora, prácticamente nunca va. Él prefiere ir corriendo con un balón, la verdad. Pero bueno, hay está la mochila, para cuando nos vamos al Ikea (por ejemplo), para que no se nos escape ante tanta gente. 
Cuando me quedé embarazada de Diego portee a Álvaro durante un tiempo, quizá hasta las veinte semanas. Luego él empezó a pedir ir menos encima y yo no forcé la situación, con la barriga ya tenía peso delante, aunque a veces pensaba que llevándolo a la espalda contrarrestaba un poco la balanza.
Bandolera de anillas
En cambio, Diego ya salió del hospital en bandolera de anillas. No ha usado el cuco en su vida y aún no le hemos presentado al carro, que sigue esperando (tapado con plásticos, eso sí) en el trastero. 
Unos amigos me dejaron una marsupi y la he usado para todo: para ir con Tiza al campo, para ir a la compra, al médico, a Ikea… Ahora ya está usando la manduca con el adaptador que tiene y muy bien.
Siempre he escuchado que si probara un fular no querría la mochila, pero es lo que tengo y debo sacarle todo el partido que tiene el porteo. La verdad es que Diego es muy tranquilo y no ha tenido ni un solo cólico desde que nació. Creo que darle teta a demanda y portearlo ha ayudado a eso y a que yo sienta que puedo atender a Álvaro sin dejar a Diego, lo que es fundamental para mí.
Marsupi también es una mochila ergonómica
Espero que os sirva mi experiencia y, si os decidís por el porteo, mejor ergonómicas. Respetan la postura natural del bebé manteniendo las rodillas más elevadas que el culete y la espalda en forma de C; además, por su diseño hace que no tengamos dolores en la espalda cuando porteamos. Os dejo un par de tiendas amigas, por si os apetece echar un vistazo y preguntarles cualquier cosilla. 
http://www.portakanguritos.com/
Irantzu es la dueña de Portakanguritos, envía a toda España, aunque tiene cursos de porteo en Navarra

http://www.sencillamentenatural.com/
Gala es la dueña de Sencillamente Natural, situada en Las Rozas (Madrid)
Y tú, ¿has porteado alguna vez? ¿Cómo ha sido tu experiencia? ¡Gracias por tu comentario!

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6 Comentarios

  • Reply
    planeandoserpadres LTR
    07/11/2014 at 20:04

    Yo usé una colgona 3 días, y sin ser experta en porteo me di cuenta de que aquello no podía estar bien hecho de ninguna forma:el bebé colgando, con la cabeza que se iba de un lado a otro, era recién nacida y me pesaba más que ahora con casi un año… Primero usé un fular elástico que me enamoró (hasta los 6 meses más o menos) cuando ya la tela cedía tanto por el peso que me pasé a una mochila y oye ¡de lo mejor que he probado en mi vida!

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    08/11/2014 at 19:53

    Es que es una gozada llevarlos cerca! y ellos están tan tranquilos y felices! un beso y gracias por pasarte y comentar!

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    08/11/2014 at 19:57

    Yo fular no he tenido, la verdad, pero escucho que es genial y me pica la curiosidad, no creas. A ver si tengo algún familiar o amigo que quiera hacerme un regalillo útil para el día a día. un beso y gracias por pasarte y comentar

  • Reply
    UnaMadre delSigloXXI
    05/12/2014 at 18:46

    Con el mayor usé la manduca, pero no demasiado. Con el pequeño porteo desde el principio. Como era prematuro, no valía casi nada de los que había en el mercado y al final opté por una mochila-fular (Caboo Carrier). ¡La mejor compra de mi vida! La he usado muchísimo. Ahora estoy otra vez con la Manduca, pero me parece que va a durarle poco (no quiere estar ahí). Te dejo un par de posts en los que hablé sobre mi experiencia de porteo, por si te interesa:
    http://diariodeunamadredelsigloxxi.blogspot.com.es/2014/09/la-mochila-portabebes-i-algunas.html
    http://diariodeunamadredelsigloxxi.blogspot.com.es/2014/09/la-mochila-portabebes-ii-mi-opinion.html

  • Reply
    Mamá de día y de noche
    27/02/2015 at 10:55

    Gracias por tu experiencia! Voy a leerte, guapa! 😉

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    La Hobbita
    13/10/2015 at 19:39

    Nosotros aun tenemos a la Habichuela en el horno pero ya hemos decidido que, por nuestras circunstancias, el carro no nos encaja y vamos a portear. Ahora lo que nos queda es elegir la mochila portabebés perfecta, que sirva desde el nacimiento del retoño (aunque una amiga creo que nos va a prestar su fular elástico ^_^). Con el carro no puedo. Así de simple. No puedo levantar su peso y mucho menos cargarlo tres pisos sin ascensor cada día varias veces al día (sin contar niño, bolso con sus cosas….). No. No es posible. Además, yo fui una niña de mochila allá por los 80 así que mi entorno cercano (vamos, mi madre) no me va a criticar, lo cual es un alivio :p.

    Un abrazo :)

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