Un año en nuestras vidas, tantos aprendizajes contigo

Hace un año que naciste, Lucía, y me siento tan agradecida por tenerte en nuestra vida que no podría dejar pasar este día sin escribirte unas palabras.

El tiempo no corre, vuela, y este último año ha ido aún más rápido si cabe. La escolarización de Álvaro hizo que nuestro ritmo fuera marcado por un reloj que no para.

Llegaste al mundo un 27 de octubre por la tarde noche tras un embarazo que se me pasó rápido y en el que te habíamos puesto cara. Habíamos tenido un día con sol, con calor, con luz entrando por las ventanas -aunque dicen que este año es inusual, sé que el año pasado también hizo un día como hoy-.

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Viniste con la serenidad de quien sabe a dónde ha venido. Nos conocías a todos, especialmente, reconociste las vocecillas de tus hermanos y, rápidamente, comprobamos que los mirabas de una forma diferente.

Te hemos cogido en brazos mucho, muchísimo, porque sabemos que el tiempo vuela y el día que camines, no volverás a nuestros brazos más que cuando estés cansada. Hemos disfrutado con tu aroma de bebé, con la sonrisa que esbozabas al terminar de mamar y quedarte en estado de catarsis. Hemos sonreído con tus descubrimientos, nos hemos asombrado de tus avances a pasos agigantados y hemos sufrido con tus achaques.

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Nos has enseñado el verdadero valor y sentido de la Navidad, de la importancia de tener salud, de lo “frágil” que nos podemos sentir los padres cuando no todo va bien.

Hemos aprendido a ser mucho más empáticos con las familias, a disfrutar de la nuestra y a valorar el hecho de juntarnos a todos alrededor de una mesa.

Hemos mirado tu cara, tus rasgos, tus gestos, intentando descubrir si te pareces a alguien en concreto o si, simplemente, eres tú misma.

Hemos observado como pasas tiempo con tus hermanos, intentando seguir sus ritmos, intentando no dormirte la siesta cuando tus ojos te caen a pedazos.

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Te despiertas contenta, hablando por los codos, llamándolos para que acudan a ver como está “la princesa de la boca de fresa”. Nos reímos mucho, muchísimo cuando decides que un cuento no es suficiente y me vas dando más para que cante, lea, juegue o ponga vocecillas.

Nos gusta todo de ti, ¡qué te vamos a decir, hija mía! Eres simpática, decidida, valiente, risueña, divertida… Llegarán momentos de conflictos, crisis, rabietas y enfados. Lo sabemos, pero mientras llega, estamos disfrutando, disfrutándote, porque eres un regalo.

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Feliz primera vuelta al sol, cariño. Empezamos la segunda vuelta con ilusión, con ganas y acompañándote cada día 😉

Ely

Ely

El post de hoy ha llegado hasta aquí, pero puedes dejar tu comentario para ayudarme a crecer y a aprender contigo. Recuerda que un blog se nutre de ellos :) Espero volver a verte por aquí y ¡feliz día! Nos vemos en las Redes Sociales

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