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VACACIONES EN FAMILIA

Con la llegada del buen tiempo el cuerpo nos pide vacaciones y no es de extrañar. Nosotros el año pasado no fuimos a ningún sitio de vacaciones. ¡Con ese barrigón dónde íbamos a ir! Y, claro, llevamos un curso muy completo. Empezamos en septiembre con el nacimiento de Diego y nuestro nuevo papel como Bi-padres y claro, esto ya es un no parar. No tenemos mucho tiempo para hacer cosas por separado, ahora en familia hacemos muchas actividades. Y hoy, aprovechando que estamos terminando mayo y que mañana es mi cumpleaños, os dejo por escrito cómo serían mis vacaciones ideales para este año.
Este año me apetecería ir a la Costa Dorada y tener cerquita la playa para poder ver a mis hijos disfrutar de las diferentes experiencias sensoriales que la arena y el agua del mar nos permite. Además, me apetecería ir a visitar un castillo medieval diferente al que ya hemos visitado.
Me apetecería estar en una habitación los cuatro con nuestra pequeña Tiza y tener pensión completa, algo maravilloso para que realmente podamos desconectar todos los miembros de la familia. Así no tenemos que preocuparnos por el tema de las comidas y las cenas, y nos dedicamos a lo realmente importante: descansar y disfrutar.
Creo que sería una experiencia maravillosa poder estar los cinco juntos y disfrutar de una zona de España que aún no conocemos como es Cataluña. Creo que es una comunidad que tiene muchas cosas que la caracterizan: los Pirineos al norte, la desembocadura del Ebro, la playa, la montaña, el entorno, la cultura y el arte. Vamos, que como ganemos el concurso, ¡allá que nos vamos! Este año no se libra la Costa Dorada de tenernos allí. ¡Y prometemos unas fotos espectaculares de nuestra estancia! ¡Y un post ofreciendo todo tipo de detalles de cómo nos lo hemos pasado! Así que esperamos ganar y disfrutar de nuestras merecidas (¡merecidísimas!) vacaciones. Cruzaremos los dedos para que este año sí toquen vacaciones. ¿Vosotros ya las tenéis pensadas? ¡Contadme a dónde vais a ir!

¡A las 11.00 horas tenemos el taller de “Cuentos Folclóricos. No es Disney todo lo que reluce”! ¿Te has apuntado ya? Te dejo el enlace para hacerlo
¡Un abrazo y feliz miércoles!
P.D. Podéis mirar las diferentes ofertas que tiene aquípara poder disfrutar de vuestras vacaciones. ¿Playa, montaña, actividades, excursiones? ¡Vosotros elegís!
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Clase de seguridad vial – Parte I

