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Enuresis o micción involuntaria

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Cuando estudié magisterio vimos el tema del control de esfínteres y las edades, más o menos, a las que se suele conseguir este hito (tanto de día como de noche). Sin embargo, también vimos que, en ocasiones, las cosas no salen tal y como pensamos porque nuestro sistema nervioso y hormonal juegan un papel importante que en muchas ocasiones nos altera mucho tanto a niños como a padres. La enuresis o micción involuntaria es la responsable de que muchos niños (y padres) en edad escolar no se atrevan a ir de campamento o a dormir en casa de amiguitos. Leer más »

Crianza Reflexión

¿Se puede llevar la pedagogía Montessori al hogar?

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¡Buenos días! Hoy os traigo una reflexión personal sobre si es posible (o no) trasladar una pedagogía educativa escolar como es Montessori al hogar. ¿Por qué? Porque desde hace un tiempo, Montessori ha crecido en fama casi tanto como cuando la propia Dra. recorría el mundo formando maestros, mostrando sus descubrimientos y abriendo escuelas y asociaciones. Y es que internet permite que la información circule libremente y que nos aproximemos a estilos de crianza y de educación distintos a los que hemos tenido en nuestra infancia. Leer más »

Alimentación Crianza Reflexión

Enseñar a los niños a poner la mesa es fácil y divertido

Salvamanteles

¡Buenos días! Pues sí, cómo lo leéis en el título, mis hijos se han animado con esto de las tareas domésticas y están implicadísimos en esto de la conciliación y la corresponsabilidad. Alguna ventaja tendría que tener la educación en casa, y es que los niños no tienen más opciones que ver cómo se tiene la ropa limpia, la comida hecha, la mesa puesta… Aprenden tareas de la casa, sí, y también aprendemos otras áreas de la vida: a mirar bichitos muy pequeños en el campo, a subir a las piedras más altas, a ver cómo maman los terneros de sus mamás… Leer más »

Crianza Reflexión

¿Cómo evitar los celos y la rivalidad entre hermanos?

Ayer nos fuimos de excursión y pude capturar imágenes preciosas de mis hijos. Se me pasó compartirla para el proyecto #52shermanosmdn pero aquí la tenéis. Me gustaría que siempre estuvieran así: juntos, ayudándose y tendiéndose la mano el uno al otro... Sé que habrá días en los que se adoren y otros en los que discutan, porque es una parte más del desarrollo, marcar tu personalidad, tu carácter y tu posición frente a la vida... Voy llenando mis ojos, mi memoria y mi cámara con #momentosmagicos y #momentosparaelrecuerdo 
#mamadediaydenoche #365diasmdn #cosasdeniños #cosasdehermanos

A menudo me preguntáis cómo hago para que mis hijos no tengan celos y quiero empezar este post siendo sincera con vosotros y recordando que, aunque sea maestra de infantil, solo soy “experta” en mis hijos, que es con los que estoy 24 horas al día durante todo el año y, posiblemente, lo que me funcione a mí a tus hijos no les vaya bien y viceversa porque, al final (y al principio), cada persona es única y cada familia es única a la hora de enfrentarse a las cosas y solucionarlas. Leer más »

Crianza Reflexión

Motivos por los que me gusta Montessori

Motivos por los que me gusta Montessori

A lo largo de mi formación como maestra de educación infantil pude estudiar las diferentes metodologías que están a día de hoy en escuelas y colegios de nuestro país. Fuimos viendo cómo ha ido evolucionando el concepto de la educación, de dónde partía esta palabra y cómo la entendían en la antigüedad, cómo ha ido evolucionando y cómo deberíamos verlo ahora que la ciencia ha evolucionado tanto y que es capaz de decirnos (en parte) cómo funciona nuestro cerebro. Leer más »

Crianza Juegos

Cesto de los tesoros: qué es y cómo crear uno

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Elinor Goldschmiedfue el creador de la propuesta de juego del Cesto de los Tesoros y el Juego Heurístico. Esta pedagogía inglesa está considerada como una de las más prestigiosas de las europeas. Lo que quiero con este post es acercar esta propuesta de juego infantil para bebés a las familias, para que sepan en qué se basa, cómo se puede hacer una y qué beneficios tiene hacer estas actividades con niños pequeños.
El cesto de los tesoros es una actividad infantil diseñada para bebés que ya pueden sentarse solos sin ayuda (más o menos 6 o 7 meses). Consiste en organizar, por parte del adulto, un cesto lleno de objetos de uso cotidiano, y esperar a que ellos mismos, espontáneamente, exploren sensorialmente los objetos del cesto (los miran, los tocan, los chupan, los huelen, los agitan, los tiran, los escuchan…).

