Reflexión

40 mujeres hablan sobre conciliación

Foto cortesía de Eva Gascón

Un grupo de más de 40 mujeres nos reunimos el pasado viernes para desayunar en la Casa de las Malas Madres para hablar sobre la conciliación, celebrando el primer año desde que Laura, Maite y todo el equipo lanzarán su encuesta #13F de la que se sacaron muchas conclusiones y que ha servido para comenzar una lucha que las ha llevado a hacer campañas en Change.org (aún estáis a tiempo de firmar si no lo habéis hecho ;)), hablar con grupos políticos en época electoral, salir en medios de comunicación y hacer cada vez más visible el problema al que nos enfrentamos en España.

Parece a primera vista que el problema de la conciliación es solo un tema de la mujer madre; como mucho del colectivo padres… Pero no, conciliar es una cuestión social, una cuestión que nos afecta a todos y por la que todos deberíamos movernos.

Conciliar es tener tiempo para trabajar, para estar con la familia, con los amigos, para leer, acudir al cine, tomar una cerveza o para hacer deporte. Conciliar implica disponer de tiempo para gestionarlo como cada uno considere que debe hacerlo y para lo que necesite. Y es que cada persona, cada familia, tiene unas necesidades distintas y necesita poder gestionarlasDSC_0115 (2)

¿Y sabes lo que aprendí de esas 40 mujeres allí reunidas? Que en muchas ocasiones los problemas se presentan cuando se tienen hijos, es cierto, pero que a todos los trabajadores nos habría gustado disponer de más tiempo personal, menos tiempo para comer o mayor flexibilidad horaria para entrar y salir del trabajo.

¿Y eso se puede conseguir? Pues sí pero debemos cambiar muchas cosas en nuestra forma de pensar. Por ejemplo, en España madrugamos pero no comenzamos a trabajar, por regla general, hasta las 9 o 10 de mañana. Paramos a tomar café, a comer teniendo demasiado tiempo para hacerlo y, al saber que debemos estar calentando la silla hasta las 7 u 8 de la tarde, no somos productivos. Porque pasar tiempo de forma presencial no nos hace más eficaces.

¿Sabías que en los trabajos en los que en los meses de verano se tiene jornada intensiva el trabajo sigue saliendo adelante? Es que durante esos meses la gente sale menos a fumar, tomar café o despejarse porque tiene trabajo que hacer y todos se quieren marchar a su hora.

¿Sabías que muchas mujeres optan por la reducción de jornada para pasar más tiempo con sus hijos? Esa es la única forma que tienen de poder “conciliar” y tener jornada intensiva en el trabajo porque si no lo hace así les ponen dos horas para comer y no salen hasta las 6… Y si los niños se acuestan temprano, casi no los ven. 

Podría parecer que las PYMES no pueden hacer nada en pro de la conciliación y, sin embargo, ya hay algunas pequeñas empresas que lo están haciendo. ¿Cómo? Primero entendiendo que su plantilla quiera pasar tiempo con su familia, amigos, haciendo deporte o descansando. Porque quieren trabajar para vivir no vivir para trabajar. Segundo, confiando en su plantilla, en sus trabajadores y observando cómo cuando la gente es feliz, trabaja más y mejor. Y tercero, tal y como manifestaba una de las mujeres allí presentes “con cierto temor” a que nuestro carácter “español” haga que llegue algún compañero/a nuevo/a y la líe aprovechándose de este sistema, haciendo que todo se vaya al garete.

Otras mujeres allí presentes hablaron sobre cómo renunciaron a sus puestos de trabajo porque no les permitía conciliar y han esperado su momento pero con los años, sobre todo a la mujer madre, reincorporarse le cuesta mucho. No por falta de conocimientos o de actualizaciones, sino por ser difícil cubrir estos años de “crianza”. Y es que la brecha entre el salario laboral hace que, enseguida se vea quién se queda con la prole y quien se marcha a trabajar fuera de casa.

El emprendimiento también fue señalado como opción para conciliar, sin embargo, no todo el mundo quiere emprender ni todo proyecto tiene posibilidad de triunfar.