Ayer me tocó conducir a mí. No penséis que no cojo el coche, lo hago habitualmente pero lo normal es que, cuando hacemos un viaje largo y vamos todos en el coche, mi marido ejerza de chófer de la familia y yo vaya de copiloto para estar “al quite” con los pitufos. Sin embargo, ayer me tocó conducir y pude comprobar lo desagradables que se pueden hacer los viajes de vuelta tras un puente en Madrid por varios motivos. Me gustaría que este post sirviera para que todos nos concienciáramos más de lo que supone un despiste, haber olvidado algunas nociones de conducir o los errores del Estado a la hora de gestionar los temidos festivos.
Empezaré por comentar que, aunque no volvíamos de la playa, sí cogimos un trozo de la A-3, la carretera que conecta a la capital con la costa levantina. A lo largo de los cien kilómetros por los que circulamos de esta autovía pude observar como uno de los carriles (de dos que tiene) el sentido Valencia ya estaba inutilizado para abrirlo como carril adicional. ¿A qué hora se abren esos carriles? A ver, si la previsión es que viajen muchas familias y, realmente, lo que deseamos es aliviar la afluencia de los turismos me parece perfecto que se habilite un carril adicional del sentido contrario. Pero señores, ¡habilítenlo! Yo pasó a las seis de la tarde y vi como los coches que iban en sentido Valencia iban en un solo carril y el otro estaba cerrado. ¿A qué hora piensan que viajamos? Lo suyo es que esté abierto, por lo menos, desde las tres de la tarde, para que la gente que vuelva a lo largo de la tarde pueda cogerlo y agilizar el movimiento de los coches. Si van a bloquear uno de los dos sentidos, por lo menos, que sea para algo productivo.
Otra cuestión: las rectas porque son rectas y las curvas porque son curvas, siempre hay alguien que se pasa el tiempo pisando el freno de forma continuada. A ver, el coche, si no le pisas al acelerador va bajando de velocidad. También tienes las marchas para ir reduciendo con el freno-motor. ¡No es necesario que te pases todo el trayecto gastando pastillas de freno!
Más cosas: todos debemos circular por el carril de la derecha. Sí, has leído bien. El carril bueno es el de la derecha. El de la izquierda (o central, si tienes la suerte de andas por autovías con tres carriles) se dejan reservados a los adelantamientos. Adelantar significa que llegas, adelantas y vuelves al derecho. No puedes salir para adelantar a la misma velocidad que el que va delante. Si en algún momento estudiaste física aprenderías la relación entre la velocidad, distancia y tiempo. Sabes que, matemáticamente, es imposible que adelantes a nadie si las velocidades son iguales. Y para ir a la misma velocidad, chico, quédate detrás porque claro, lías una importante a los de atrás.
¡Ah! ¡Y los intermitentes están para usarse! Aún no tengo en mi cabeza ningún chip para adivinar que pretendes moverte a otro carril, así que, por favor, por mi seguridad y la tuya, úsalos para hacer cualquier desplazamiento lateral o si pretendes salirte en la próxima salida. Y ya de paso, estate atento por si te lo dejas puesto. Normalmente suele hacer un sonido bastante molesto y repetitivo; y yo no sabré si es que se te ha olvidado o vas a desplazarte, así que presta atención a tu vehículo.
Y bueno, creo que hay más cosas que me gustaría recordarles a los conductores pero por hoy creo que es suficiente. Me reservo, al menos, una segunda parte también un poco cañera porque se ven cosas peligrosas. Cuando hace años iba sola me daba miedo porque la gente no presta atención y mi vida corrían peligro; pero ahora que viajo con mis hijos, quiero protegerlos por encima de todo. Y si desde el blog puedo hacer que la gente sea más consciente de los errores más usuales que pueden costarnos la vida, pues prefiero que hagamos un análisis de nuestra conducción y aprendamos a ser mejores conductores para nosotros y para el resto de las personas.
¡Feliz lunes!  
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Visitamos el embalse de Valmayor

Se acerca el puente de San Isidro en la capital de España y hoy quiero hablarte sobre una excursión que puedes hacer en cualquier momento. Nosotros hace unos fines de semana fuimos con los niños y con Tiza porque mi marido se levantó con ganas de sorprendernos con una mañana diferente, paseando por la naturaleza y disfrutando de la “no playa” de Madrid: así que fuimos al embalse de Valmayor.
Hay una pequeña salida en la carretera M-505 en la que hay sitio para que dejes el coche y puedas cruzar la carretera por debajo evitando los coches. A partir de ahí tienes muchísimo espacio para pasear, montar en bicicleta, montar a caballo, hacer piragüismo, vela, pescar… Lo único es que, ya que vamos a estar en contacto con la naturaleza, si vas a comer cualquier cosa, recuerda llevarte bolsas para dejar todo recogido y no olvides que está prohibido hacer fuegos. ¡Ah! Además, en el embalse está prohibido bañarse y acampar.
Y como hay variedad de actividades y también puedes pasear tranquilamente y pasar un rato de ocio en familia, te dejo unas fotos para ir abriendo boca. Como sugerencia recordarte que tienes al lado El Escorial y San Lorenzo de El Escorial, y puedes continuar haciendo ruta turística visitando El Monasterio del Escorial o La Silla de Felipe II.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Te animas?
Nota: Como siempre, la propiedad de estas fotos es de @Mamadediaydenoche por lo que, si quieres usar alguna, ponte en contacto conmigo a través del correo electrónico mamadediaydenoche@gmail.com. Está prohibido usar fotos, sobre todo en las que aparecen mis hijos, MENORES DE EDAD. ¡Gracias por respetar la propiedad privada de las fotografías!  
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Madrid con niños: Sol, Plaza de España y Teleférico