El cesto de los tesoros suele tener éxito entre los bebés hasta los 10 o 12 meses, momento en el que comienzan a gatear y más tarde a caminar y les interesa más explorar el entorno que les rodea.
Desarrollo de la actividad
Mi recomendación personal es que el cesto esté en un lugar luminoso y tranquilo, en el que el ambiente sea cálido y lleno de paz. Si el suelo tiene una alfombra o colchoneta, mejor porque será más cómodo para ellos.
Y, principalmente, el trabajo del adulto ha terminado porque ya lo único que debe de hacer es estar allí, acompañando y, preferiblemente, sin intervenir. Esta actividad está pensada para dejar que los niños exploren libremente, por lo tanto los adultos (aunque nos cueste) debemos dejar que los niños estén concentrados y conectando sus neuronas a través de la exploración sensorial.
Puede parecer que no se hace nada, pero el papel del adulto es fundamental porque al estar cerca del bebé se transmite muchísima seguridad y confianza. Y si los objetos han sido elegidos adecuadamente, la seguridad se queda, simplemente, en que no se hagan daño (sobre todo si hay más de un bebé o hermanos y uno decide tirar un objeto a la cabeza del otro o darle con una paleta al otro ;P )
El juego del niño con los objetos
Digamos que los niños disfrutan mucho del contacto con los objetos eligiendo, al principio, aquellos que están más próximos a ellos y le resultan atractivos. Es normal que los revuelvan para obtener sensaciones a través del contacto y la manipulación. Más adelante, empezará a elegir objetos que le atraigan por alguna propiedad concreta de ellos: sonoridad, color, textura. Será en ese momento en el que decida elegir el objeto y decidir qué hacer con él: morder, agitar, succionar, voltear, meter, oler, lanzar, sacar, etc.
Además de explorar objetos obteniendo información sensorial, con esta actividad se mejora el control postural de los niños ya que tienen que inclinarse hacia el cesto, balancearse y no perder el equilibrio; la coordinación óculo-manual (trabajamos las manos aproximándose hacia los objetos) y su expresión oral (emite sonidos, se ríe, grita, etc.).
Materiales necesarios
El cesto de los tesoros suele tener unas características especiales para favorecer la utilización y libre y espontánea a la hora de explorar los objetos. Por ejemplo, el cesto debe de ser amplio para tener capacidad de albergar objetos variados. Evidentemente todo dependerá de las dimensiones de vuestra casa y de para cuántos niños vayáis a prepararlo (no es lo mismo un aula de bebés que una casa con un bebé). No debería ser muy alto para que los niños puedan acceder al contenido de los objetos. ¡Ah! Y debería poder limpiarse fácil y regularmente sin ser de plástico.
La teoría nos dice que los objetos no son juguetes ni objetos de plástico (en mí casa sí hay objetos de plástico), sino objetos de uso cotidiano y de diferentes materiales que puedan aportar estímulos sensoriales diferenciados: texturas, colores, olores, sabores, pesos, volúmenes, sonidos, temperaturas, consistencias, formas… ¿Cuántos objetos debe de tener? Pues se dice que unos sesenta objetos pero todo va a depender de vuestro cesto y vuestro hogar. Sí os recomiendo que lo vayáis variando con frecuencia y os encarguéis de tener el material en perfectas condiciones higiénicas. Si algún objeto no se puede lavar, deberá sustituirse por otro de similares características.
Os dejo un listado de objetos que podéis incluir en vuestro cesto de los tesoros:
Objetos naturales: piedras (de más de 5 cm, pensad que las meterán en la boca y no queremos sustos), piedra pómez, limón, piña, etc.
Objetos de materiales naturales: tapones de corcho, pinceles, etc.
Objetos de madera: cajas pequeñas sin tapa, sonajeros, pinzas de la ropa, etc.
Objetos metálicos: cucharas de diferentes tamaños, llaves, etc.
Objetos de papel/cartón: cajas pequeñas con o sin tapa, tubos de cocina o wc, trozos de cartulina, etc.
Objetos de piel/tela/goma/fieltro: monederos, pelotas de goma, cuero, tenis, trozos de tela de diferentes texturas, etc.
Objetos de vidrio: frascos de perfume pequeños, collar de cuentas (tipo rosario), tarro de cosméticos, etc.
Beneficios de la actividad
Para el niño
  • Concentración
  • Utilización de las manos y la implicación de todo el cuerpo
  • El criterio a la hora de elegir entre muchos objetos
  • Exploración de una gama muy amplia de objetos y el descubrimiento de sus propiedades
  • Aprendizaje por sí mismo sin depender del adulto
  • La actuación según su propio ritmo
  • El disfrute con el placer de la sorpresa
Para el adulto
  • Permite la observación tranquila de las acciones sin intervenir en ella
  • Permite conocer mejor al niño (o a los niños), sus preferencias
  • Enriquecimiento de la imaginación y la creatividad mientras recolecta los materiales
  • Aprender junto al niño, dándose cuenta de sus posibilidades creativas
  • Reflexionar sobre la propia acción y formación.
Para terminar os voy a enseñar nuestro cesto de los tesoros. Como os he dicho al principio, todo depende de vuestro espacio de casa y del número de niños que tengáis. En nuestro caso, la casa es pequeña y sólo tengo un bebé en casa, Álvaro ya no juega con el cesto. A veces interviene y ayuda a Diego a colocar los objetos o a sacarlos todos (cosas normales en mi casa ;P ).

 

Nuestro cesto es producto del reciclaje porque fue una de las cestas que me regalaron cuando tuve a Álvaro que he decidido darle un nuevo uso durante una temporada y por tamaño me cuadra, pero es un tema personal =D

 

 

 

Y los objetos que hay dentro van variando. A veces hay más objetos que otras, y depende también, incluso, de mis hijos. Álvaro, con 3 años ya va viendo lo que se puede meter y me ayuda a seleccionar cosillas variadas de la casa. Es genial tener un ayudante para eso.

 

 

Espero que el post os sirva si decidís animaros a crear uno. Podéis enviarme alguna fotillo para que vea vuestras creaciones por mail y, si me dais permiso, las iré colgando para que todos podamos seguir aprendiendo =D
Un abrazo y ¡muy feliz día!
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7 Formas de potenciar la creatividad en los niños

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¡Buenos días! Llevo unos días dándole vueltas a un tema que siempre me preguntáis en las diferentes redes sociales que tengo a vuestra disposición (mail, Facebook, twitter, instagram, pinterest o google+). Y es que los padres no siempre sabemos cómo potenciar en nuestros hijos algunos aspectos. Ahí, con humildad os cuento, que yo tampoco lo sé todo y que en muchas ocasiones tengo que preguntar a amigos o familiares sobre cómo tratar algunos asuntos relacionados con la maternidad o la educación.
La creatividad es un tema que a todos nos preocupa porque, como es normal, todos queremos hijos creativos y felices. No siempre sabemos cómo potenciar la creatividad y la imaginación de los niños. Por eso os he preparado este post en el que recopilo (número) formas de trabajar la creatividad en casa sin grandes esfuerzos o grandes inversiones económicas. ¡Aquí las tenéis!

1.      Recuerda que los niños son creativos por naturaleza. Son capaces de imaginar que están montados en una nave espacial cuando sólo están sentados en la silla del coche, así que no infravalores su capacidad.

 

2.      Permítele ser niño. Esto consiste en permitir que los niños sean, simplemente, eso. En muchas ocasiones veo padres que desean que sus hijos se comporten de una u otra manera, pero sin aceptar la edad que tienen. Relax. Tu hijo solo tendrá esta edad una vez y las etapas se pasan, a veces, sin darnos cuenta. Tu hijo imaginará que esa mancha de aceite en la acera es una mancha que dejó un dinosaurio ahora que tiene 3-4-5 o 7 años… Cuando tenga 15 sabrá muy bien lo que ha pasado y ya no le tendrás que dar explicaciones. Así que disfruta el momento.

 

3.      Permítele aburrirse. Al contrario de lo que suelen pensar muchos, el aburrimiento es un estado en los niños (y no tan niños) previo a las grandes (o pequeñas) creaciones. No pasa nada porque los niños se aburran. Es mejor que se aburran y creen cosas a que están saturados de actividades dirigidas.

 

4.      Menos es más. A veces los niños tienen tantos juguetes a su alrededor que no saben con qué jugar o se despistan a la hora de jugar con cosas. Es ahí donde los padres se quejan porque sus hijos sacan todo y luego no juegan con nada (o juegan durante poco tiempo). Por eso os digo que menos es más. Quizá deberíamos plantearnos tener menos juguetes pero con más posibilidades de juego.

 

5.      Apuesta por juguetes educativos abiertos. Cuando uso la palabra abierto es para describir a los juguetes que dan muchas opciones de juego. Si tengo una sartén pequeña, siempre será una sartén. Pero si tengo un palo de madera, hoy puede ser una espada, mañana la cuchara con la que remover la sopa, quizá una varita mágica…

 

6.      La creatividad como hábito. Parece que la creatividad es única en artistas y, realmente, todos somos creativos. Nadie nace con este don desarrollado, aunque muchas personas utilizan la creatividad en su día a día sin que se den apenas cuenta. Piensa que un profesor (siempre barro para casa =D) que sea capaz de que sus alumnos aprendan su materia de forma dinámica y divertida, es creativo y desarrolla bien sus habilidades para conseguir hacer de su trabajo una forma de vida en la que, además, sus chicos aprendan casi sin querer. Sin embargo, todos deberíamos trabajar, cultivar y ejercitar la creatividad en nuestra rutina diaria. Nosotros como padres también deberíamos dejar un hueco a la creatividad, a la imaginación. Lo podemos hacer en la cena para nuestros hijos, a la hora de inventarnos un cuento, a la hora de hacer fotos… cualquier momento es bueno para potenciar también en nosotros la creatividad.

