Las bodas ya no son como antes, ¡sin duda!

No hay duda, la vida va cambiando y lo que antes parecía todo un acierto, ahora puede parecer que está, totalmente, fuera de tono.

Y eso pasa en todos los aspectos de la vida, sólo tenemos que echar un vistazo a nuestra casa, nuestra crianza, nuestra ropa y veremos cómo todo está en constante evolución.

Y esto lo digo porque hoy voy a escribir sobre el tema de las bodas. No sé si en algún momento he escrito sobre cómo fue la mía, pero los que me conocéis en persona sabéis que no soy muy amiga de ellas. Llamadme rara pero nunca me he imaginado siendo la protagonista en ese día.

La cosa es que, a menudo, escucho a mi alrededor comentarios de personas que me dicen que las bodas de ahora no tienen nada que ver con las bodas de antes, que las de antes eran más sencillas, que ahora hay que estar pendientes de mil cosas, miles de preparativos, detalles y cosas que antes no estaban.

¡Y es cierto! Sí, hemos dado por bueno que la gente cuando se casa tenga un álbum de pre-boda, boda y post-boda. Nos parece, en general, un poco rollo, estar pendientes de esas cosas, pero lo hemos aceptado y lo damos por bueno.

Hemos aceptado que la novia, en algunas ocasiones, tenga dos vestidos, varios peinados y se convierta, por unas horas, en casi la mismísima Reina de España, siendo objeto de miradas y comentarios –muchos de ellos, buenos, eso sí-.

Hemos aceptado que las bodas son un negocio en donde los novios deciden dónde se casan, cómo tienes que vestir –si de largo, corto, con pamela o frac-, y qué vas a comer.

Mucha gente dice que prefiere una multa a una boda, pero luego no puedes decir que no te gusta ir de boda porque quedas mal o como un rancio.

Sí, lo sé.

A mí, en términos generales, no me gustan las bodas por todo lo que llevan: vestidos, peluquería, tacones, dolor infinito de pies, y el golpe que se lleva tu cuenta corriente. Porque no vale con dar un detalle: debes cubrir con el cubierto que han elegido para ti, con la comida que han elegido para ti, con la barra libre que ha supuesto que vas a beber y el baile, charanga o concierto de David Bisbal que han elegido para ti.

Además, los novios han decidido hacer un tour maravilloso por islas innombrables y entre todos lo tenemos que costear, porque, aunque lleven –o no- años viviendo juntos, todos nos queremos ir a tomar el sol al Caribe o a conocer Madagascar, ¿o no?

En fin, que cuando me dicen estas cosas, suelo poner cara de “ya, bueno, yo también me casé y te aseguro que fue mucho más sencillo que todo eso”.

A veces explico cómo fue mi boda y, otras, simplemente, lo dejo estar.

Yo también me he casado y lo hicimos de una forma muy austera porque no queríamos que nuestros familiares y amigos asumieran una decisión que era nuestra. Nosotros decidíamos casarnos y nosotros asumimos el gasto total del evento.

Fue un acto bonito, para nuestra familia más próxima, sin regalos que cogen polvo en las vitrinas de la gente –si no acaban en el cubo de la basura-, sin viajes a ninguna isla –aunque nos fuimos a conocer con nuestro hijo Salamanca en alguno de los días de permiso- y queriendo que todos entendieran que no íbamos a jugar a este negocio que no compartimos.

¡Ojo! Que acepto y entiendo que la gente tenga ilusión por su boda, por sus trajes, flores, banquetes y demás detalles. Que cualquier decisión es respetable y yo, simplemente, expongo mi razonamiento.

Pero un día, hablando con mi suegro, me decía que antes las bodas eran muy sencillas: ibas a la Iglesia, te casabas e invitabas a tu familia más cercana y vecinos a un chocolate. Y no había regalo porque era un gasto asumible.

El problema ha venido cuando no somos capaces de asumir las cantidades astronómicas a las que nos enfrentamos por una boda –que sí, que es una vez en la vida, cómo no vas a tener álbum de boda, o vestido propio cogiendo polvo en el trastero-. Y ahí, todo el mundo se ve obligado a “pagar” la multa.

Pero bueno, como se supone que luego invitarás tú, pues el dinero irá de vuelta –o el mal rollo estará asegurado-.

En fin, que os doy la razón: las bodas ya no son lo que eran. Por eso, en lugar de irnos a hace treinta años, mi marido y yo elegimos cómo se hacían las bodas mucho antes, para hacerla sencilla y sin compromisos para nadie.

Conste que esta opción tuvo como consecuencia enfados por parte de amistades que no entendieron que no los invitáramos, y mucha gente que, se alegró muchísimo de que nos casáramos sin invitarlos porque así –dicho en la cara y todo- no tenían que darnos nada. Lo que me confirmó que no das dinero porque te alegre que se casen, sino porque hay que cubrir con todo lo que os he redactado líneas arriba.

Y vosotras, ¿cómo habéis hecho la boda? O, si la tuvierais que hacer, ¿cómo la haríais?

Ely

Ely

El post de hoy ha llegado hasta aquí, pero puedes dejar tu comentario para ayudarme a crecer y a aprender contigo. Recuerda que un blog se nutre de ellos :) Espero volver a verte por aquí y ¡feliz día! Nos vemos en las Redes Sociales

4 thoughts on “Las bodas ya no son como antes, ¡sin duda!

  • 12/09/2017 en 09:48
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    Comparto tu opinión!! Yo pienso, si te casas, es porque quieres, si invitas, es porque quieres compartirlo, entonces porque es obligatorio cubrir todo lo que se supone que han gastado en ti? Eso, para mí no es invitación. Eso es, ven, celebra con nosotros que nos casamos, pero ojo! Paga el cubierto mínimo o habrá malos rollos como dices tú.

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  • 12/09/2017 en 15:02
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    Nosotros tuvimos una boda mediana, con trajes, familia etc. pero pagada íntegramente por nosotros, dentro de nuestras posibilidades y sin endeudarnos ni llevar a la gente a la quiebra. Aquí el precio de los cubiertos me parece desorbitado y al final es un negocio en la que los novios hasta piden préstamos para casarse y ay como no devuelvas el importe de tu cubierto… También he ido a bodas pequeñas, que tampoco han acabado bien: familiares enfadados por no haber sido invitados en ese círculo íntimo… En fin, que la gente está muy dispuesta a pelear por todo.

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  • 15/09/2017 en 12:42
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    Como tú siempre que oigo boda pienso en vaya pereza. Hemos tardado en casarnos por ese motivo. El gasto que supone casarse, para los demás. Los q invitas y te dan un regalo, que como dices es para “cubrir” su plato.
    Ahora bien, decidimos casarnos con comilona con toda familia y amigos porque no queríamos pasar por alto y celebrar nuestro amor, el de los 4. Es la única ve en la vida que miras a tu alrededor y ves a todos a los que te importan. No fue un fiestón de juerga pero fue un fiestón de día, una boda con hijos, divertida, y que me alegro de haberla hecho. Al final cada uno elige que le gusta, haya la moda que haya. Nosotros de hecho hicimos un MARRYOKE!! Jaja pásate a ver q es por mi blogg. muaa

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    • Ely
      07/11/2017 en 13:49
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      He leído tu comentario y me ha transmitido tanta alegría!!! Creo que disfrutaste tu boda como la que más! Y me alegra profundamente

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