Aún no os he contado nuestras vacaciones de Semana Santa. La verdad es que tuvimos tiempo para hacer muchas cositas: celebrar el cumple de la abuela materna, visitar a la familia y volvernos a casa para disfrutar de ella, de su entorno y, por qué no decirlo, de lo vacío que se queda Madrid en épocas de vacaciones. Nosotros consideramos que somos unos afortunados viviendo en un pueblecito de la sierra madrileña. Tenemos campo abierto, algún supermercado y todo lo necesario para la supervivencia. Además, contamos con dos núcleos de población importantes y grandes muy cerca de nuestra casa. Para que os hagáis una idea, tenemos dos hospitales que están a 12 minutos en coche. Para el día a día, aprovechando que mi marido no tiene que bajar a Madrid, es una gozada ya que no tenemos atascos y siempre tiene “controlado” el tiempo que tarda para llegar a trabajar. Sin embargo, ¿qué tiene Madrid que nos anima a visitarlo con niños? Estas Navidades también os conté que hicimos alguna escapada. Viajar sin prisa en transporte público no tiene precio. ¡Bueno, más bien la cara de Álvaro en autobús, metro o tren es la que no tiene precio! Esta Semana Santa decidimos bajar a Madrid, pasear por sus calles y disfrutar un poco de todo lo que nos ofrece esta gran ciudad, sin prisas, sin agobios y sin demasiada gente.
Bajamos en autobús hasta Moncloa, mirando la carretera desde la última fila del autobús. No había atascos y, aunque los haya, en autobús todo es más llevadero. Quizá por el hecho de que te olvidas de conducir, de aparcar, del ticket de la hora, de la multa o del parking. Sólo disfrutas del trayecto y vas hablando, compartiendo, disfrutando a fin de cuentas. Desde Moncloa cogimos el metro (Álvaro siente debilidad por este tren subterráneo) hasta Sol para ver el Km-0, la Puerta del Sol, los puestos ambulantes, a Pocoyo (sí, sí, allí estaba). Álvaro miraba todo con una cara de ilusión que hace que todo merezca la pena: asombro, alegría, ilusión… ¡Qué expresivos son los niños!
Fuimos subiendo hacia Callao paseando, sin prisas. Disfrutamos de un grupo de músicos que tocaba el “Canon” de Pachelbel (también conocida como la canción de las bodas, ¿verdad?). La música en directo tiene un encanto particular, ¿no creéis? Seguimos subiendo y tuvimos que pararnos para ver el coche de Ferrari que dejó a Álvaro con ganas de subirse en él (¡lástima que estuviera en una vitrina!). Comimos pronto en un lugar de bocatas mientras mirábamos por el cristal del establecimiento la cantidad de personas que se mueven por el mundo. Cada uno con su historia, cada uno con una vida, cada uno con sus problemas, ilusiones… 
Y, al terminar, nos pusimos en marcha, cada uno con un peque metido en la mochila hacia Plaza de España. Paseamos entre los diferentes puestos de ropa, bolsos y complementos, y llegamos al Templo de Debod. En esta ocasión no paramos porque llevábamos a los dos enanos dormidos y decidimos seguir, pero es parada casi obligada si venís a Madrid con los niños.
Y mientras caminábamos por el Paseo del Pintor Rosales, ¿sabéis a quién vimos? Pues no grité como Penélope Cruz porque me daba vergüenza pero sí, vimos a Pedro Almodóvar. Y, como ya perdí la oportunidad de hacerme una foto con el que fuera portero del Atlético de Madrid, Thibaut Courtois, esta vez sí me acerqué a pedirle una. Fue amable, eso sí. La foto también fue rápida y no le pedí ni besos ni abrazos, que una para estas cosas es también un poco seca. 
¡Y llegamos al Teleférico de Madrid! Había gente delante y tuvimos que esperar un poco, pero la verdad es que van bastante ágiles. Teníamos descuento porque llevábamos el cheque de Family Check y nos salió la entrada bien de precio (el coste normal son 5,80€ cada uno ida y vuelta y nos salió por 4,80€ cada adulto ida y vuelta. Los menores de tres años no pagan). Así que por menos de 10€ disfrutamos de las vistas que el teleférico nos regala hasta llegar a Casa de Campo. 
Si nos dejaran subir a Tiza tanto al autobús como al metro y al teleférico quizá nos hubiéramos quedado en Casa de Campo paseando con ella y jugando en el parque que hay, y luego, con calma, volver. Pero aún no permiten el acceso de animales en los autobuses y, sabiendo que está en casa esperándonos, hace que tengamos un poco de prisa para volver.
Así que volvimos, merendamos fruta en el parque del Pintor Rosales y seguimos paseando hasta llegar a Moncloa y coger el autobús que nos llevaría destino a ¡nuestro coche! Fue un día agradable en el que disfrutamos los cuatro de estar juntos, de Madrid, de sus calles y del teleférico. Coincidió, además, que se despertaron los dos pitufos cuando íbamos a montar, así que pudieron disfrutar de las vistas, del paisaje… ¡Álvaro miraba alucinado los coches de la M-30, la montaña nevada a lo lejos y la Catedral de la Almudena al otro lado!
En fin, que aprovechando que hoy es viernes y llega el fin de semana os dejo esta idea, por si os apetece hacer algo diferente con los niños. Si lo hacéis, sabéis que, como siempre, vuestros comentarios siempre son bienvenidos. Os dejo unas fotos que hicimos de este día para ir abriendo boca.