 

7.      Padres creativos, hijos creativos. Muy relacionado con el punto anterior está este tip. Y es que si nuestros hijos “maman” nuestra imaginación y creatividad, no será difícil que también imiten este rasgo característico nuestro. Si les mostramos que es posible tener puntos de vista sobre aspectos de la vida diferentes, estaremos sembrando en ellos también la creatividad. Si aprovechamos su propia imaginación para dejarla volar y los acompañamos en el vuelo aportando más creatividad, nuestros hijos llegarán hasta dónde quieran.

 

Hasta aquí mi lista de consejos. ¿Tenéis alguno más para añadir? Si conocéis algún tip más, dejadme un comentario y ampliamos entre todos este post. =D
¡Espero que paséis un muy feliz día! Un abrazo
Más información: Lego Duplo
*Post patrocinado.
Colegio Crianza

Educación temprana, escolarización y nuestra familia

Escolarización temprana, educación y nuestra familia

Mañana comienza el cole para muchos niños en España. Sobre todo, hoy me acuerdo de los nacidos en 2012, el año en el que nació mi primer hijo, Álvaro, que irán por primera vez al “cole de mayores”. Sin embargo, él no irá aún al colegio a pesar de tener a un padre profesor de secundaria y bachillerato y una madre maestra de educación infantil. “¿Por qué?” Es la pregunta que muchos nos hacen. Algunos escuchan nuestros argumentos y otros, haciendo oídos sordos a lo que decimos, sólo nos argumentan con el “problema” de un niño que llegue a primaria y tenga que repetir por el hecho de no saber leer, escribir, sumar y restar. Contenidos y más contenidos que, a mi parecer, se pueden aprender de muchas formas y no siempre en el colegio.
La verdad es que nunca hubiera imaginado que mis hijos no irían a la escuela infantil y al colegio. Estudié magisterio desde la vocación de servicio a los niños y a las familias que dejan en tus manos a sus tesoros más preciados. Creo que es una etapa poco valorada y, sinceramente, es la más importante que hay. La neurociencia ya nos ha dado la razón en esto y se sabe que lo que se aprende durante los seis primeros años, queda grabado a fuego en la cabeza y en el corazón. Personalmente, a lo largo de mi vida he tenido muchos profesores y, sin embargo, no logro olvidar la sonrisa de Mercedes, mi profesora de pre-escolar. Y es que yo fui al cole con cuatro años, dejando en mi casa a mi madre y mi hermano recién nacido. Cuentan que el colegio me gustaba pero que lloraba porque no quería alejarme de ellos. En mi clase hacíamos muchas cosas, todas nosotros. Solo teníamos lápices de colores, rotuladores, ceras, folios y nada de libros. Mis padres daban dinero para el material escolar y ya en clase, día a día, íbamos haciendo dibujos y trabajos con los que llegábamos al final del trimestre.
Cuando he mirado los libros, sonrío pensando en mi maestra. A la pobre Mercedes le tocó lidiar con mi obsesión por los caballos. Que trabajábamos la familia, la mía era de caballos. Que trabajábamos la cuidad, en la mía los transeúntes eran caballos… pero no recuerdo prisas. Nunca me quedé a comer. Mi madre (y mi hermano) iban caminando hasta el cole. Comíamos sin prisa y volvía para echarme la siesta. Sí, sí, nos echábamos la siesta tanto en 4 como en 5 años, porque era importante que descansáramos.
Los patios se alargaban y salíamos si llovía, granizaba o nevaba para poder tocar y sentir el frio. Hacíamos bolitas de chocolate y galletas… y disfrutábamos de los cuentos que nos contaba Mercedes y que luego escucharían mis muñecos y peluches, porque esto de ser profe me gustó desde el principio.
¡Hasta recuerdo un día en el que la hija de Mercedes vino a vernos! ¡Qué guapa era! Otras cosas del colegio las he olvidado, claro. Pero recuerdo mis primeros años de aprendizaje cooperativo, tranquilo, disfrutando con mis compañeros, de Mercedes y de los sándwich de mi madre a media mañana. Luego llegaron las obligaciones, los deberes y los libros, pero fue más adelante.
Por si lo estáis pensando, soy de finales de los ochenta, así que no hace tanto tiempo que la educación infantil era sólo pre-escolar; sin libros y siguiendo a los niños.
Y comenzaba diciendo que nunca imaginé que mis hijos no estarían escolarizados. Simplemente, estudié magisterio y vi lo positivo de la educación. Todo lo que los niños aprenden y son capaces de dar y exprimir. Vi cómo aprenden y cómo trabajar con ellos, desde el respeto y siguiendo a los niños…El problema viene cuando pasas a trabajar y te encuentras con que la editorial que sea es la que hay que seguir. Siempre me ha llamado la atención cómo es posible que las editoriales sepan lo que quieren los niños aprender en noviembre de 2015 trabajando por proyectos… Pero bueno, el negocio de los libros está ahí.
En mi caso, ese no fue el problema. Si no hubiera sido despedidapor estar embarazada, mis hijos hubieran ido a la escuela infantil tras el mísero permiso de maternidad, lactancia y vacaciones. Posiblemente, nunca me hubiera planteado que pudieran estar mejor en otro lugar que en el cole y andaría emocionada cuando vinieran cantando canciones o diciéndome los números. No me entendáis mal, no estoy juzgando a nadie. Simplemente, por las circunstancias que hemos vivido, hemos visto que nuestros hijos están muy bien en casa, aprendiendo otras cosas, pasando tiempo con su madre, manteniendo unos ritmos tranquilos de vida en los que los horarios varían y no pasa nada. Aprendiendo a poner la mesa, a desayunar, a comer… sin prisa. Adquiriendo progresivamente responsabilidades y, llamadme egoísta, pero también estoy bien pudiendo disfrutar de ellos y de sus primeros años, aprendiendo a ser madre y creciendo junto a ellos.
En algunos momentos me siento juzgada como si no llevarlos al colegio fuera de mala madre. En otros momentos pienso si la gente llevará razón, pero pronto vuelvo a mis raíces y considero más importante otros aspectos no académicos. Hablando con una jefa de estudios de infantil me decía que a veces somos más papistas que el papa y que los niños en infantil aprenden, sobre todo, a socializarse y eso, teniendo un hermano, saliendo a comprar y al parque, está más que superado.
Quizá lo mejor que podemos hacer es mirar a nuestros hijos y nuestras circunstancias para saber qué es lo que ellos y nosotros necesitamos. Quizá no queráis cargar a los abuelos o deseéis tener algo de tiempo libre o, simplemente, queráis comenzar con 1, 2, 3, 4 o 5 años el colegio. No es cuestión de juzgar, es cuestión de respetar. Cada uno intenta hacer lo mejor para sus hijos y nuestra postura es ésta. No sé si el año que viene con 4 años Álvaro irá al colegio. No lo sé y no me lo planteo. Todo se irá viendo. Si él está bien y yo también… Es un tema parecido al de la lactancia, es una decisión familiar y no todo el mundo tiene derecho a opinar aunque lo haga.
Por suerte o por desgracia cada hijo tiene unos padres que, si bien no seremos perfectos, los queremos y educamos lo mejor que sabemos. Y aunque nos equivoquemos en algunas decisiones, creo que las que se hacen desde el corazón no deberían juzgarse tan a la ligera. A fin de cuentas, estos son mis hijos y sólo les afectará a ellos ir o no ir a la escuela este tiempo. El resto de padres puede sentirse libres a la hora de hacer lo que desee y considere que es mejor para ellos. No cuestiono si los niños están con los abuelos, la guarde, el cole o en casa, si hacen homeschooling o van a un colegio Waldorf. De verdad. La intención con este blog es aportar a la comunidad bloguera mi visión sobre la crianza y educación de mis hijos y, si puedo ayudar a algún padre o madre en algún momento que deseen hacer actividades con ellos, dar ideas o aportar un poco de algo, estaré encantada de colaborar. No juzgo aunque me posicione. Creo que cada uno actuamos como consideramos que es mejor para nuestra familia. De puertas para fuera, todos parecemos más perfectos pero no siempre lo somos. De hecho, yo me equivoco mucho. Intento ser una buena madre para mis hijos pero cometo errores, rectifico, pido perdón, lloro y río… ¡No todo es el blog! Pero si es verdad que intento mostrar una parte bonita, porque creo que vale más la parte positiva de mi vida que las cosas malas o los malos ratos que pase (que los hay). Yo también me agobio y no siempre sé qué hacer. Yo también pregunto a gente cómo tratar ciertos aspectos o qué pasa si hacemos una cosa u otra…
Ahora, en este momento, creo que mis hijos necesitan, por su edad, tenerme cerca y yo también siento que los necesito. Cuando cumplan 15 años no me van a necesitar, así que ahora que son dependientes, quiero estar. A fin de cuentas, sólo tendrán esta edad una vez. Su padre y yo lo hemos decidido así y creemos que es lo mejor para nuestra familia. Aunque eso implica tener un sueldo menos en casa, no amortizar la hipoteca, tener 5 días de vacaciones en lugar de 15, que el pequeño use la ropa de su hermano y que nuestra casa tenga 50 m2, entre otras cosas.
Así que, sobre todo a los niños que mañana empezáis el nuevo curso, ¡animo! Ánimo también para los padres que dejan a sus hijos por primera vez y para los que vuelven al cole, ya sabéis ¡contad los días para las vacaciones! El tiempo pasa demasiado deprisa… Y la Navidad está a la vuelta de la esquina 😉
Crianza Reflexión