La parte de la pareja apareció como tema fundamental en la conciliación. La diferencia de prioridades quedó patente haciéndonos reflexionar sobre lo impulsivas y perfeccionista que llegamos a ser en algunas ocasiones, perdiendo de vista que “no hacerlo como lo hacemos nosotras no significa que esté mal”. Quizá el hecho de saber que tu mujer lo tiene todo bajo control hace que los hombres se relajen y puedan tomarse la vida con otra filosofía. Y también influye el hecho de que, normalmente, las mujeres anteponemos los intereses de nuestra familia a las nuestras propia, quedando siempre para el final nuestra necesidad de tiempo con amigas, cultura, deporte o soledad.DSC_0621

El cambio en los roles de toda la vida ha hecho que la mujer se incorpore a la vida laboral fuera de casa incluyendo en las tareas hogareñas a los hombres, que provienen, a su vez, de una generación que no les enseñó a realizar tareas domésticas. Eso hace que en muchas ocasiones las tareas domésticas que quedan para los hombres sean más “visibles” tipo: llevar al parque a los niños, recogerlos del colegio, jugar con ellos… Mientras el colectivo femenino sigue llevando a cabo tareas como la ropa, la gestión de la comida y la compra, temas sanitarios y educacionales de los niños… Tareas menos visibles pero importantes (o básicas, diría yo); aunque luego escuchemos las típicas frases “qué suerte tienes, tu marido recoge a los niños del cole” (aunque sea un día al mes ;P)

Así que muchas mujeres tienen que educar a los hijos y a los maridos en la corresponsabilidad en el hogar y en la familia. Porque en esto no se ayuda; se es responsable con las cosas que hemos decidido tener: los hijos son de dos y la casa también, con independencia de quien pase más tiempo en casa.

Así que chicos del mundo que podáis leer esto, las mujeres sencillo no lo tenemos. Andamos presionadas desee bien pequeñas para conseguir un trabajo que nos haga ser económicamente independientes pero cuando somos madres, muchas, tenemos sentimientos encontrados entre el deseo de crianza y el no renunciar a lo que tanto esfuerzo nos ha costado. CbPrRSsW0AAqtAs.jpg large

¿Y qué medidas se podrían tomar para conciliar?

  • Pues un horario racional flexible en entrada y salida que se adapte a los trabajadores según sus preferencias (no todos serán padres/madres de familia con niños en edades dependientes).
  • Empatía por parte de generaciones más mayores que ya no recuerdan que a ellos también les costó conciliar. Lo lograron o no, pero muchos ya no lo recuerdan.
  • Para mí una medida que haría que las mujeres no sufrieran la brecha salarial en el mercado laboral pasa por permisos de maternidad de seis meses (tiempo de lactancia materna exclusiva siguiendo las recomendaciones de la OMS) al igual que el de paternidad qué pasaría a seis meses también obligatorios para el padre para coger tras los de la madre; garantizando, a su vez, que el bebé pase su primer año de vida cuidado por sus progenitores.
  • Además, la ayuda de 100€ para las madres trabajadoras yo las pondría para el Niño ya que de esta manera la ayuda es discriminatoria primero hacia el resto de madres (trabajan aunque no coticen) y para los padres (que suelen ser todo trabajadores y tampoco les gusta separarse de sus hijos). Si la ayuda de da al niño durante 3 años, es lo mismo económicamente hablando pero el concepto cambia. DSC_0242

Y, ya que hablamos de conciliar, me gustaría saber cómo estamos educando a las siguientes generaciones para la conciliación. ¿Pensáis que los niños que con 4 meses acuden a las escuelas infantiles y pasan 8/10 horas en el mismo sitio se están educando para la conciliación o que ya los estamos entrenando para jornadas astronómicas? En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el número de colegio que han optado por la jornada intensiva no es demasiado extenso (en Castilla La Mancha, por ejemplo, casi todos son de 9 a 14) y creo que es, en mayor medida porque el nivel de precio de la vivienda (y de la vida) es superior y no permite que haya un progenitor al cargo de la prole. Esto hace que dos personas en el sistema laboral con horarios de locura hagan que necesitemos sí o sí recurrir a ampliaciones de horario, extra escolares, cuidadores, abuelos…

Y siendo vital el tema de la conciliación, os dejo la pregunta abierta, ¿cómo concilian los niños? Espero vuestras respuestas.

Un abrazo, familias y feliz lunes 😉

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