¡Feliz viernes y buen fin de semana!
No se puede utilizar ninguna fotografía de este blog ni de sus redes sociales asociadas. Especialmente si en ellas aparece alguno de mis hijos, MENORES DE EDAD, sin mi consentimiento expreso. Por favor, si quieres utilizar alguna, escríbeme primero a mamadediaydenoche@gmail.com y pídeme autorización. ¡Gracias!
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Visitamos la exposición de Mafalda en Pozuelo


Coincidiendo con los 50 años de la creación de Mafalda, Pozuelo (Madrid) ha preparado una exposición para todos los públicos, especialmente para los niños. Aprovechando una mañana de domingo del pasado mes de marzo, nos colgamos una mochila ergonómica y dirigimos nuestros pasos hacia el Espacio Cultural MIRA de Pozuelo de Alarcón, para encontrarnos con los tíos de mis hijos (vamos, mi hermano y mi cuñada) y la suegra de mi hermano. ¡Y es que Mafalda gusta a todos! Niños y mayores encuentran en sus mensajes vivencias y experiencias con las que todos nos sentimos identificados.

Quino fue el creador de Mafalda y de toda la colección de personajes que acompañan a Mafalda ante las diferentes situaciones que vive en su día a día. Tuvimos la suerte de poder tener una explicación dirigida a los niños y a los padres con un vocabulario que todos entendíamos, que nos acercaron aún más a los personajes y a la propia Mafalda y su mensaje. 

Y es que Quino, viviendo en una Argentina con represión política, tabúes sexuales, desigualdades sociales y demás situaciones que vemos cada día en diferentes países del mundo aún, no pudo más que crear a una niña, Mafalda, que está preocupada por la situación del mundo y quiere cambiar ciertas cosas que le disgustan. Para tratar todos los temas que le preocupan, Quino creó a sus padres, una pareja normal y corriente que tiene que apretar su cinturón en más de una ocasión y que no siempre saben responder a las preguntas de la curiosa Mafalda. Además, Mafalda cree que el hombre y la mujer deben ser iguales a la hora de realizar trabajos fuera de casa. Y, lamentablemente aun hoy en España seguimos preguntándonos qué es conciliar

Mafalda también tiene un hermano, Guille. ¡Y tiene amigos! Amigos interesados en el dinero, amigas interesadas en casarse con un señor que gane mucho dinero y que no piensan en gastar un minuto de su vida pensando en cosas que no pueden solucionar o su gran amigo, Felipe. ¡No os voy a rebelar mucho más porque quiero que vayáis a verla!

En la exposición podéis ver la habitación de Mafalda, su perspectiva del mundo en relación a los países del hemisferio norte y sur, su relación con la televisión y también su vida en la escuela. ¡Y es que Mafalda es mucha Mafalda y tiene para todos los aspectos de nuestra vida!

De verdad, fue una mañana muy agradable, recorriendo y descubriendo el mundo de Mafalda y el mundo de Quino. Si podéis acercaros a ver esta exposición estará en Pozuelo de Alarcón hasta el próximo 31 de mayo de 2015. El horario es de lunes a sábados de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas y los domingos de 11:00 a 14:00 horas. ¡Y la entrada es GRATUITA!