¿Por qué no debemos pegar a nuestros hijos?

Por qué no debemos pegar a nuestros

Hace unos días, en una cena, hablando sobre la educaciónde los niños, tuve un “enfrentamiento verbal” con un padre que me defendía el famoso “cachete pedagógico” para corregir a los niños. En la conversación me explicaba que un niño que no ha recibido un cachete a tiempo es una persona que no entiende de límites y que tiende a frustrarse cuando el resto no le da la razón. Además, me habló de los beneficios de un cachete a tiempo, ya que te hace ir más derecho que una vela.
Cuando le dije que si en lugar de poner la palabra niño, pusiera la palabra mujer, estaríamos hablando de violencia de género y todo el mundo estaría animando a la mujer en cuestión a llamar al 016y a denunciar a su pareja. Y es que estamos tan concienciados de que a las mujeres no se les pega, que no soportamos la idea de que ninguna aguante un mal gesto o una cachetada por amor (o por falta de auto-control).
Imagen propiedad de Eneko
¿Por qué en un niño lo vemos como algo educativo? La respuesta es sencilla: lo normal es que los padres queramos lo mejor para nuestros hijos y que cada uno sepa cómo funciona mejor su hijo, así que si vemos a un padre pegar a un hijo, sólo puede ser por el hecho de que quiere educarlo bien. Pero, ¿de verdad es necesario el cachete para que el niño aprenda? ¿O es más bien que los adultos nos frustramos ante la autonomía de nuestros hijos y, sobre todo, ante la idea de que nuestros hijos no hagan lo que nosotros deseamos? ¡Claro! Es que somos personas diferentes y hacemos las cosas de forma diferente, ¡aunque el niño en cuestión tenga 2 años!
La falta de información, unida a que no es extraño que la gente te cuente que sus padres le daban dos en el culo de vez en cuando y ahora es una persona normal, hace que la violencia hacia los niños sea un hecho que esté normalizado. Y si es normal pegar dos cachetes a los niños, la persona que no es normal es la que defiende que hay otra forma de hacerlo sin violencia.
Desde luego, si queremos erradicar la violencia en el mundo, es complicado hacerlo si luego le damos a nuestros hijos para corregir sus conductas. A veces criar a los niños es una tarea dura y poco agradecida (os lo digo yo, que tengo dos seguidos y estoy con ellos 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año). Ellos no siempre entienden que llevemos prisa, que estemos cansados o que hoy no nos apetezca jugar a lo de siempre. Los niños tienen una percepción de la realidad diferente a la nuestra. ¡Ellos tienen todo el tiempo del mundo para conocer el mundo, adaptarse a él y aprender! Y nosotros solemos llevar prisa a la hora de comer, y cuando hacemos la compra, y cuando vamos a ducharnos… ¡y tantas otras cosas!
Cuando sus ritmos y los nuestros no coinciden, tenemos un conflicto. Y cuando no quieren el sándwich (porque prefieren sandía o un helado), tenemos otro conflicto. Y cuando tenemos prisa, no se comen el sándwich y, además, hemos quedado para ir a la piscina… ¡estallamos! Y no siempre sabemos controlarnos…. Los adultos, claro.
Y el problema de darles un golpe (en ningún momento me estoy refiriendo a una paliza), es que los niños aprenden de nuestras acciones y, al ser modelos para ellos, les hemos enseñado de una manera rápida y sencilla, que cuando te pones nervioso, está justificado pegar. Y cuando te frustras, también. Y cuando las cosas no te salen como quieres, también. Y si no te gusta lo que hace el otro, también puedes darle un cachete (no una paliza, que eso es ensañamiento).
Eso quedará grabado a fuego en nuestros hijos. Y luego ya podemos decirles en el parque o en la escuela que no se pega… Los primeros agentes educativos somos los padres y, dado que somos los que más queremos a nuestros hijos, lo suyo es que no les toquemos bajo ningún concepto. Imagina lo que puede pasar por su cabeza si ve que las personas que más lo quieren le pegan para que aprenda (¿qué aprende qué? ¿Es algo que no se puede explicar?).
En algún momento he escuchado comentarios que me animaban a darle un par de azotes en el culo para que mi hijo mayor, Álvaro, comiera, por ejemplo. O para que no hiciera alguna cosa que es normal teniendo dos años (de verdad, cuando tenga 15 años no le hará ilusión saltar sobre el sofá. Y las rabietas, también entran dentro de la normalidad. Todo pasa, de verdad. Es cuestión de madurez y de tiempo; tanto de los padres como de los hijos). La presión social a veces también nos influye. Nuestros hijos están aprendiendo a ser personas y, cuando no se comportan como deberían comportarse (si tuvieran 20 años y les apeteciera visitar a familiares y estar en largas comidas o cenas… o incluso estar el fin de semana sin sus juguetes), llega el momento en el que no quieren respondernos con buenos modales porque se sienten agredidos. Y, ante el mínimo mal gesto, todo el mundo se girará hacia el niño para decirle que eso no se hace, eso no se dice, así no se debe comportar… ¡y mil ejemplos de lo maravillosos que han sido sus hijos, nietos, sobrinos o hijos de amigos gracias a que una vez le dijeron que eso no se hacía acompañándolo de un par de azotes en el culete! Y tú, que estás pasándolo mal por tu hijo (porque sabes que está cansado o triste o aburrido) y también por todos esos comentarios que te hacen sentir como malamadre o malpadre, te dejas influir y puedes llegar a probar esas “técnicas” milagrosas de dar un cachete… Y sabes que es un error, porque no es natural pegar a nuestros hijos.
Además, la ciencia ya ha dejado en evidencia esas técnicas y ha demostrado que no es nada bueno pegar a los niños. Nunca. Bajo ningún concepto. Los daños psicológicos, emocionales, afectivos… quedan en su cerebro para siempre. Así que hazte un favor y, cuando no puedas más, tómate un respiro (aunque sea en otra habitación) y cuenta hasta diez. En un momento determinado en el que estamos saturados, podemos actuar dejándonos llevar por la frustración. Si respiramos un poco y tomamos distancia, el problema no será tan grave. Piénsalo.
Ahora os dejo 10 motivos por los que no deberíais pegar a vuestro hijo; extraído del libro «Superbebé», de la Dra. Jenn Berman: 
1. Dar un azote a un niño le enseña que pegar está bien y que golpear es una forma aceptable de resolver un conflicto. El mensaje que recibe es que es justificable utilizar la fuerza para resolver un conflicto, lo que solo genera más golpes.
2. Dar azotes es perjudicial para el desarrollo cognitivo.
3. Experimentar dolor no enseña a los niños a desarrollar una conciencia.
4. Dar azotes no enseña a los niños a respetar a los padres, sino a temerlos. Para que un niño se comporte bien, necesita tener una sensación de confianza y seguridad.
5. Dar azotes daña la autoestima de los niños. Los niños que reciben azotes de sus padres dan por hecho que no deben ser amados por las personas que se «supone» que les quieren más.
6. Dar azotes enseña a los niños que está bien pegar a las personas que quieren.
7. Dar azotes está relacionado con agresión y conducta antisocial.
8. Los niños que reciben azotes son más ansiosos y temerosos.
9. Los azotes aumentan la probabilidad de que los niños mantengan sexo de riesgo y sin protección en la edad adulta.
10. El castigo físico está más relacionado con abuso por parte de los padres.
Portada del libro “Superbebé”
Os dejo unos enlaces afiliados de Amazon con una selección de libros sobre crianza respetuosa. Como sabéis, por cada compra que hagáis a través de estos enlaces, Amazon nos premia con una pequeña comisión para poder seguir trabajando.
Y ahora os dejo con una reflexión personal: los niños son un espejo de lo que viven y ven en casa. Así que, como ya dijo Jodorowsky: 
 Un abrazo, ¡y a quererse mucho!
Crianza Reflexión Viajes

