Crianza Reflexión

¿Cómo evitar los celos y la rivalidad entre hermanos?

Ayer nos fuimos de excursión y pude capturar imágenes preciosas de mis hijos. Se me pasó compartirla para el proyecto #52shermanosmdn pero aquí la tenéis. Me gustaría que siempre estuvieran así: juntos, ayudándose y tendiéndose la mano el uno al otro... Sé que habrá días en los que se adoren y otros en los que discutan, porque es una parte más del desarrollo, marcar tu personalidad, tu carácter y tu posición frente a la vida... Voy llenando mis ojos, mi memoria y mi cámara con #momentosmagicos y #momentosparaelrecuerdo 
#mamadediaydenoche #365diasmdn #cosasdeniños #cosasdehermanos

A menudo me preguntáis cómo hago para que mis hijos no tengan celos y quiero empezar este post siendo sincera con vosotros y recordando que, aunque sea maestra de infantil, solo soy “experta” en mis hijos, que es con los que estoy 24 horas al día durante todo el año y, posiblemente, lo que me funcione a mí a tus hijos no les vaya bien y viceversa porque, al final (y al principio), cada persona es única y cada familia es única a la hora de enfrentarse a las cosas y solucionarlas.

Podríamos empezar diciendo que mis hijos son dos niños que se llevan relativamente poco tiempo (23 meses y 4 días, para ser exactos) y que han estado todo el tiempo juntos desde que el pequeño nació. Han pasado muchas muchas horas mirándose, riéndose, viendo mamar uno al otro, mamando los dos juntos, llorando los dos juntos (y por separado) y han estado mucho tiempo con papá y, sobre todo, con mamá.

Y claro, cuando dos personas (o más) pasan tiempo juntas es cuando más roces se pueden dar: los dos querían ese juguete, los dos querían estar en los brazos de mama, los dos querían leer pero cada uno un cuento, etc.

Y, entonces, ¿qué hacemos, los separamos? Pues hombre depende de tu caso particular. Habrá padres que se agobien, que se angustien por no poder resolver los conflictos entre hermanos y decidan llevar a sus hijos (o a uno de ellos) a una ludoteca, casa de niños, escuela infantil o colegio… Y otros, como es mi caso, que soy feliz con los dos en casa y, cuando discuten (que lo hacen) “solucionarlo”.

Se acaba el 2015, una año que ha sido chulo, completo, repleto de momentos, risas, juegos, besos... Y comienza el 2016, un año que espero que sea también muy satisfactorio para todos! Me quedo con las sonrisas entre ellos, con los juegos compartidos y hasta con algún momento "crisis" (que también los tenemos) que nos hacen aprender y crecer... La vida se compone de momentos, verdad? Disfrutad de esta noche, disfrutad de cada día... Y dad la bienvenida al 2016 como se merece! Nosotros seguro que brindamos aunque sea con un té  Gracias a todos los que nos habéis acompañado en este año tan completo, prometemos seguir "dando guerra" y compartiendo momentos con vosotros!

Se acaba el 2015, una año que ha sido chulo, completo, repleto de momentos, risas, juegos, besos… Y comienza el 2016, un año que espero que sea también muy satisfactorio para todos! Me quedo con las sonrisas entre ellos, con los juegos compartidos y hasta con algún momento “crisis” (que también los tenemos) que nos hacen aprender y crecer… La vida se compone de momentos, verdad? Disfrutad de esta noche, disfrutad de cada día… Y dad la bienvenida al 2016 como se merece! Nosotros seguro que brindamos aunque sea con un té
Gracias a todos los que nos habéis acompañado en este año tan completo, prometemos seguir “dando guerra” y compartiendo momentos con vosotros!

¿Y cómo le pongo solución? Pues depende. En primer lugar, y muy importante de entender, el hecho de ser hermanos no significa, obligatoriamente, que deban entenderse. Ni siquiera que deban caerse bien. Cada persona tiene un carácter y no sería el primer caso en el que los hijos, habiendo recibido la “misma” educación de los padres, sale cada uno de un estilo (porque cada uno era distinto, evidentemente) y no se aguantan o no se entienden.