Esta exposición es un homenaje a uno de los personajes más importantes del cómic, la memorable Mafalda, con motivo de su 50 cumpleaños. En medio siglo, Mafalda y sus amigos han conquistado varias generaciones de lectores. La muestra es también un reconocimiento al trabajo de Quino, creador de esta historieta que ha sido traducida a más de 20 idiomas.

Os dejo unas fotos de nuestra visita para ir abriendo boca… ¡No os la perdáis! Estaré encantada de que me contéis qué tal ha sido vuestra experiencia (y la de vuestros peques) con Mafalda. ¡Gracias!

 

Nosotros, en todas las salidas, tenemos un ratito dedicado a promover la lactancia 😉

 ¡Feliz viernes y buen fin de semana!

Esta foto aparece en la publicidad de Facebook de Mafalda oficial. ¡Es nuestra! Nos hace mucha ilusión participar con vosotros en la publi, pero la próxima vez os pedimos que si vais a usar una foto nuestra, al menos, nos pidáis permiso, ¿vale? ¡Gracias!

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Visitamos Belmonte (Cuenca)

Hoy os traigo una actividad que puede ser perfecta para mañana, día festivo en la Comunidad de Madrid y que puede servir para hacer una pequeña escapada improvisada en la que podáis disfrutar de un entorno precioso. En alguna ocasión me habéis preguntado que cómo hacemos para movernos con los niños y, la verdad, nosotros lo hacemos con mucha naturalidad. Intentamos hacer excursiones con actividades en las que nuestros hijos tengan cabida, por eso de permanecer siempre juntos y poder pasar tiempo en familia, de calidad y en cantidad. Os cuento mi propuesta para el día del padre (o para cualquier otro día)

Foto panorámica de Belmonte
Belmonte es una localidad de la provincia de Cuenca que se encuentra tan sólo a 150 km de la misma Puerta del Sol de Madrid, por lo que en hora y media estaréis allí. Tiene una población media de unos dos mil habitantes, aunque en verano su población aumenta con la llegada de los “hijos que se fueron del pueblo” junto a sus parejas e hijos. Podéis pasear tranquilamente por el pueblo, observando sus calles, su cuidada estética y su arte más de andar por casa. La verdad es que cuando encuentras un pueblito lindo que cuida tanto su estética, da gusto.
Una ventana del pueblo
En el centro del pueblo podéis ver la Plaza del Ayuntamiento. La Torre del Reloj es de estilo moderno pero tiene algo que hace que el conjunto sea muy agradable de ver. En esta plaza hay un espacio con el suelo con adoquines que tiene unos bancos que nos invitan a sentarnos mientras vemos a los niños jugar sin peligro. Tenéis restaurantes para comer que tienen unas cartas muy atractivas y no andan mal de precio. También hay casas rurales para alojarse y poder hacer noche, si es que tenéis la suerte de tener puente en estas fechas o para pasar el fin de semana.
Quizá una de las cosas que más destaca en Belmonte es su Colegiata, que es del siglo XV y de estilo gótico. Cuenta con órgano propio, aunque es tres siglos posterior, pero que sigue funcionando y se sigue usando para conciertos de música sacra y celebraciones religiosas. 
La Colegiata
La Plaza de Correosa mí personalmente me encantó porque está muy cuidada y es una obra de arte en sí misma.

Plaza de Correos de Belmonte

 El Palacio del Infante Don Juan Manuel abrió sus puertas, tras una restauración muy grande, el pasado año 2014 y es un lugar con un encanto especial. 

Palacio del Infante Don Juan Manuel
También podéis visitar la Plaza del Pilar, que está cerca de la Plaza del Ayuntamiento y también es un lugar que destaca en el pueblo.