Mis hijos ya viajan a contra marcha

portada

Pues sí, hoy os cuento una noticia importante para mí, para mi familia y, sobre todo, para mis hijos: ya viajan los dos a contra marcha en sillas especiales para que, en el caso de tener un golpe (o bordillazo), no tengamos que vivir la misma situación que los padres del Vikingo Gabriel (aprovecho para enviarles un abrazo y mucha gratitud por la fuerza que tienen y están demostrando difundiendo la importancia de que los niños viajen a contra marcha).

Las personas que me conocen saben que llevaba tiempo dándole vueltas a este asunto. Ya sabía que los niños viajaban más seguros si van en sentido contrario a la marcha y, de hecho, había pedido que para el bautizo de Diego (ese que nunca llega) el mejor regalo era una silla a contra marcha… En principio cogeríamos una para Álvaro que era el que iba ya a favor de la marcha para proteger su cuerpo y su cuello. Sin embargo, viendo cómo iba Diego en los viajes gracias a la posición de la maxi-cosi (demasiado inclinada), decidimos que serían dos las sillas. Una para cada uno.

Lo dicho, que llevábamos tiempo pensando en este asunto pero nunca llegaba el momento. Reconozco que siempre tenía reparo económico porque es una inversión muy fuerte. En diciembre, cuando leí una noticia en la que moría un niño de dos años cuando su madre aparcaba el coche y dio un bordillazo se me estremeció el corazón. ¿Cómo es posible que muera si iba en su silla homologada? Porque las sillas a favor de la marcha no protegen el cuello y, ante cualquier frenazo (no tiene que ser un golpe), el cuello del pequeño hace “clic” y tenemos el disgusto asegurado.
Intenté darle la vuelta al grupo 0/1 de Álvaro porque por peso podría seguir yendo como grupo 0 pero se movía mucho y no era seguro. La parte económica me podía, hasta que un día hablando con mi marido me dijo “gastamos dinero en muchas cosas, muchas de ellas superfluas. ¿Le vamos a poner precio a la seguridad de nuestros hijos?”. Fue entonces cuando comencé a buscar sillas por características para Álvaro. No os voy a negar que la noticia de Gabriel el Vikingo me volvió a dar una bofetada con la realidad. ¡¡Qué estas cosas pasan!!
Así que llegó julio y con él los viajes. A mi abuela nos dio un susto y la tuvieron que ingresar en el hospital de Cuenca, así que viaje para el pueblo, viaje para Cuenca, vuelta para el pueblo, vuelta para Madrid… Y sin saber si tendríamos que volver a viajar corriendo, así que, en mi grado de locura, nos fuimos a Nordic Baby, una tienda de puericultura especializada en maternidad respetuosa, para ver las sillas y, ese mismo día, salimos con ellas puestas. 

 

Alicia, la dependienta que me atendió, fue una chica muy agradable que sabía de lo que hablaba. Me dijo que se había corrido la voz entre muchos padres y que la difusión era importante porque todos metemos a nuestros hijos en el coche para hacer cualquier tipo de desplazamiento. Nunca sabes cuándo va a pasar. Evidentemente no queremos que nos pase nada, pero nunca sabes si te pasará.
Mi razonamiento ha sido el siguiente: una vez que tengo la información sobre cómo funcionan los cuerpos de los niños, su fragilidad y las consecuencias en caso de golpe o colisión, yo soy responsable de tomar decisiones que pongan a mis hijos en peligro o a salvo. Así que, es cierto, ha sido una inversión importante económicamente hablando. Si tenemos en cuenta que en casa sólo entra un sueldo, os podéis imaginar que el esfuerzo no es pequeño; pero tenemos dos hijos y deben viajar seguros. Y yo también estoy tranquila. 