Lo único que no tolero en casa (ni en la calle) es la violencia: ni física ni verbal. Así que cuando escucho o veo que las cosas se están calentando o se van alterando, intento distraer a alguno de los dos y que se tomen un respiro con otro juguete, otro juego o con un abrazo de mamá.

Si llego tarde y ya se ha liado el asunto, intento descubrir qué ha pasado y hablar (normalmente con Álvaro) para que entienda que Diego es más pequeño y no sabía o no quería molestar y que hay formas de resolver los conflictos distintas a tomarnos la justicia por nuestra mano. De la misma forma, hablo con Diego y le explico lo que siente Álvaro y porqué ha actuado (o no) de esa forma.

Lo que quiero es que ambos entiendan que, más allá de ser hermanos, son personas y deben respetar al otro.

Mi libertad se termina dónde empieza la de los demás

Jean-Paul Sartre

Hablando, hablando, hablando y siempre desde su altura, con contacto visual y también físico, voy logrando que Álvaro me cuente qué ha pasado y qué era lo que él quería.

Aquí los dos jugando juntos... Hacer compras y tareas con niños implica que ellos continúen descubriendo el mundo sin dejar de ser niños... El juego ha terminado en que volcaron, como pensábamos, pero mientras jugaban, se reían y compartían miradas, también disfrutábamos todos. Hoy tenemos a papi en casa, así que estamos disfrutando los seis! ‍‍‍ #365diasmdn #cosasdehermanos #mamadediaydenoche #cosasdeniños #52shermanosmdn

Aquí los dos jugando juntos… Hacer compras y tareas con niños implica que ellos continúen descubriendo el mundo sin dejar de ser niños… El juego ha terminado en que volcaron, como pensábamos, pero mientras jugaban, se reían y compartían miradas, también disfrutábamos todos. Hoy tenemos a papi en casa, así que estamos disfrutando los seis! ‍‍‍ #365diasmdn #cosasdehermanos #mamadediaydenoche #cosasdeniños #52shermanosmdn

A veces los padres somos muy “drama mamá” y actuamos sin escuchar a los niños, solo porque alguno llora o protesta. Hace poco Diego lloraba y le dije a Álvaro “suéltalo que está llorando y no le gusta que lo cojas” y él me respondió “viene un coche”. Sólo estaba protegiendo a su hermano frente a un peligro que, efectivamente, Diego no había considerado… Y yo metí la pata así que me disculpé y le agradecí que estuviera tan pendiente de Diego. :)

Y es que a veces me sorprende el hecho de que cuanto menos estoy presente en sus juegos y rituales de hermanos, cuanto menos interfiero, mejor solucionan sus conflictos.

Hay días en los que Álvaro le arrebata los coches a Diego y éste, lejos de enfadarse, pasa a jugar con otra cosa. Si yo estoy callada, allí se acabó el conflicto; pero hay veces que meto la pata y hablo de más: “Álvaro, lo tenía Diego” Y Álvaro protesta porque lo quiere y, sin embargo, Diego ha pasado a otra cosa y no le interesan esos coches… Y yo soy la que queda como una protestona entrometida. Cosas de madres, ya sabéis. 😀

Empatizar con ellos, intentar mirar las cosas desde su altura y con su perspectiva, sin juzgar y desde el corazón es como mejor voy consiguiendo que disfruten el uno del otro, que se respeten y se quieran; con límites, por supuesto, pero estando todos con equilibrio y armonía.

Mis hijos, desde luego, no saben estar el uno sin el otro. Álvaro adora a su hermano y Diego lo tiene como un Dios capaz de hacer muchas cosas y un gran maestro que le enseña a dar pasos de gigante… ¿Se pelean? Claro, pero como yo también discuto con mi marido, con mi madre y con mi hermano… Pero aprendí a hacerlo con corrección, educación y aceptando diferentes puntos de vista. :)

Espero que os haya gustado. Os dejo unos libros por si os apetece indagar más en el tema! Y un cuento que le regalé a Álvaro cuando me quedé embarazada de Diego para que supiera que cada uno tendría un sitio especial en mi corazón ❤

 

¡Feliz martes, familia!

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