Plaza del Pilar

 La obra a destacar por excelencia es el Castillo de Belmonte. Realizado en la segunda mitad del siglo XV por orden de Juan Pacheco, el primer Marqués de Villena (llegó a acumular numerosos Castillos).  Se cuenta que Juana la Beltraneja estuvo recluida entre estas paredes porque el Marqués de Villena tomó partido por ella en la disputa que tenía con Isabel la Católica para heredar la Corona de Castilla. Aunque durante unos años estuvo bastante descuidado, Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, gastó una fortuna en las tareas de rehabilitación. Fue ocupado por los dominicos como Monasterio, hasta que el Duque de Peñaranda (Hernando Fitz-James Stuart y Falcó) continúa las restauraciones. En los años 30 del siglo XX el Castillo fue nombrado Tesoro Artístico Nacional (lo que hoy en día se conoce como Bien de Interés Cultural). Pertenece a la Casa Ducal de Peñarandadescendientes de la Duquesa de Alba (María Francisca de Sales Portocarrero). En el año 2010 abrió sus puertas nuevamente al público tras una restauración interior que se ha realizado gracias a la colaboración del Ministerio de Fomento, la administración local y los propietarios. Además de la rehabilitación del Castillo y las diferentes salas con estilos diferentes, en el Castillo se pueden celebrar diferentes eventos como bodas, comidas de empresa y eventos (previo pago). 

Imagen del Castillo
Puerta Principal
Detalle del patio
Como veis, merece la pena visitarlo
Escaleras interiores
Imagen nocturna del Castillo. ¿Impresiona, verdad?
El Castillo de Belmonte. Actualmente están con la fase II que se encarga de la restauración de la fachada del Castillo
¿Sabéis que Belmonte es, además, el lugar en el que se celebró en 2014 el Campeonato Mundial de Combate Medieval? ¡La sede se encuentra aquí!
La parte para mí más atractiva, sin embargo, se encuentra a las afueras del pueblo: Los Molinos. Paseando por el camino que llega hasta ellos podéis contemplar todo el pueblo y es una imagen muy bonita, de verdad. Además, también se han rehabilitado los molinos y es posible pasar a uno de ellos, con el fin de ver cómo funcionaban en su momento estos molinos contra los que luchaba El Quijote. ¡Por cierto! La Ruta del Quijote pasa por aquí, así que podéis aprovechar y seguir haciéndola, aunque para eso seguro que necesitáis algún día más.
Como veis mi propuesta es educativa, barata y cultural. No está lejos de Madrid y podéis hacerla partiendo de intereses de los niños si están interesados en castillos, molinos, historia de España, obras góticas… ¡o, simplemente, para pasar un día en familia y aprovecharlo para ver cosas interesantes que tenemos en nuestro entorno!  

Espero que os guste mi propuesta. Si la hacéis, estaré encantada de que me contéis dónde habéis estado y cómo lo habéis pasado. Nosotros adelantamos esta excursión al fin de semana pasado y disfrutamos mucho. Os dejo alguna foto para animaros a visitar Belmonte.
Al fondo observamos La Colegiata
Detalle de las campanas
¿Irán contando las aventuras del Quijote y Sancho Panza?
Detalle del molino
Al fondo, el Palacio del Infante Don Juan Manuel

Pero… La mejor parte no está en las fotos. Los belmonteños son para enamorarse de ellos de lo buena gente que son. ¡Comprobadlo!

*Nota: Se prohibe la utilización de estas imágenes. Para cualquier uso, ponte en contacto conmigo en mamadediaydenoche@gmail.com

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Ópera ecuestre con niños

Durante las vacaciones de Navidad hubo en el pueblo en el que vivimos un espectáculo en el que se combinaba la ópera y los caballos. Como podéis imaginar, era una auténtica delicia tener la Ópera Carmen al lado y no quisimos perdérnoslo.

El precio era de 15€ cada adulto y niños gratis hasta los diez años, pero con la venta anticipada te ahorrabas 5€, así que merecía la pena. Hubo dos sesiones: una el sábado por la tarde y otra el domingo por la mañana. 
 
Nosotros elegimos la sesión del domingo y, como una familia más, allí que nos plantamos con nuestros enanos y nuestra cámara para no perdernos nada del asunto. Yo vi en el cine hace ya unos años Carmen de Vicente Aranda (y, posteriormente, la he visto en varias ocasiones en televisión) y quedé enamorada de la versión de este director de cine español. Carmen, interpretada por Paz Vega, enamora perdidamente al Sargento José, interpretado por Leonardo Sbaraglia y, a partir de ahí, veremos una complicada historia en la que se combinan el amor, la libertad, la pasión y la delincuencia. Si no la habéis visto es una película recomendable para ver (sin niños). 
La ópera de Carmen que vimos tenía la misma historia pero adaptándose a las diferentes canciones que acompañan. Al ser espectáculo ecuestre pudimos ver a diferentes caballos que bailaban, corrían, y, a fin de cuentas, interpretaban otro papel. 
 