 

 

 

 

 

 

De Nordic Baby os podría decir muchas cosas. Allí vi a Mónica Estarreado, la actriz española de televisión, con su pequeña y su madre (un amor de mujer, la verdad). Estaba más que informada de la importancia de que los niños viajen en contra de la marcha y fue muy amable, explicándome trucos y usos varios que le había dado a su silla (y que aún usaba, a pesar de que su niña iba a cumplir 4 añazos y es alta). Y es que resultó ser muy amiga de Cristina, dueña de la tienda y responsable de la página web A contra marcha. Gracias a Cristina y su divulgación, todos sabemos un poco más sobre la seguridad de nuestros hijos en el coche. Si queréis conocer más sobre Cristina, hace unos días Bei (Tigriteando) le hizo una entrevista y explica muchas cosas interesantes. Puedes descargar la entrevista en PDF para tener la información y pasársela a tus amigos y familiares aquí.
Yo salí encantada de la tienda y, mi marido cuando fue, alucinó con lo bien que nos trató Alicia. Nos dieron una clase práctica para saber cómo colocar las sillas, a qué altura tener los cinturones, cuándo cambiar la posición… Todo esto tocando todo con nuestras manos. ¡¡Y salimos con las sillas instaladas!!
Un equipo de trabajadores atentos, agradables, formados y educados. ¡¡Y con horario nórdico para conciliar!!Gracias a todos, de verdad. Espero que este post ayude a seguir difundiendo este mensaje. Es importantísimo que los niños viajen en contra de la marcha. Su seguridad está en juego.
Os dejo unas fotos para que veáis que pudimos practicar y aprender con Alicia. Ahora los pitufos viajan más seguros y nosotros más tranquilos.

 

 

Para que veáis que tiene sitio para las piernas
 

 

Para que podáis apreciar lo alta que es esta silla abriéndola del todo
 

 

 

Álvaro atento a las explicaciones para colocar la pata

 

 

 

Por cierto, contaros que durante unos días hemos estado moviéndonos ya con estas sillas y mis hijos ni se marean ni protestan ni nada. A Álvaro le dijimos que esta silla era más segura que la otra y que lo mejor era que viajara en sentido contrario a la marcha. El primer viaje le pregunté si iba cómodo en la silla y me dijo que sí. Desde entonces va contento en su nueva silla y le encanta poder mirarnos a través de un espejo. Yo con los espejos voy muy tranquila porque tengo contacto visual en todo momento sin girarme ni tocar el espejo retrovisor. Y de Diego deciros que es sentarlo y se queda frito ¡aunque sea en un trayecto de tres minutos! Creo que la silla debe de ser comodísima porque a él le encanta y descansa. También os digo que si hubieran protestado o Álvaro no hubiera aceptado el cambio, tiraría de algún tipo de dispositivo tecnológico para que protestaran menos, porque su seguridad está por encima de las protestas.

 

 

Y tú, ¿te unes a contra marcha?
Crianza Reflexión

Cuando llegue el tsunami: Educar para la vida sin perder la tuya

Cuando llegue el tsunami

El otro día estuve en el III Encuentro de Madres Blogueras que celebraba Yo Dona y Malas Madres, con el fin de aprender cosas sobre el blog y la maternidad… Ya sabéis, seguir formándome e inspirándome para dar por estos lares lo mejor de mí misma. Y, sin duda, hubo una ponencia que me encantó. La dio Nuria Pérez y se llamaba “Cuando llegue el tsunami: Educar para la vida sin perder la tuya”.

 

Al principio pensaba que con ese título nos hablaría sobre cómo ser madre sin perder tu identidad, ya que no es difícil que estemos tan pendientes de nuestros hijos que nos olvidemos de nosotras mismas; y, claro, cuando llegan los niños, esto es un auténtico tsunami… ¡Ay, las inferencias! Lo que llegan a hacer… Quizás por eso me encantó tanto; porque me dio una lección y porque vi que mi idea de maternidad consciente está encaminada… Hay cosas que mejorar, claro, pero no vamos por mal camino, digo yo. Y la charla decía algo así:

 

Esta es la historia de cuatro hermanos: Rob, Paul, Matt y Rosie. Sus padres, Kevin y Sandra, siempre les habían educado en tres pilares fundamentales:
1.      Ser agradecidoscon lo que tenemos.
2.      Ayudar al que lo necesita.
3.      Pase lo que pase, hay que continuar viviendo y luchando.
Debido a que estos pilares en los que basaban su modelo de vida no eran los que se estaban dando en la escuela, Kevin y Sandra, decidieron poner coherencia a su vida y vendieron la tienda que tenían, sacaron a los niños del colegio y decidieron marcharse a labores humanitarias con sus hijos a la India. 

 

El 26 de diciembre de 2004 esta familia se encontraba en Weligama, una localidad pesquera india que fue arrasada por el tsunami que se cobró un total de 230.000 vidas. Rob y Paul dormían juntos y se despertaron con agua en la habitación. Rápidamente subieron hacia el tejado y esperaron. Pasaron las horas y lograron encontrar a sus hermanos pequeños, Matt y Rosie. Juntos esperaron y, cuanto todo parecía estar en calma, comenzaron a caminar. Sin dinero y sin identificación estuvieron andando durante 200 km, hasta que lograron ponerse en contacto con la embajada británica, donde les confirmaron que sus padres habían sido arrastrados por el agua.
Volvieron a Gran Bretaña y una hermana mayor se encargó del cuidado de los hermanos. Ellos, en lugar de venirse abajo tras la pérdida de sus padres, pensaron en cuánta suerte habían tenido de haber sobrevivido al desastre y de tener una familia, y, siguiendo los pilares educativos de sus padres, Rob y Paul fundaron en 2011 una empresa, Gandys, dedicada a la fabricación de chanclas originales y hechas con materiales naturales que destina un 10% de sus ingresos a financiar proyectos para huérfanos y niños desfavorecidos.  