La duración del espectáculo no llegó a una hora por lo que a los niños no se les hizo pesado. Álvaro se pasó todo el tiempo observando a los actores y actrices, y disfrutando viendo actuar a los caballos. Aplaudía sin parar cuando terminaba la presentación de los diferentes actos y, al finalizar la obra, estuvo un buen rato acompañando al resto del público que aplaudía sin descanso. 
 Para nosotros mereció la pena. Significó hacer una salida en familia diferente, aprovechando las diferentes actividades que se proponen desde el pueblo en el que vivimos y, que si no apoyamos, dejarán de hacer. A veces me da la sensación de que tenemos a nuestro alrededor muchas posibilidades y opciones, pero que preferimos irnos a otros lugares más lejanos de nuestra casa pensando que vamos a disfrutar más cuando no siempre tiene por qué ser así. 
Si tenéis la oportunidad de acudir a ver espectáculos de ópera, teatros con niños, no lo dudéis. Podréis pasar un rato muy divertido y, sobre todo, al observar en sus caras la ilusión, disfrutareis como padres aún más. Apoyar la cultura y animar a los niños a acudir a estos eventos nos enriquece a todos, y más a ellos.
¿Vosotros también lleváis a los niños a diferentes eventos culturales? ¿Habéis ido a la ópera con niños? ¡Gracias por comentar!

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Visitamos el Museo del Ferrocarril

Museo del Ferrocarril (Madrid)

Durante las vacaciones de Navidad aprovechamos para hacer diferentes salidas que, por regla general, no solemos hacer por falta de tiempo y porque hay demasiada gente los sábados y los domingos por Madrid. Es cierto, todos estamos deseosos de que llegue el fin de semana para disfrutar de la familia y hacer cosas juntos, pero a mí me sienta fatal coger atascos y pasarnos una hora intentando aparcar cuando bajamos a Madrid. Quizá por eso intentamos hacer más cosas los días que mi marido no trabaja y coinciden con días laborables para el resto. Sin embargo, en esta ocasión, aprovechamos el domingo21 de diciembre, pensando que no habría demasiada gente porque en Navidad se suele ir más a ver Cortilandia y Centros Comerciales; y acertamos. Además, el precio de la entrada general en domingo (Día del visitante) es de 2,50€ por adulto y gratuita para los menores de 4 años si van acompañados por adulto

Entrando en el museo
Aprovechando que a Álvaro le gustan mucho los coches, motos, trenes, aviones, helicópteros y demás medios de transporte, nos propusimos bajar a la Antigua Estación de Delicias y ver el Museo del Ferrocarril. Decidimos hacer la salida a Madrid en tren, pero como desde el pueblo en el que vivimos no pasa, nos acercamos a la Estación de Las Rozasy, desde allí, fuimos sin necesidad de hacer trasbordos hasta Delicias. El museo se encuentra muy cerca de la estación y no se necesita coger ni autobús ni metro. 
Viajando en tren por primera vez
El viaje en tren fue muy cómodo porque no llevábamos prisa ninguna y sólo nos apetecía disfrutar de la mirada de ilusión que llevaba Álvaro en todo momento. Imagino que si coges el tren todos los días y se retrasa, hay mucha gente y demás, la perspectiva puede cambiar. Pero en general creo que es un medio de transporte bastante cómodo. 
Álvaro y su padre mirando lo que hay dentro del tren

Fue una salida muy agradable porque, a pesar de ir en pleno invierno, con el sol fuera se estaba muy bien y, parecerá una tontería, pero si está el sol todos estamos más contentos. Dentro del Museo del Ferrocarril pudimos ver los diferentes modelos de trenes, maquetas de trenes pequeños en funcionamiento, salas de relojes y salas en las que encontramos información sobre las piezas y posibles averías que pueden tener.

Álvaro intentando conducir el tren y su madre (servidora) ayudándole
Alguno de los trenes estaba abierto para que pudiéramos entrar y comprobar cómo eran por dentro los trenes de hace ya algunos años. Otros, a pesar de estar cerrados, nos mostraban cómo eran las cocinas y las diferentes estancias de los mismos cuando se usaban para largas distancias y los viajantes hacían noche en ellos… 
Mientras papá toca botones, Álvaro atiende el teléfono.
Quizá lo que más nos gustó fue poder hacer un pequeño circuito con un tren pequeñoque funcionaba de verdad. Álvaro disfrutó mucho de este viaje porque el circuito simulaba un viaje en tren pero en pequeño y todos los árboles y detalles estaban hechos a escala. Este viaje tenía un coste de 1€ para los mayores de 24 meses y 1,50€ para los adultos. 
Tren pequeño en el que puedes hacer el circuito
Nosotros aprovechamos nuestra salida para ver el Museo del Ferrocarril, viajar por primera vez con Álvaro y Diego (aunque siendo tan pequeño, sólo estuvo durmiendo en el fular y comiendo varias veces) en tren y comernos un bocata en Madrid. Volveremos a ir para que Diego lo vea cuando sea más mayor y para que Álvaro vuelva a disfrutar con los trenes, ya que desde que tiene el tren de madera de Ikea le encantan los “chucu-chucu-chu”.
Una de las maquetas del museo.
Como consejo os dijo que para hacer una excursión así es mucho más cómodo ir con mochila ergonómica, bandolera, fular, mei-tai… Vamos, un portabebé mucho mejor que con carro porque siempre podréis encontrar dificultades a la hora de subir y bajar del tren, las escaleras mecánicas… Nosotros terminamos usando nuestra Manduca con Álvaro (a la espalda de papá) y Diego, que viaja en el fular a un beso de distancia de mamá.
¿Y vosotr@s habéis ido al Museo del Ferrocarril? ¡Gracias por comentar!

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Álvaro y su primera vez… en el zoo

Zoo de Madrid

Este verano fuimos por primera vez con Álvaro al zoo. Fue un día genial y lo recordamos con mucho cariño. Cada vez que hacemos alguna actividad nueva con los niños (este verano aún con uno) intentamos poner todos nuestros sentidos alerta para no perdernos detalle de esas miradas y gestos tan espontáneos que tienen los niños.


Álvaro siempre ha mostrado mucho interés en los animales. A mí no me extraña mucho porque yo soy una enamorada de los bichos y, salvo alguna excepción, me gustan todos y tendría en casa alguno más, aunque no nos podemos quejar porque tenemos a nuestra perra Tiza, a Kike (el canario), peces de agua caliente y peces de agua fría.

Cuando mi marido cogió las vacaciones (ay, qué recuerdos) intentamos organizar algunas excursiones, por lo menos en la mente y el zoo estaba entre ellas. Entonces me salió mi vena maestra (reconozco que con los niños soy más madre que maestra) y comencé a hablarle a Álvaro de los animales del zoo. Vimos alguna peli que tenía animales (El Rey León), leímos cuentos (¿A qué sabe la luna?), hicimos dibujos… Vamos, que fuimos preparando la visita al zoo para que reconociera animales y pudiera disfrutar de verlos en directo. Si ves cosas en vivo pero no sabes lo que es, no lo disfrutas tanto, ¿no?
El día que fuimos disfrutó como un enano con los animales, con las exhibiciones, con la comida, con los paseos y con nosotros. Por supuesto, nosotros estuvimos encantados de acompañarlo en este momento único de su disfrute y entusiasmo, de esas miradas de asombro cuando vio a las jirafas y a los elefantes; la risa con los osos pardo porque pedían más comida, la cara de asco cuando vimos a los monos (es que huelen fatal)…
Fue un día que recordaremos toda la vida. Aunque no lo sabía, me faltaban unos días para dar a luz a Diego, y fue una paliza caminando y sin parar de un lado al otro, pero mereció la pena. Hizo calor y yo con mi barriga lo noté más que el resto pero repetiría.
Imagino que en un tiempo prudente, cuando Diego sea un poquito mayor, volveremos con los dos. Quizá esa vez disfrutemos porque será Álvaro el que irá explicándole a su hermano los animales y nosotros podremos ver el zoo desde otra perspectiva.
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