 

Y ahora viene la pregunta: ¿dormimos tranquilos cada noche pensando que, si no amanecemos, nuestros hijos serán capaces de conseguir sobrevivir por ellos mismos? ¿Los educamos en que sean autónomos o que sean dependientes? Porque la vida no está hecha para los débiles. Está pensada para los luchadores y para los que, a pesar de las adversidades, consiguen mirar hacia delante.
¿Confiamos en nuestros hijos? ¿Confiamos en sus capacidades? ¿Cuándo fue la última vez que tu hijo se maravilló al haber conseguido algo por sí mismo? Si no confiamos en ellos y en sus posibilidades, ¿cómo lo van a hacer ellos mismos?
Escribiendo este post me ocurrió, personalmente, una cosa muy curiosa. Mi hijo Álvaro de 2.5 años me encerró, sin querer, en el garaje. Esa mañana había bajado sin la llave del coche (lugar en el que tengo el mando del garaje y que me hubiera permitido salir a la calle en caso de urgencia) y sin móvil. Estaba encerrada con Diego en la mochila a mi espalda y Álvaro, al otro lado de la puerta, sin saber cómo abrirme. De hecho, hubo un momento en el que se pensó que yo estaba dentro del portal del bloque y se fue a buscarme. Yo no podía abrir la puerta y sólo podía confiar en él. Así que, con calma y serenidad le empecé a hablar. “Álvaro, tienes que girar la llave” –escuchaba cómo las movía- “Hacia el otro lado, Álvaro; yo estoy al otro lado de la puerta, no tengas miedo” –seguía moviéndolas. En eso rompe a llorar y me llama “mamá” –sospecho que la luz se ha apagado- “Álvaro, no pasa nada, lo vas a conseguir. Confía en ti, tú sabes” –escucho el clic de la cerradura y estamos juntos. Han sido unos minutos de angustia, pero Álvaro lo ha conseguido. Me explica con su lengua de trapillo que la luz se ha apagado y que ha tenido miedo. Le digo que ya estamos juntos, que ha sido un valiente y que me siento orgullosa de lo mayor y autónomo que es. ¡Ha sabido hacerlo!
Llevamos tiempo enseñándole a usar las llaves. La del portal, la de la casa, hacer giros para abrir… Nunca lo había conseguido hasta ese momento. Pero lo ha hecho justo cuando lo necesitábamos.
Tenía pensado, si no conseguía abrir la puerta, haberlo mandado en el ascensor hasta nuestra planta -puesto que reconoce el número del botón del ascensor- y haberle dicho que tocara a la puerta de nuestro vecino Dani para que él me abriera. Álvaro sabe cuál es nuestra planta y quién vive en cada casa por curiosidad, pero reconozco que viene bien cuando te pasas el día con ellos, porque a mí también puede pasarme algo; un simple mareo, por ejemplo.
Y es que, en determinados momentos, necesitamos que nuestros hijos sean valientes y sepan cosas prácticas: el número de teléfono de papá y de mamá… Y si piensas que son muy pequeños, piensa que eso puede salvar tu vida e incluso la suya. Hay que enseñarles a ser personas con recursos. Hay que enseñarles a hacer cosas sencillas pero útiles… De nada vale tener muchos juguetes o muchas películas si no saben llamar al 112 en el caso de que te ocurra algo. Puede salvar vidas, recuérdalo.
Crianza Juegos Reflexión

DIY – Letras low cost inspiración Montessori

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¡Buenos días! Hoy te traigo un tutorial sobre cómo hacer unas letras de inspiración Montessori por muy poquito dinero. ¿Te atreves?

No sé si lo sabes pero las letras de María Montessori son de dos colores: las vocales son de color azul y las consonantes de color rojo. En nuestro caso las hemos pintado con los colores básicosprimarios: el cian y el magenta porque los teníamos en temperas de cuando estudiaba la carrera y no se me ocurría nada mejor que hacer con ellas 😉

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Crianza

Rabietas, conflictos y primeras aDOSlescencias. Resolución de conflictos

RABIETAS, CONFLICTOS Y PRIMERAS
Hoy voy tarde, lo sé. A veces no consigo publicar teniendo el post programado y el tiempo se me echa encima. Lo siento por todos los que os pasáis a primera hora por el blog con ganas de leer sobre lo que escribo. Hoy os vengo a hablar de los “temibles dos años”, de la época de las rabietas, de los primeros conflictos y de cómo solucionamos en casa esta primera aDOSlescencia que está pasando Álvaro.
Álvaro siempre ha sido un chico estupendo, ha tenido muy buen carácter. Siempre estaba sonriendo, todo le parecía bien. Incluso cuando nació su hermano (él tenía 23 meses recién cumplidos) también le gustó la idea. Cuando la gente le preguntaba por su hermano, él siempre decía que lo quería mucho y que no quería que nadie se lo llevara. Digamos que la época de los conflictos con Álvaro ha llegado un poco más tarde, pero ha llegado. Son etapas normales que todos los niños pasan antes o después, y ya llevamos un tiempo en el que Álvaro nos demuestra que ha adquirido su identidad.
¿Por qué digo que ya ha adquirido su identidad si desde que nacen son otras personas?
Bueno, esto es algo que sabemos y entendemos los adultos, los niños pequeños no lo ven así. Hay un período entre el nacimiento y los 9 meses aproximadamente (momento en el que se empiezan a mover de forma autónoma) que se denomina exterogestación o exogestación (se usan indistintamente los dos términos) en el que los niños necesitan de los brazos y abrazos de papá y mamá (quizá más los de mamá por el tema de la lactancia materna) y ellos aún se sienten como una prolongación de la madre. Pensad que han estado nueve meses en el vientre materno y aún no entienden que ellos tengan identidad propia y que ésta sea diferente a la de su madre.
Poco a poco los niños van creciendo y van aprendiendo a tener una personalidad diferente a la de sus padres. Más o menos, coincidiendo con los dos años es el momento de máximo esplendor para las llamadas rabietas porque es el momento en el que el niño quiere reafirmar su identidad y su toma de decisiones (que además, por lo general, chocará frontalmente con lo que hayamos decidido el resto). Por eso los niños pasan por un momento en el que todo es “NO” y luego, un poco más adelante, pasamos a los chillidos, llantos y pataletas.
Mi postura como maestra y madre es tratar de calmar al niño, empatizar con él e intentar el diálogo para llegar a pactos. Seguro que no es tan descabellado aquello que está reclamando o pidiendo. Si no es posible el diálogo en ese momento, ofrecerle un abrazo que le contenga y le demuestre que estamos ahí incondicionalmente y que le enseñaremos a enfrentarse a estos problemillas y a gestionarlos de una forma menos agresiva para él (que sufren mucho) y para el resto (que también sufrimos cuando los vemos así).
Hace unos días mi hijo tuvo una “crisis” de los dos años en un supermercado. Tuve que aguantar miradas y algún comentario que me animó a “darle dos en el culo, para que se vaya espabilando”. Lo siento, yo condeno la violencia. No la quiero en mi vida y no voy a educar a mis hijos en eso. Tiene la edad que tiene y se comporta como se debe comportar teniendo dos años. Cuando tenga ocho (si ha pasado por esta fase y la “ha quemado”) no tendrá estás crisis; afrontará los problemas y los gestionará de otra forma. Quizá ya esté tan maduro lingüísticamente que sepa darme lecciones de moral o convencerme sobre la importancia de su punto de vista; pero todo tiene un tiempo.
Ahora nos toca armarnos de paciencia, de brazos y abrazos, de palabras de afecto y de cariño, para ayudarle a crecer. No consiste en que haga lo que nosotros queremos, no debe ser un niño sumiso y obediente ante la sociedad o ante sus padres, debe ser un niño crítico con el mundo, con ideas renovadas, con ganas de vivir y de cambiar el mundo. Quizá por eso ahora lo tenga en brazos mientras le voy leyendo que quiero que sea, por encima de todo, un niño feliz, que juntos aprenderemos a gestionar cada momento y que yo (y su padre, por supuesto) estaremos a su lado para acompañarle en su crecimiento y desarrollo, aunque esta primera aDOSlescencia sea todo un reto de pacto, palabras y abrazos.
Por si estáis en el mismo momento que nosotros y necesitáis algún cuento para ponerle palabras a todo lo que estáis viviendo y los niños también necesitan sentirse identificados con el protagonista, os recomiendo el cuento de “Rabietas”. Hace un tiempo hice una pequeña reseña de él y a nosotros nos encanta. Álvaro le gusta mucho hacer gestos y movimientos según la página que estamos leyendo. Os dejo unas fotografías de Álvaro con este libro infantil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
También os dejo el vídeo que hizo Bei, autora de Tigriteando, junto con su hija Abril del cuento “Rabietas” para que podáis ver lo chulo que es.


Rabietas from Bei M. Muñoz on Vimeo.

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Colegio Crianza

Bilingüismo: realidades y mitos

De un tiempo a esta parte no paro de escuchar a padres que están preocupados por el aprendizaje del inglés de sus hijos. La globalización y las telecomunicaciones tienen gran parte de la culpa de esta presión lingüística a la que sometemos a nuestros hijos, ya que queremos que las fronteras no existan para ellos y, en muchas ocasiones, las limitaciones en materia de idiomas hacen que perdamos oportunidades laborales en otros países.
A lo largo de mi formación universitaria como maestra de educación infantil aprendí que es fundamental la adquisición del lenguaje en los niños. Para ello, es muy importante que siempre les hablemos desde el cariño y el respeto con palabras completas y sin caer en reduccionismos (seguro que habéis escuchado el agugu-tata en boca de los abuelos, tíos.. ¡o en vosotros mismos!). Así que, cuando me convertí en madre por primera vez intenté por todos los medios que todas las personas que entraran en contacto con Álvaro le hablaran con corrección. En alguna ocasión me salió bien; en otras, esperaban a que me marchara para poder hablarle con el “lenguaje de los bebés”.
En nuestro caso, los dos somos hispano hablantes y no tenemos dominio de ningún otro idioma con la fluidez necesaria para considerarnos bilingües (aunque aquí mi señor esposo habla, escribe y traduce latín). Quizá por eso nunca he sentido presión con la introducción del segundo idioma. Tengo claro que si no sabes bien un idioma no deberías enseñárselo a tu hijo porque no va a aprender con un buen modelo (lo que es fundamental). Basándome en mis estudios y experiencia laboral, decidí no introducir ningún otro idioma en casa hasta que tuviera bien adquirida su lengua materna. Con Diego estamos haciendo exactamente lo mismo.
Sin embargo un día me di cuenta de que yo no era el mejor modelo para aprender el inglés, pero sí podía usar un elemento motivador externo para ir acercando este idioma para ellos. En casa sabéis que casi no encendemos la televisión; por eso, si un día ponemos “Pocoyo” o “Peppa Pig” a Álvaro le damos una alegría inmensa. Pero en nuestra casa, los dibujos se ven en inglés. Álvaro está hiper-motivado con ver Pocoyo, por lo que no pierde atención y entiende lo que le va contando. Tengo que empezar diciendo que Álvaro no ha visto la televisión hasta el pasado verano, casi con dos años, momento en el que empezamos a ponerle alguna película para ver en familia, así que la parte de “ver la tele” le atrae porque casi no la tiene “usada”. Y digo que Álvaro entiende a Pocoyo porque una mañana, cuando salimos a hablar con la directora de un banco, cuando me estaba despidiendo de ella yo le eché la mano y él, se acercó y le dijo “see you soon” (igual que Pocoyo), lo que me dio pistas para saber que estaba entendiendo, de forma natural, lo que iba diciendo Pocoyo y cuando usaba cada expresión.
Por cierto, si os lo estáis preguntando siento deciros que yo no veo Pocoyo en inglés. Normalmente lo ve él solo (Diego aún es pequeño para tanta estimulación visual) y solo un rato de forma ocasional (no quiero que se rompa la magia).
Nosotros decidimos hacerlo así basándonos, sobre todo, en mi experiencia y formación al respecto. Siempre me dijeron en la universidad que si los niños escuchaban desde la cuna dos idiomas, tendría los dos como “lenguas maternas” (si cada padre habla en un idioma, por ejemplo) pero que no era conveniente forzar la situación. En España tenemos casos de bilingües naturales porque viven en otras comunidades autónomas en las que tienen un idioma diferente al oficial, por ejemplo, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Galicia, el País Vasco…
¿Es negativo que los niños manejen dos idiomas desde la cuna? Para nada. Es positivo que los niños tengan riqueza cultural y de idiomas. Pero siempre que sea natural. Con esto me refiero a que, aunque a mí me guste el ruso, yo no me atrevería a leerles algún texto en ruso a mis hijos (sobre todo porque no sé, aunque sepa que es algo muy bueno para ellos). En cambio, si su padre fuera ruso, lo natural seria que él le hablara en ese idioma.
Lo que no es bueno es forzar situaciones y apuntar a los críos a un sinfín de actividades y extraescolares que, más que favorecer el aprendizaje del idioma, hacen que sientan rechazo hacia el mismo.
El pasado sábado 9 de mayo asistí a la III Jornada de Bilingüismo organizada por el British Council en Pozuelo para aprender más sobre este asunto y, a pesar de que la primera parte de la conferencia fuera en inglés, escuché a Philip Riley, hablando con naturalidad sobre lo que es, realmente, ser bilingüe y cómo conviven, por ejemplo, familias inmigrantes en las que los niños hablan diferentes idiomas en función de las necesidades que tienen.
Luego, en la mesa redonda (ya en castellano) estuvieron Marlen van Wechem y Ana Halbach, autoras del libro “Don´t worry, mum and dad…I will speak English!” (La guía del bilingüismo del British Council School), en la que nos contaron las ventajas que tienen los niños bilingües, los inconvenientes, mitos, realidades, si es cierto que al tener dos idiomas en la cabeza se retrasa el momento de hablar de los niños… ¡Pero no quiero contaros nada del libro porque estoy de sorteo! Para celebrar los 300 seguidores de Facebook, estoy sorteando uno de las guías para que resuelvas todas tus dudas. ¿Quieres una? Es muy sencillo, te cuento:
  1. Ser seguidor de mi fanpages (haberle dado al famoso “me gusta”)
  2. Escribir un comentario en este post o en el mensaje de Facebook (para saber que participas)
  3. Compartir públicamente con tus amigos este mensaje (para que todos se enteren de que la sorteo, claro).
El sorteo lleva en pie desde el pasado domingo, y va a terminar el día 17 de mayo. Así que ¡no pierdas un minuto! Al ganador le enviaré por correo la guía (territorio nacional) para que resuelva sus dudas sobre el bilingüismo. ¿Te animas?

El sorteo, finalmente, se ha celebrado el 19/05/2015 a las 12.10 horas. Y la ganadora ha sido:

  • Paola Arcas

¡¡Enhorabuena!!

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